En la memoria de todos seguro que todavía perdura aquella imagen de las Torres Gemelas venidas abajo tras la embestida de los dos aviones “fletados” por Alquaeda.

Uno de los grandes símbolos de los EE.UU perecía entra las cenizas y el país con el ejército más poderoso del mundo no estaba dispuesto a quedarse con las manos cruzadas.

Comenzaba la guerra de Afganistán y entonces el mundo empezó a escuchar aquello de terrorismo internacional. Miles de soldados norteamericanos fueron desplazados al país con el objetivo de derrocar a los talibanes y uno de ellos fue el Sargento Shawn F. Hill.

Como tantos militares y civiles afganos el Sargento, miembro de la Guardia Nacional, murió en combate en 2008 y cuando su cadáver regresó a su casa de Carolina, la Asamblea General del Estado, siguiendo el aura de patriotismo que recorre las venas de los norteamericanos, decidió ponerle su nombre a un tramo de una autopista del noroeste del Estado.

Sargeant Shawn F. Hill Memorial Highway”; así fue bautizado el tramo de carretera 129 a la altura de la localidad de Wellford.

Esta misma semana el destino y la fatalidad se han unido en una de esas noticias que pone los pelos de punta.

Michael Blake White conducía su Chrevrolet por aquel tramo de carretera cuando por circunstancias que todavía se desconocen perdió el control del vehículo cruzó la mediana y embistió de frente contra un automóvil marca Honda que conducía un joven de 19 años.

Cuando la policía y la ambulancia llegaron al lugar del accidente ya no pudieron hacer nada por salvar su vida, pero la sorpresa llegó cuando al comprobar la identidad del chico, su nombre era Aaron Shawn Hill, hijo del sargento fallecido en Afganistán, que encontró una fatídica muerte en al tramo de carretera que llevaba el nombre de su padre.

Como siempre desde coches.com os recordamos máxima precaución al volante.

Vía: New York Daily News

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