La historia de las matrículas en España es bastante interesante. La primera data del año 1900 y fue para un vehículo de la marca Clement en Mallorca. A partir de ahí se adoptó el sistema provincial numérico, que tenía las letras de la provincia y una consecución de números (formato AA 123456). Estuvo vigente hasta 1971, cuando se cambió al provincial alfanumérico que combinaba la provincia, números y letras (AA 1234 AA). Desde el 2000 tenemos el actual sistema alfanumérico nacional (1234 BBB), en el que curiosamente las matrículas no llevan vocales.

Como decíamos, en septiembre del año 2000 se cambió el sistema de matriculación en nuestro país por varios motivos. El principal era que en algunas provincias se estaban agotando las combinaciones del sistema anterior, en Madrid se llegaría hasta la matrícula M-6814-ZX (el tope sería M-9999-ZZ). También se habla de una problemática para vender coches en otra provincia diferente por las rivalidades y rencillas históricas, que a veces jugaban malas pasadas.

De esta forma se llegó al sistema alfanumérico nacional actual, formado por cuatro números y tres letras. Esto da lugar a un total de 80 millones de matriculaciones posibles, por lo que se espera que podamos seguir con este sistema alrededor de 40 años más antes de tener que cambiar. Y eso que se han excluido algunas posibilidades al quitar las vocales de esta combinación. Comenzó con BBB y terminará con ZZZ, pero entre medias vamos a explicar el motivo de quitar algunas letras del abecedario.

Con la combinación de todas las letras, incluyendo vocales, se podrían formar todo tipo de palabras con significado concreto y eso traería polémica. De esta forma, se ahorran tener palabras malsonantes como como ANO o PIS en las matrículas, así como representar nombres propios como ANA o EVA. Pero las vocales no son las únicas letras que se excluyen. En las matrículas españolas tampoco aparecen las letras compuestas CH y LL.

Tampoco veremos en las matrículas de nuestro país la Ñ ni la Q, porque podrían confundirse con la N o con la O y el número 0, respectivamente. Por lo tanto son 9 las letras del abecedario excluidas A, CH, E, I, LL, Ñ, O, Q y U. Así funciona el sistema en nuestro país, que pretende que la matrícula sea como el DNI del coche y permita identificarlo y conocer sus datos. A simple vista se puede conocer la antigüedad del vehículo, mientras que con un informe de tráfico se pueden obtener todo tipo de datos.

En otros países la normativa es bien distinta y se permiten vocales en las matrículas y una gran variedad de combinaciones (con algunas excepciones, lógicamente). Ya hablamos largo y tendido de las matrículas personalizables y las ventajas que podrían aportar, sobre todo a nivel económico. A lo largo de la historia ha habido varias matrículas que han superado las siete cifras en valor de venta y eso se traduce una gran cantidad de dinero que se embolsa el país en concepto de impuestos.

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