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Mazda RX-Evolv Concept
Luis Blázquez

Mazda RX-Evolv Concept, el anticipo de la última evolución del motor rotativo

Presentado en el Salón del Automóvil de Tokio de 1999, el Mazda RX-Evolv Concept parecía un mero prototipo que jamás llegaría a producción. Sin embargo, este coche se postulaba como la última evolución del motor rotativo Wankel que tantas alegrías ha dado a los entusiastas de la compañía. Pero se trataba de un anticipo previo a lo que veríamos en los concesionarios en 2003 bajo el nombre RX-8.

A finales de siglo, había rumores de que el RX-7 podría evolucionar a una nueva combinación de deportivo y familiar que vería su puesta en producción en el nuevo milenio, pero nadie estaba seguro. Era bastante radical, con unas puertas traseras con bisagras posteriores “FreeStyle” y pequeñas luces delanteras, pero estos eran el tipo de detalles de los que pronto se prescindiría si el proyecto avanzaba. Bueno, en el caso de la disposición de las puertas no, pues el RX-8 empleó el mismo sistema cuando se convirtió en realidad.

Aunque todo el coche se veía fantástico, tanto en general como en términos de detalles, era la parte delantera la más futurista. Lamentablemente, también fue la interfaz la que más cambió a medida que evolucionó el proyecto; esos faros eran quizás demasiado revolucionarios para la época. Con tan solo 25 milímetros por 300 mm, llevaban la etiqueta “Micro-HID”, abreviatura de High Illumination Discharge. En la parte trasera había unos pilotos más convencionales que, al iluminarse, se parecían a los reactores de un jet.

Tomando prestada una señal de estilo clásico de Zagato, había un par de burbujas muy sutiles en el techo que Mazda bautizó como “Aerowave”, y con la intención de mejorar la rigidez de la carrocería, el tercer pilar era muy grueso. En la parte delantera había un capó de doble almeja, con el panel superior con bisagras delanteras. La idea era revelar los elementos de uso más común en una sola compuerta, mientras que el panel que había debajo daba acceso a las áreas de mantenimiento menos frecuentes del motor.

Al mover las ruedas a las esquinas del coche y al montar el motor muy por detrás sobre la línea del eje delantero, fue posible lograr la distribución óptima del peso (50:50 delantera y trasera), algo imprescindible para lograr el mejor manejo posible. Las llantas, de magnesio, tenían un diámetro de 20 pulgadas. Además, su batalla era muy larga para su longitud (2.720 mm y 4.280 mm, respectivamente), y el chasis se fabricó con tubos hechos mediante un proceso de hidroconformación, con el subchasis para el motor y la transmisión de fibra de carbono.

Dentro del Mazda RX-Evolv Concept, las cosas estaban igualmente bien diseñadas y contaba con muchos dispositivos como un freno de mano electrónico, un sistema multimedia y levas de cambio para las marchas. Como era común con los prototipos de Mazda de la época, había una temática de diseño, que era una frase muy breve que encapsulaba lo que se pretendía. En este caso fue, simplemente, “ajuste perfecto”. Esto significaba que quienquiera que se sentara en el coche, ya fuese delante o detrás, podría sentirse fusionado con el coche.

Con ese fin, había cuatro cómodos asientos que también proporcionaban agarre a cualquiera de los ocupantes durante una conducción enérgica. Pero no se trataba solo de deportividad, ya que había una buena dosis de practicidad para tratarse de un deportivo, puesto que uno de los asientos traseros incorporaba un asiento integrado para niños y un maletero equivalente al de un compacto tradicional de la época. Además, las puertas traseras se abrían en un máximo de 90 grados, lo que facilitaba enormemente el acceso y salida.

Como vaticinarás, para impulsar al RX-Evolv se creó una nueva generación del motor rotativo Wankel, apodado “Renesis”. Este propulsor atmosférico conformado por dos rotores de 654 cm3 desarrollaba 280 CV a 9.000 rpm y 226 Nm a 8.000 rpm, que iban a las ruedas traseras a través de una caja de cambios secuencial de seis relaciones. Y aunque ahora es habitual, el prototipo tenía muchos componentes electrónicos para evitar que el piloto se metiera en líos, como el control de tracción (TC) y el sistema de frenos antibloqueo (ABS).

Fuente: Mazda, Km77

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