Las nuevas soluciones sostenibles y económicas en el ámbito de la movilidad personal han dado como resultado muchos servicios compartidos, ya sean de coches o de motocicletas, pero si hay uno que ha irrumpido de lleno para quedarse es el de los patinetes eléctricos. Ahora imagina que, si en lugar de tener que buscar uno, él viene hacia dónde tú estés, y luego te lleva a tu destino manejando nada más que el acelerador.

Recientemente, ese escenario tan específico se ha hecho realidad en Atlanta, Georgia, donde 100 de estos e-scooters eléctricos “autónomos” se están implementando para uso comercial por primera vez en Estados Unidos. Quizá el diseño final no esté tan logrado como el de la mayoría que pulula en el mercado, pero hay excusa para eso: el “mazacote” del manillar forma parte de la tecnología adicional que incluye una cámara y un monitor, mientras que los ruedines laterales evitan que se pierda el equilibrio.

Pongo las comillas en “autónomo” porque, en realidad, lo más difícil de hacer es confiar en que todo saldrá bien, pero no tanto por la máquina en sí, sino por la fe que tienes que poner en las manos de un empleado que se encuentra a más de 2.700 kilómetros de distancia, en la Ciudad de México, para ser más exactos. Así que sí, es lo que estás pensando: un centenar de patinetes eléctricos que funcionan como un coche de radiocontrol, aunque desde algo más lejos y por una persona que no conoces de nada.

Estos teleoperadores realizan una transmisión en vivo desde las cámaras del pseudoscooter, así como monitorear otros datos mediante controladores Xbox para mover el aparato a través del parque empresarial Peachtree Corners, situado al norte de Atlanta. Estos patinetes controlados a distancia se pueden mover por distintos terreno bajo pedido, y te ahorrará el estrés de tener que buscar una unidad en la aplicación, andar hasta ella y, lo más perezoso de todo, tener que ir atento para conducirla.

El proyecto está respaldado por tres empresas: Go X, que suministra el patinete eléctrico y opera el servicio; Tortoise, que los equipa con los sistemas de control remoto; y una tercera compañía, Curiosity Labs, una incubadora de “ciudad inteligente” localizada en Peachtree Corners. Todas las empresas creen que este servicio es el futuro de la movilidad compartida. La máquina utiliza su rueda delantera para impulsarse en modo de “conducción autónoma”; los ruedines se pliegan hacia delante al tomar el control.

En declaraciones a The Verge, el CEO de Tortoise, Dmitry Shevelenko, cree que los clientes disfrutarán de la comodidad de los nuevos scooters. “No tiene que ser afortunado de que haya un e-scooter a poca distancia de su casa por la mañana. En realidad, puede solicitar que venga a usted y esperar en casa hasta que lo haga”. Y aunque sea más cómodo para los usuarios, una de las mayores ventajas es que no necesitan de contratistas independientes para que ser recogidos a la noche, recargados y reequilibrados.

Shevelenko confía en que, a pesar de que estos servicios compartidos a menudo pierden dinero, la operación a distancia puede subsanar este problema por el momento. “Hay mucho jugo para exprimir”, dijo Shevelenko, quien citó un estudio del MIT donde encontró que los operadores pueden obtener una utilización 10 veces mayor al reequilibrar su flota durante todo el día. Y ahora con la pandemia de coronavirus, Shevelenko cree que hay aún más razones para tener patinetes compartidos con capacidades remotas.

Vía: The Verge
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