Land Rover presentará en el Salón de Ginebra 2013 un prototipo eléctrico del mítico Land Rover Defender. A pesar de que la marca ya ha anunciado que no llegará a producción, sino que se trata de unas unidades para probar el comportamiento de las mecánicas eléctricas, nos gusta y creemos que sí tendría una utilidad en el mundo real

Se ha hablado ya en numerosas ocasiones de los problemas contaminantes del Defender, que pese a todo seguimos considerando un referente en cuanto a estética y capacidad. Dentro de los planes de futuro de Land Rover parece que el todoterreno más capaz no tiene hueco y la marca piensa en el prototipo DC 100 para sustituir en el 2015 al digno y honesto heredero del Serie 1.

Quizá Land Rover haya oído las críticas que le han llegado por querer convertir el Defender en otro Freelander o otro Evoque más. ¿Para qué, si ya tienen esos coches en su gama? No, el Defender debe seguir existiendo como producto enfocado a los usos industriales y agrícolas que tan bien ha desempeñado siempre. Por eso ha sido todo un subidón de adrenalina retro saber que esta versión eléctrica mantiene todas las habilidades offroad del Defender original.

El Land Rover Defender sustituye su mecánica de combustión por un nuevo motor eléctrico que rinde apenas 95 CV de potencia, pero que a cambio entraga 330 Nm de par. Este propulsor está acompañado por un conjunto de baterías de iones de litio, consiguiendo una autonomía de 80 kilómetros.

¿Qué sentido tiene entonces si el coche tiene tan limitada autonomía? Pues mucha, ya que en el campo, en una conducción ofrroad a baja velocidad puede circular hasta ocho horas. Eso abre un abanico de posibilidades inmensas. Lo convierte en un vehículo perfecto para visitar espacios naturales protegidos: Capaz, sigiloso y limpio. Puede vadear cursos de agua de hasta 80 cm de profundidad y remolcar hasta 12 toneladas por una pendiente del 13%. Esto daría una gran versatilidad para trabajar en el campo. Y luego, recargar el vehículo en casa.

Las baterías pesan 410 kg, lo que tras la sustitución de la mecánica original suponen un incremento en el peso final del Land Rover Defender en 100 kg, que se queda, en función de la carrocería, entre 2.055 a 2.162 kg. Las baterías se pueden recargar a 3 kW en unas diez horas y a 7 kW en unas cuatro horas.

También admiten recarga rápida a 54 kW (una media hora aproximadamente) y la frenada regenerativa puede recuperar hasta 30 kW en los descensos de pendientes para recargar las baterías.

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Fuente: Land Rover

1 COMENTARIO

  1. Gran iniciativa por parte del fabricante. Y no sólo por ampliar el abanico de opciones a los conductores, sino por el gesto en pos de una menor contaminación. ¡Bien por ellos!

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