Lo habitual es que, a partir de un prototipo o “coche base”, su tecnología se use en un modelo en concreto que se verá por nuestra ciudad o que nosotros mismos podamos conducir. En ocasiones esa cadena de acontecimientos se interrumpe por diversas causas.

seat_arosa_racer
Seat Arosa Racer

Esta rotura de la cadena nos deja a prototipos huérfanos de modelos que los lleven a las carreteras o a las calles de nuestras ciudades. Esta es la historia de los prototipos que nunca llegaron a fabricarse, que no entraron en la cadena de montaje o que no se vendieron sus unidades producidas.

Es el caso, por ejemplo del Seat Arosa Racer, prototipo que se presentó dos días después del 11S en 2001 y no se volvió a saber más de él. Era un GTI urbano, alternativa al Volkswagen Lupo, con el que compartía plataforma.

Con unos meritorios 125 CV y un motor 1.6 atmosférico de 16 válvulas conseguía alcanzar unos magníficos 207 km/h, aunque el coche amenazara salirse de la vía por la que se circulaba. Su modelo de referencia, el Lupo GTI fracasó claramente y precipitó la toma de decisión sobre el futuro del Arosa Racer  para que nunca llegase a las cadenas de montaje.

lancia-stratos-hf
Lancia Stratos HF

Otro modelo que apenas si se fabricó en serie pero que si tuvo la alternativa de participar en el mundial de Rallyes fue el Lancia Stratos. Se trataba de un coche futurista, dotado de un motor central del Lancia Fulvia, que ganó las ediciones del Campeonato del Mundo de Marcas en 1974, 1975 y 1976. Continuó teniendo victorias, como el Rallye de Montecarlo o el Tour de Corse, ya en 1981. Su desarrollo como coche de circuito le permitió algunas victorias incluso en pruebas mixtas como la Targa Florio o el Giro de Italia.

Sin embargo, su paso a la cadena de montaje supuso una  severa decepción para la marca. Cuatro años después de la homologación para la competición,  buena parte de las  400 unidades fabricadas seguían en fábrica. Las causas de su fracaso: un escaso equipamiento, la ausencia de  maletero y la necesidad imperiosa de que lo condujese sólo unas manos expertas en vehículos.

aurora
Aurora

La estética también ha intervenido en descartar, desde la aparición de los prototipos, la posibilidad de que éstos se conviertan en algo más que un mal recuerdo.  Es el caso claro del automóvil denominado Aurora, proyecto que, en los años 50 y con la base del chasis de un Buick, pretendía ser el coche más seguro del mundo.

Con la carrocería construida con fibra de vidrio realizada a mano y las burbujas de las aberturas superiores de plexiglás, tenía un aspecto de coche intergaláctico de su época. Sólo consiguió que un sacerdote, promotor del proyecto, se arruinase y se olvidase en una cochera. El inglés Andy Sanders, empresario de coches de importación, lo descubrió y consiguió la proeza de restaurar este engendro del mal gusto estético y de dudosa fiabilidad mecánica.

Incluso la conocida marca francoitaliana Bugatti también tuvo un sonoro fiasco. Tras los avatares de la Segunda Guerra Mundial, en 1956, lanzó el modelo Type 251, fracaso total que llevaría a la ruina y al cierre a la empresa, que estuvo cerrada hasta 35 años después.

Fotos

Ver galeria (4 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta