Haciendo un ejercicio de memoria, recopilamos algunas de las que para nosotros son las mejores escenas con coches de la historia del cine.
Vamos allá.

Pulp Fiction, 1995

En la obra de Tarantino, es común encontrar muchas escenas en las que el coche sirve como escenario para profundizar en el carácter y personalidad de sus personajes. Seguramente el ejemplo más claro, sea este mítica escena de Pulp Fiction, en la que Vincent Vega y Jules Winnfield, al volante de un Chevrolet Nova del 74, discuten el extraño nombre con el que los fraceses llaman al cuarto de libra con queso. Por cierto, si como a ellos te ocurre un “percance” en el coche y se te queda hecho un estropicio, puedes llamar al señor Lobo o seguir estos consejos.

Casino Royale, 2006

Si ya es difícil escoger el mejor “coche Bond” de la saga, quedarnos con una escena, es una tarea bastante complicada. Por lo tanto, haciendo méritos a escenas como la de Connery en Goldfinger con el DB5, Roger Moore con el Lotus Esprit submarino y el increíble salto del AMC en El Hombre de la Pistola de Oro, nos quedamos con esta de Casino Royale por una sencilla razón.
Aquella escena del DBS saltando por los aires después del derrape de Bond, acabó obteniendo el récord a la acrobacia con más saltos de campana de la historia. Un récord totalmente inesperado fruto de sobrealimentar los propulsores con nitrógeno que equipaba el Aston Martin.

The Italian Job, 1969

Una película icónica donde las haya, aquella mítica escena de los tres Mini Cooper “deslizándose” como un patinador de hielo sobre las calles de Turín, es sencillamente perfecta. Con una fotografía y edición inmejorable, pasan los años y seguimos imaginándonos en la piel de Charlie Croker (Michael Caine) y sus compañeros al volante de un Cooper clásico.

El Padrino, 1972

En la obra maestra del cine, hay varias escenas con coches que reafirman su estatus de joya del séptimo arte. La escena en la que Sonny es acribillado a balas en el puesto de peaje o antes, cuando Clemenza dice aquello de “deja el arma toma los cannoli” después del asesinato a Paulie y volviendo al Packard Super Eight One Eighty Sport Brougham del 41. Pero la escena más impactante, es cuando Michael Corleone presencia como su gran amor, Apollonia, muere al estallar la bomba situada en el coche del propio Michael.

Drive, 2011

Incluida en nuestra lista de películas que todo aficionado a los coches debe ver en su vida. Esta película de corte independiente con Ryan Gosling como protagonista, es una delicia que te enganchará desde el primer momento. Es justamente el inicio de la misma, con el conductor ayudando a unos ladrones a escapar de la policía, donde se confirma que para hacer una buena película de acción no es necesario abusar de los efectos especiales.

Granujas a todo ritmo, 1980

En la película de Dan Aykroyd y John Belushi, hay una escena que culmina todo ese desenfreno de comedia con tintes surrealistas cuando los protagonistas son perseguidos por la policía, acabando con prácticamente todo el cuerpo policial amontonándose uno encima del otro. Cómo consiguieron tantos coches policía, es una excelente pregunta.

Seven, 1995

El momento realmente sobrecogedor llegaría minutos después con la famosa caja. No obstante, esta escena en la que el psicópata John Doe (Kevin Spacey), intenta justificar sus terribles actos, manipulando al detective David Mills (Brad Pitt), es magistral. La posición de la cámara, en esta escena en el interior de un coche policía de la ciudad de Nueva York, aporta intensidad y crea un clímax que prepara para lo que vendría después…

Parque Jurásico, 1993

Con esta apasionante película convertida en franquicia, Steven Spielberg nos advirtió de los peligros de jugar a ser dioses con la naturaleza. Muestra de ello, es la escena en la que los niños refugiados en un coche del parque (Ford Explorer XLT UN46) intentan protegerse del espectacular T-Rex.

Rush, 2013

La película que contó la rivalidad y amistad de James Hunt y Niki Lauda, está repleta de momentos muy bien rodados y fieles a la realidad histórica. Sin contar con la escena que capta el trágico accidente de Lauda, nos quedarnos en los primeros instantes antes de dar comienzo a ese Gran Premio de Japón de 1976.  Una batalla épica que pese a todo, no consiguió dejarnos huérfanos del talento del gran Niki Lauda.

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