Kia está sufriendo en sus carnes lo que supone lanzar coches al mercado con defectos. Una pieza defectuosa, pòsiblemente una hebilla de cinturón de seguridad, ha provocado supuestamente la muerte de una joven. Ese “defectillo” puede suponer a la marca coreana una compensación a la familia de la fallecida de nada menos que 40 millones de dólares (27,9 millones de euros).

Todo empezó en el año 2004. Tiffany Stabler sufrió un accidente con el coche que le habían regalado por su cumpleaños. El vehículo en cuestión era un Kia Sephia con cinco años de antigüedad y que había sido revisado poco antes en un taller de Kia. La joven, novata de 16 años, derrapó con su coche y salió despedida (a pesar de llevar el cinturón abrochado, según los testigos) y murió.

El mayor problema para Kia es que esta no fue la primera vez que se sufría este problema. En 2002 ya se habían mandado a revisión los Kia Sephia y Sportage fabricados entre los años 1995 y 1998 por ese problema con las hebillas. El problema podía agravarse para la marca coreana ya que diversos medios de comunicación como Leftanews asegura que los modelos del 1999 y 2000 también estaban afectados, pero la firma no los llamó a revisión hasta 2004. Esto supone que durante año y medio rodaban por las carreteras estadounidenses modelos con fallos en el cinturón de seguridad.

¿Cómo se defiende Kia? Lógicamente no acepta su culpabilidad en este caso y apelará la sentencia alegando que la víctima no tenía el cinturón de seguridad abrochado.

La imagen de Toyota en el caso del problema del acelerador (y luego en los frenos del Prius) le causó un grave daño de imagen. ¿Qué ocurrirá ahora con Kia? ¿Ganarán su recurso?

Vía: Motorpasion

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