Lamborghini está pasando por un momento dulce. Terminó el pasado año 2018 con un récord de ventas soberbio al lograr comercializar 5.750 vehículos. Eso es un incremento del 51 % si lo comparamos con las 3.815 unidades que habían conseguido en 2017. Aunque ese crecimiento es una grandísima noticia para la marca de Sant’Agata, también les ha hecho pensar en limitar la producción para que su exclusividad se mantenga intacta.

Queda claro que si Lamborghini mantiene ese ritmo (ha cuadruplicado sus ventas desde 2010), sus coches dejarán de ser tan únicos como hasta ahora. Por eso se van a plantar en 8.000 vehículos al año en 2020, primer año en el que se podría superar esa producción. La mitad de esa cantidad estaría reservada para el Lamborghini Urus (4.000 unidades). De la segunda mitad, dos tercios (unas 2.700 unidades) serían para el Lamborghini Huracán y el tercio restante (unas 1.300 unidades) para el Lamborghini Aventador.

Lo cierto es que la expansión de Lamborghini se debe en gran medida al reciente lanzamiento de su primer SUV. El Lamborghini Urus ha irrumpido con fuerza en un nuevo nicho de mercado que está en pleno auge y eso se ha visto reflejado en sus ventas. Aunque no estuvo en venta ni medio año, consiguió sumar casi 1.800 unidades y llegar a nuevas regiones. La marca italiana está pegando con fuerza en Asia, pues Japón ya representa el 43 % de sus ventas y China copa el 19 %.

Stefano Domenicali, CEO de Lamborghini, comentó que esa producción de 8.000 unidades anuales también beneficiará a un público más joven, un sector en el que van ganando presencia. El directivo afirmó que tener un tiempo de entrega largo también formaba parte de la experiencia de comprar un vehículo tan exclusivo, pero que los compradores más jóvenes prefieren la inmediatez. Veremos si en un futuro la marca mantiene estas palabras o tiene que volver a echar cuentas y reconsiderar su decisión.

Fuente: CarAdvice

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