Hace tiempo hablábamos de los frenos carbocerámicos, ese componente que apenas se puede ver en un puñado de vehículos de producción. Hacíamos un repaso a sus propiedades y a sus ventajas principales, aunque lo cierto es que había pocas desventajas en su incorporación (además del precio). Sin embargo, ahora un trabajador de Porsche habla sobre este tipo de frenos y desvela algunas curiosidades a tener en cuenta.

Optar por los frenos cerámicos Porsche Ceramic Composite Brake (PCCB) en un nuevo Porsche 9111 Carrera S (992) tiene un sobreprecio de 10.195 euros en nuestro país (11.132 euros si van con las pinzas en negro). Muchos pensarán que son la opción ideal para disfrutar de los track days en circuito, pero Paul Watson, responsable técnico de Porsche en Australia, cree que no siempre debería ser así. El motivo no es otro que la durabilidad de este elemento.

En muchas ocasiones se ha afirmado que los frenos carbocerámicos duran mucho más que los convencionales. De hecho, se dice podrían llegar a aguantar toda la vida útil de un vehículo con unos 300.000 kilómetros. Sin embargo, este experimentado profesional lo pone en duda y afirmará que dependerá en gran medida del uso que se le den. Los discos cerámicos se pueden degradar si se hace un uso intensivo de ellos principalmente motivada por la acumulación de calor.

Por este motivo Watson afirma que para las frenadas bruscas del circuito, unos discos de acero aguantarían mejor. El australiano tampoco se atrevió a decir la duración de unos frenos carbocerámicos, solo que no duran para toda la vida como se dijo inicialmente con su lanzamiento en el 911 GT2 996, el primero de producción en llevarlos. También aporta una ventaja extra que sumar al reducido peso. Este elemento no deja el típico polvo de frenos y sus usuarios no tendrán que limpiar tanto las llantas.

Fuente: Which car

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