Hace ya 90 años tenía lugar una de esas historias curiosas que tienen relación con el mundo del automóvil. Adam Opel había fundado su compañía allá por 1862, dedicándose inicialmente a la producción de máquinas de coser. Con el tiempo, tras la muerte del fundador, cambiaría de objetivo y se centraría en los vehículos de cuatro ruedas. Ya en ese contexto nacería el Opel RAK 2, un curioso vehículo que tenía el objetivo de batir todos los récords.

En otoño de 1927, Fritz von Opel, nieto del fundador de la empresa, se interesó con un proyecto de investigación con cohetes hecho por Max Valier. La mente inquieta de von Opel, que era piloto, empresario e ingeniero; buscó la forma de adaptarlo a la marca que lleva su nombre. De este modo se puso en contacto con el fabricante de cohetes, Friedrich Sander, y empezaron a buscar la forma de aplicarlo en un automóvil de Opel.

En primavera de 1928 comenzaron las primeras pruebas en Rüsselsheim con el prototipo Opel RAK 1. Tomaba como base un Opel 4/12 pero se adaptaba su aerodinámica y se incluían doce cohetes Sander y 40 kg de explosivos. De este modo pudo alcanzar los 100 km/h en ocho segundos, una buena marca para la época. Pero todavía confiaban en el potencial de esta tecnología y decidieron seguir adelante con pruebas más arriesgadas.

Se desplazaron al circuito de Avus en Berlín, conocido por sus dos largas rectas, e hicieron nuevos cambios en el vehículo. Nacía el Opel RAK 2, que utilizaba el chasis del Opel 10/40, mejoraba la aerodinámica y ahora contaba con 24 cohetes de combustible sólido que desarrollaban un empuje de seis toneladas. Una barbaridad teniendo en cuenta de que este coche apenas pesaba 560 kg y carecía de motor y de transmisión.

El propio Fritz von Opel, con apenas 29 años, quiso ser el piloto que lograra establecer el récord y planificó la difusión del evento para que lo viera el máximo número de gente. Al circuito Avus acudieron 3.000 invitados, entre los que se encontraban todo tipo de personalidades de la época. Todo estaba listo para el show. Se arrancaron los cohetes y von Opel pisó el acelerador a fondo para hacer historia.

En apenas tres minutos había terminado y llegaba sano y salvo a la línea de meta. Se había establecido el nuevo récord de velocidad alcanzando los 238 km/h. También se había demostrado que se podía controlar la propulsión por cohetes. Después del mediático evento, los alemanes siguieron investigando y ese mismo año rodaban a 256 km/h con el Opel RAK 3. Incluso se utilizó esta técnica en la aviación con el avión Opel-Sander RAK 1. Por desgracia, la Gran Depresión acabó con estos experimentos

Fuente: Opel

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