
Vision BMW Alpina: así quieren cubrir el escalón entre BMW y Rolls-Royce
El lujo sobre ruedas tiene un nuevo nombre y adopta una nueva forma para deleite de muchos. Ya hablamos de la incorporación de Alpina al catálogo de BMW después de años siendo preparador oficial. Y ahora por fin vemos su primer trabajo, el Vision BMW Alpina, un espectacular prototipo que marca el inicio de una nueva era para esta división que será sinónimo de grandeza. Este ejemplar es una visión de cómo entiende la marca el futuro de la automoción: una mezcla de altas prestaciones, sofisticación y, sobre todo, una atención al detalle casi obsesiva.
A simple vista, el coche impone respeto. Con sus 5,2 metros de longitud, se presenta ancho, bajo y con un aplomo sobre el asfalto que intimida. Su silueta es la de un coupé de proporciones clásicas, con una caída de techo prolongada que evoca velocidad sin necesidad de mover un solo engranaje. Pero no nos engañemos, bajo esa piel de escultura vanguardista late un contundente bloque V8, ajustado meticulosamente para ofrecer esa melodía bronca y profunda que siempre ha caracterizado a los escapes de la firma bávara. Todavía no hay detalles, pero no se abandonará la combustión.

El diseño del Vision BMW Alpina huye de las estridencias visuales que tanto abundan últimamente. Los ingenieros han optado por lo que ellos mismos denominan el principio de «segunda lectura». Esto significa que los detalles más exquisitos no gritan para llamar tu atención, sino que te recompensan cuando te acercas a descubrirlos. Un buen ejemplo es el icónico morro de tiburón, que reinterpreta la tradicional parrilla de BMW como una escultura tridimensional que oculta una sutil iluminación cálida, inspirada en las luces del alba sobre los Alpes.
Esa filosofía de refinamiento discreto inunda por completo el habitáculo. El interior huye del clásico concepto de cabina homogénea para apostar por volúmenes arquitectónicos muy marcados. Aquí mandan los materiales nobles, como el cuero de plena flor procedente de las regiones alpinas o los mandos tallados en cristal transparente. Incluso han rizado el rizo instalando unas copas de cristal Alpina que emergen tras la consola central, grabadas con finas líneas decorativas e iluminadas suavemente.

Pero la verdadera magia de Alpina siempre ha residido en su capacidad para devorar kilómetros a ritmos de infarto sin despeinarse. Como solía decir su fundador Burkard Bovensiepen, un conductor cómodo es un conductor más rápido. Fiel a este mantra, el prototipo mantiene el famoso modo de conducción Comfort+, diseñado para ofrecer una experiencia en marcha infinitamente más suave y elástica que las configuraciones estándar de BMW.
En definitiva, este Vision BMW Alpina no es un simple ejercicio de estilo para salir en las fotos. Es una declaración de intenciones rotunda sobre el rumbo que tomará la marca. Quieren posicionarse justo en ese dulce y exclusivo hueco que queda entre el dinamismo de BMW y el lujo aristocrático de Rolls-Royce. El primer fruto comercial de esta nueva filosofía, inspirado en el actual Serie 7, llegará a las calles el próximo año. La expectación está por las nubes.
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