La centenaria marca BMW nunca deja de sorprender con su innovación y adaptación a los nuevos tiempo. A lo largo de su historia ha producido grandes modelos memorables que pasarán a la posteridad por su elegancia y bagaje. Nosotros hemos recogido algunos de los mejores, que también se han recuperado con versiones más modernas, que funcionaron muy bien en el mercado y supieron ganarse los corazones del público de la época.

1. BMW 303

Este modelo fue el primero que contaba con la famosa rejilla de “riñón” que marcaría un estilo en el diseño de los BMW. Fue producido en 1933 y 1934, además de su diseño rompedor fue el primero en contar con un motor de seis cilindros. Su plataforma desarrollada fue utilizada para la creación de varios BMW entre los que se encuentran modelos como el 309, una versión del 303 con motor de cuatro cilindros, el 315 y el 329.

2. BMW 328 y Hommage

Con el 328, la marca comenzaba una exitosa carrera en el mundo de la competición. Este modelo fue un coche deportivo producido entre 1936 y 1940 diseñado por Fritz Fiedler que le dotó de un bastivor tuvular y un motor con cámaras de combustión hemisféricas. Se produjo en la fábrica alemana de Eisenach la cual se encontraba en ocupación rusa tras la segunda mundial. En total, se produjeron 464 unidades.

Tras 75 años de producción, en el 2011 se realizó una producción nueva con este rediseño con base de plástico reforzada con fibra de carbono, algo que no existía en los años 30 donde se utilizó aluminio y magnesio. Con un peso de 780 kilos, sirvió a la marca para promocionar su apuesta por los vehículos ligeros en los futuros lanzamientos.

3. Isetta

Esta pequeña belleza italiana fue diseñada por la compañia italiana Iso y fabricada por BMW desde el año 1955 hasta el 62. El coche de un solo cilindró vivió un éxito moderado dentro del mercado automovilístico pero destacado en el mundo de los micrococches. Tras la Segunda Guerra Mundial, los principales clientes buscaban un transporte económico y de corta distancia y el Isetta era un buen coche para ese fin. Su producción se realizó en España, Bélgica, Francia donde se le llamó “Tarro de yogurt”, Brasil donde se le dió el nombre de “Pelota de fútbol” y Alemania donde tomó nombres como “Huevo con ruedas” o “Tumba sobre ruedas”.

4. BMW 507

El creativo de este modelo fue Max Hoffman, un importador de BMW en Estados Unidos y tal vez la marca se haya arrepentido de su decisión por mucho tiempo ya que fue uno de los fracasos más dañinos para la marca. Se mantuvo en producción desde el 56 hasta los años 60 cuando, tras multiplicarse los costes de producción, BMW finalizó su producción antes de que el programa acabase con los fondos de la compañía y solo llegaron a producirse 252 de estos BMW 507.

La carrocería fue diseñada por el conde Albrecht von Goertz con líneas semejantres a las de un roadster y dos puertas que daban acceso a sus dos plazas. La carrocería era completamente de aluminio y permitía un peso dentro de lo asequible. El motor elegido fue un V8 de 3.200 cc que era alimentado por dos carbuyradores de doble cuerpo y le proporcionaban hasta 150 caballos de potencia.

5. BMW 1500

Con los antencedentes de los que salía BMW tras el 507, la marca estuvo a punto de pasar a las manos de Mercedes en el año 59. Este modelo fue su salvación con un diseño completamente nuevo y situado en el centro de mercado buscando cuanto más público potencial posible. Tomando como referencia los Citroen DS e ID y los Mercedes 190 de la época, el BMW 1500 rompió abruptamente la disminución de ventas que había sufrido la marca.

Su acogida fue tan buena que se crearon colas de hora y media en el salón de Frankfurt, su diseño para cinco personas y el maletero con hasta 600 litros de capacidad capturaron el mercado. Se presentó con 4 cilíndros en linea de 75 CV a 5.500 revoluciones que permitían una velocidad de hasta 150 km/h, una asombrosa capacidad para un coche familiar de los 60. No es de extrañar que el mismo verano de su salida a venta contara con 25.000 pedidos. De este modelo derivarían casi todos los BMW actuales como el 2000 o la serie 5 de 1972 versión del 520.

6. BMW 2002 Turbo

Casi por casualidad llegó el BMW 2002 cuando dos de los trabajadores de la marca, Helmut Werner y Alex von Falkenhausen se reunieron para hablar sobre las posibles reparaciones del pequeño BMW 1600. Concretando mejoras, cayeron en la cuenta de que ambos habían contratado a ingenieros que estudiaran cómo instalar motores de dos litros de pequeños coupés. Como consecuencia, nació la demanda de un nuevo modelo que presentaron conjuntamente a la directiva de BMW que dieron su aprobación o no estaríamos contando esta historia.

El 2002 se convirtió en un coche de carreras popular que ganó en su categoría en las 24 horas de Nurburgring en los 70.  El Turbo surgió tras colocarle un turbocompresor al pequeño coupé que supuso un aumento de la potencia de 120 a 170 CV. Así, el Turbo era capaz de acelerar de 0 a 100 en tan solo siete segundos convirtiéndose en el primer coche de producción turbo de Europa, abriendo camino a futuros deportivos como el Porsche 930.

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