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Der Rückspiegel: Mercedes-Benz Museum Inside Nr. 7/2020Rear-view mirror: Mercedes-Benz Museum Inside No. 7/2020
Luis Blázquez

¿Sabías que Mercedes-Benz ya tanteaba con una “Hyperscreen” en 1996?

La nueva “Hyperscreen” de Mercedes-Benz es bastante impresionante, pero, hasta cierto punto, podríamos decir que no es del todo una novedad. O siquiera todas las funciones de asistencia a la conducción de las que hoy gozan la gran mayoría de vehículos. Pero el Mercedes-Benz F200 Imagination Concept ya equipaba estas tecnologías –y muchas más– de cara al último tramo de los años 90.

Haciendo su debut en el Salón del Automóvil de París de 1996, este prototipo saltó al escenario con una serie de características que pueden haber sonado como un mundo de pura imaginación, pero que hoy se pueden encontrar en muchos vehículos. El objetivo era mostrar las innovaciones en materia de control dinámico, diseño y comodidad en los turismos de la empresa germana. El diseño exterior, en verdad, estaba definiendo algunos rasgos estéticos de la que sería la próxima generación de la Clase S (W220) y CL (C215), ambos lanzados en 1998.

Las puertas con apertura de tijera no llegaron a ninguno de los dos, y con acierto, la zaga que se vio en los modelos de producción fue rediseñada profundamente. Pero el diseño exterior no era lo más memorable del F 200 Imagination. Bajo la piel, hacía gala de una impresionante variedad de componentes electrónicos que el mundo aún no había visto en un coche. Cosas como el drive-by-wire, una “Hyperscreen”, airbags cubriendo el arco de las ventanillas, conexión a Internet y la ausencia de un volante. En 1996, la sociedad no estaba preparada para ello.

Comencemos explicando el sistema de accionamiento por cable. En lugar de hacer las cosas a la vieja usanza, con cables y fuerza bruta, el Mercedes-Benz F200 Imagination Concept presentaba un sistema de control totalmente electrónico. Esto significaba que la dirección, el acelerador, el freno y otras funciones de conducción estaban siendo operadas por sistemas electrónicos que activan el movimiento de los actuadores mecánicos. Además, Si no hay ni volante ni pedales, los pasajeros pueden disfrutar de más espacio y, por lo tanto, de más comodidad.

Como cuenta el dossier de prensa original, “los sistemas electrónicos reconocen las órdenes del conductor como un deseo de un estado de conducción en particular (acelerar, frenar, girar o dar la marcha atrás) y los sistemas electrónicos deciden entonces a la velocidad del rayo la mejor y más segura forma de circular para cumplir con las órdenes del conductor”. Esto es de naturaleza situacional porque el ordenador usa la información de varios sensores que le indican la velocidad y las revoluciones de las ruedas, la del motor y leen el estado de la carretera.

Basándose en estos datos, el cerbero electrónico decide, por ejemplo, qué tan pronunciado ha de ser el ángulo de las ruedas en una curva o qué velocidad del motor es apropiada para conducir en una superficie mojada. Incluso cuando las cosas se ponen difíciles, la electrónica mantiene el coche en curso de manera completamente segura mediante una intervención ultrarrápida en la dirección, la gestión del motor o la transmisión, el control del chasis y los frenos. A estos últimos les ayudaba un alerón retráctil que se colocaba en vertical en una frenada de emergencia.

Como decíamos, el F200 Imagination Concept también tenía Internet con funciones similares a las de un smartphone, ya que tenía un software capaz de hacer reservas para un hotel y lectura de tu propia banca virtual. Ah, y esas tiras de diodos LED que tanto gustan en los modelos de la firma de Stuttgart, también venían equipadas en el prototipo. Además, el vehículo se probó en un simulador de conducción, otra tecnología común en la actualidad, pero no tanto como cabría esperar en 1996; Mercedes-Benz estrenó su primer simulador de conducción en 1985.

En lugar de los espejos retrovisores convencionales, el prototipo emplea un sistema de vídeo de cinco minicámaras. Cuatro de ellos están discretamente ocultos en los puntales del marco del techo en cada esquina, y en la carretera vigilan constantemente las áreas laterales y posterior. La quinta cámara está ubicada en el parachoques trasero y se enciende automáticamente si el vehículo se dispone a andar marcha atrás. ¿Conocías algún coche con esto en los 90?

Luego estaba la enorme pantalla a color que se extendía de un extremo al otro del salpicadero. Aunque se ve bastante diferente de la “Hyperscreen” que conocemos, el sistema incorpora un cuadro de instrumentos digital, un ordenador de a bordo bastante completo y las pantallas de visualización de las cámaras. Por supuesto, tampoco faltaba un sistema de navegación, radio, un reproductor de CD y DVD y un teléfono. El freno de mano era de actuación eléctrica, los cristales se podían volver opacos solo pulsar un botón. El futuro ya estaba escrito.

La suspensión activa de control de la carrocería, los faros de intensidad variable, las cámaras de vídeo, el reconocimiento de voz y airbags que protegen la cabeza son ahora comunes, no tanto lo depender de un joystick para conducir a pesar de que el nuevo volante “Yoke” de Tesla sugiere que estamos bien encaminados hacia ese futuro. Curiosamente, como Mercedes-Benz diseñó el F200 Imagination Concept para ser conducido desde ambos lados (hay dos palancas), ¿cómo habría sido un largo viaje en medio de una discusión conyugal? Daría miedo.

Bajo su capó se escondía un motor V12 de 6.0 litros atmosférico, con 394 CV y 570 Nm. Esta era la misma unidad que motorizaba al S600 coetáneo, y aunque se desconocen las prestaciones del bloque en el prototipo, sabemos que la intención no era la de ser un velocista, sino la de ofrecer “lo suficiente” para gozar con seguridad y comodidad de un crucero de autopista. Al igual que la berlina, el corazón mecánico del F200 Imagination Concept iba asociado a una caja de cambios automática de cuatro relaciones que enviaba la energía al eje posterior.

Mirando hacia atrás en el Mercedes-Benz F200 Imagination Concept, puede que la casa alemana ya supiese desde el principio hacia dónde se dirigían las cosas y lo que la gente realmente quería, no tanto el mecanismo de la dirección y los pedales, pero todo lo demás lo ha clavado. Vale, no fue tan revolucionario como el nacimiento de Dolly, la oveja clonada ese mismo año, pero no se puede decir que fuese un simple adelanto para dar una vista previa de un próximo modelo de producción

Fuente: Daimler

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