A principios del pasado siglo XX el mundo del automóvil estaba comenzando su andadura. Pero las innovaciones se sucedían con celeridad y los récords iban cayendo. Hoy en día es fácil ver un buen número de vehículos que superan la barrera de 200 km/h con bastantes garantías. Sin embargo, en esa época no había muchos ejemplares capaces de ello. Uno de ellos fue el Opel “Green Monster”, una auténtica bestia concebida para ser el más rápido.

Aunque fue presentado hace más de un siglo, concretamente en 1914, en la actualidad sigue siendo recordado como uno de los vehículos más extraordinarios de la marca del rayo. Tanto es así, que han decidido darle una segunda vida. Tras una completa restauración estuvo presente en el Rømø Motor Festival, un curioso evento dedicado a los vehículos clásicos y que tiene actividades de la época como las míticas carreras en la playa.

Este formato de competición fue muy popular en la década de 1920 y consistía en recorrer el octavo de milla (205 metros) lo más rápido posible sobre la dura arena de la playa. Y en esos años el Opel “Green Monster” destacó a base de bien. Uno de sus elementos más destacados fue el motor, un enorme bloque de 12.3 litros de cilindrada. Un tamaño que ahora parece desproporcionado si tenemos en cuenta que solamente contaba con cuatro cilindros.

La mecánica del “Monstruo Verde” destacaba por algunas novedades técnicas inéditas. Hablamos de que montaba cuatro válvulas por cilindro, árbol de levas en cabeza y eje de transmisión vertical. Las dimensiones del motor obligaban a que los muelles de las válvulas sobresaliesen en el capó. Otro dato significativo es que sus pistones alcanzaban una velocidad lineal de 24 metros por segundo, un valor similar al que consiguen los Fórmula 1 actuales. Con sus 260 CV se convirtió en un coche realmente rápido capaz de alcanzar velocidades de hasta 230 km/h.

Fuente: Opel

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