La demanda mundial de cobalto y níquel, dos de los elementos esenciales que se utilizan en las baterías de vehículos eléctricos, es cada vez más alta. Pero, ¿habrá suficientes minerales para esta nueva era electrificada? ¿De dónde vienen todos esos metales?Las respuestas a estas preguntas son cada vez más difíciles de responder.

En un plazo de más o menos tres años, por las carreteras de nuestro país circularán alrededor de 300.000 coches eléctricos,y diez años después, tendremos una flota de entre cuatro y seis millones de estos vehículos. Estas altas cifras de venta pueden poner en peligro la capacidad de producción ya que los recursos minerales son escasos.

Además, las baterías que montan los vehículos electrificados necesitan mucha más cantidad de estos materiales que la electrónica de consumo que los habían utilizado hasta ahora.

Según análisis de varias compañías de recursos minerales, en el caso del níquel, la demanda sigue en aumento y la mitad del suministro de este elemento químico del mundo tiene una calidad demasiado baja que no se puede utilizar para las baterías de automóviles.Los precios del níquel, usado sobre todo para fabricar acero inoxidable, han aumentado hasta un 30 % en lo que va de año.

El cobalto es ahora el mineral más demandado y ha duplicado su valor

Hace unos meses, la agencia de noticias Bloomberg decidió hacer un estudio sobre el cobalto y envió a una de las minas de Toronto a un escritor y fotógrafo para comprobar la situación de este mineral. El resultado de esta investigación reveló que los mineros buscan cada vez más recursos para extraer el cobalto, mientras que los fabricantes de automóviles enfadan por la subida de precio del mineral.

El cobalto es utilizado por el 75% de automóviles eléctricos para alargar su autonomía y su precio ha subido en más de un 50% en comparación con el de hace unos meses.

Este valioso material ha sido explotado para la industria de la electrónica y sus yacimientos son cada vez menores. La Republica Democrática del Congo es una de las zonas donde predomina este mineral y teniendo en cuenta que esta zona se encuentra en plena guerra civil, su extracción se hace cada vez más difícil. El cobalto también se encuentra en Canadá, China, Rusia, Australia y Zambia.

El litio, protagonista del futuro

La demanda de otros elementos clave de la batería, como el grafito y el carbonato de litio, también está superando los suministros actuales. La escasez actual de litio ha duplicado los precios de este elemento desde 2015. Además, los vehículos electrificados no son los únicos que tienen acceso a estos minerales, ya que otros elementos como pequeños electrodomésticos también utilizan baterías de litio. Se espera que el mercado de baterías de iones de litio crezca a una tasa anual del 21,7%.

Norilsk Nickel, una de las empresas mineras más importantes del mundo, confirmó a principios de año que suministrará las materias primas necesarias para fabricar baterías de iones de litio en Europa a la empresa química alemana BASF, pero dejó claro que los precios serían cada vez más altos. Dos fabricantes de baterías de Corea del Sur, Samsung SDI y LG Chem, han respondido a esta demanda trabajando en el desarrollo de nuevos paquetes de energía que utilizan más níquel y menos cobalto.

Metales como el aluminio y el cobre también tienen una cuota de mercado muy superior a la de unos años atrás ya que se utilizan para algunos componentes de los coches eléctricos.

Algunos de los mayores productores de minerales, incluidos BHP, Vale, Sumitomo Corp y Norilsk Nickel, han confirmado que pretenden sellar lo antes posible acuerdos de suministro a largo plazo con productores de baterías. Por su parte, Volkswagen anunció el pasado mes de septiembre que estaba buscando nuevas compañías de recursos minerales y que estaba dispuesto a invertir hasta 60.000 millones de dólares en adquirir los materiales. El fabricante de automóviles alemán ha dicho que quiere producir hasta tres millones de vehículos eléctricos para 2025 y ofrecer 80 modelos  diferentes en las marcas del grupo para 2030.

En resumen, la capacidad de producción de estos elementos estará supeditada a la búsqueda de nuevos yacimientos alrededor del mundo, especialmente del níquel. Los expertos ya hablan de alternativas como, por ejemplo, el reciclaje de baterías usadas o el desarrollo a partir de otros materiales.

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