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1921 Laurin & Klement RK-M (2)
Luis Blázquez

Laurin & Klement RK/M, el nacimiento del que sería el primer Škoda deportivo

El Conde Alexander Kolowrat-Krakowsky era un imaginativo emprendedor que dio forma a la industria cinematográfica austríaca en las primeras etapas del siglo XX, y también dejó su huella en la historia como un entusiasta piloto de coches de carreras. De hecho, gracias a su dedicación, el Conde es considerado como la fuerza creativa tras el único Laurin & Klement RK/M, uno de los vehículos que vivió en primera persona la fusión entre los dos apellidos y la RAF, los nombres que acabarían formando Škoda.

Para colocarnos en contexto, nos ubicamos en los primeros años del siglo XX, cuando el coche apenas había aprendido a gatear y se codeaba en las calles con los carruajes que tan abundantes eran en la década de 1910. Pero volviendo al meollo, después de que Alexander “Sascha” Count Kolowrat-Krakowsky lograra sus primeros éxitos en el automovilismo con su Laurin & Klement Type F y el FC de carreras, permaneció fiel a la marca checa. Con el paso del tiempo, encargó varios vehículos, entre los que se encuentra el Laurin & Klement RK/M de 1921.

Pero retrocedamos un poco. En Reichenberg (hoy Liberec), la compañía automotriz RAF (Reichenberg Automobil Fabrik) permanecía bajo la dirección de Theodor von Liebieg, uno de los primeros propietarios de un coche en Europa puesto que compró uno de los primeros vehículos de Carl Benz. A partir de 1907, él mismo comenzó con la fabricación de vehículos de lujo. Sin embargo, no tuvo en cuenta los altos costes de fabricación que conllevaba. Por suerte para él, también formaba parte de la junta directiva de Laurin & Klement en ese entonces.

Eso derivó en una absorción por la prometedora y eficiente compañía de Mladá Boleslav, y la fusión se completó en 1912. Sin embargo, inmediatamente antes de la venta, von Liebieg había adquirido la licencia para fabricar motores de deslizamiento sin válvulas para el RAF 18/50 HP del especialista suabo Daimler. Se basaban en el conocido como principio Knight, pionero para la época. En 1913, Laurin & Klement incorporó el lujoso Landaulet a su gama de modelos, con la designación RK (acrónimo de “RAF-Knight”) y sin apenas cambios.

Una variante deportiva fue construida para el Conde Kolowrat en 1913. El vehículo, de 1.400 kilos, tenía un motor de cuatro cilindros y 4.712 cc que desarrollaba 50 CV. El propulsor se encargaba de transmitir su energía mediante un embrague multidisco a una caja de cambios de cuatro relaciones de accionamiento directo. La suspensión se componía de ballestas semielípticas longitudinales y, además del freno de tambor manual para las ruedas traseras, se instalaron un frenos de pie por delante de la caja de cambios y otro por detrás.

Cuando acabó la guerra, el coche volvió a su propietario que, como accionista, mantenía vínculos de amistad con la compañía. Por lo tanto, a Kolowrat-Krakowsky no le costó mucho convencer a la empresa para reconstruir el vehículo, que ya tenía ocho años. Este recibió un nuevo motor de competición con válvulas en cabeza (OHV) y una doble ignición de magneto eléctrica, que entregaba 75 CV (+25 CV) de potencia con un desplazamiento de 4.713 cc (+1 cc). A partir de ese momento, el modelo se ganó la designación de Laurin & Klement RK/M.

“Sascha” usó el Laurin & Klement como coche privado, pero, entre 1913 y 1914, también compitió con él exitosamente en el Rally de los Alpes, una de las carreras de larga distancia más populares de la época. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, puso el coche a disposición del ejército. En 1916, el vehículo había recorrido 70.000 kilómetros sin sufrir problemas técnicos significativos, un kilometraje muy notable para los estándares de la época. Hasta 1915, 116 unidades del RK salieron por las puertas de la fábrica de Mladá Boleslav.

Tras su reconstrucción, la velocidad punta del coche creció desde los 90-100 km/h originales hasta los 125 km/h. Como era de esperar, con František Svoboda al volante, el RK/M gozó de numerosos éxitos en los circuitos locales durante la primera mitad los años 20. También ganó el Tour Internacional de Fiabilidad de Checoslovaquia en 1921, triunfó el año siguiente en la categoría de hasta 5.3 litros de cilindrada de la carrera de Schöber, y fue la referencia en materia de carreras de montaña, siendo tercero en el ascenso de Zbraslav–Jíloviště.

En las siguientes décadas, el coche de “Sascha” ha sido revisado y modificado, y hoy es una de las piezas de exposición más atractivas del Museo Técnico Nacional de Praga, el cual se puede visitar virtualmente. Gracias a sus dimensiones, su diseño, su aura y su extraordinaria historia, se hizo con el oro en una de las principales categorías del Concurso de Elegancia de Coches Clásicos, celebrado en el Castillo de Loučeň en 2015, a unos 50 kilómetros al noreste de Praga. Sin duda, una pieza de la historia de la automoción que merece ser recordada.

Fuente: Skoda

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