Las nuevas tecnologías permiten avanzar y solucionar problemas, pero a su vez generan otros de nueva creación que precisan a su vez de nuevas soluciones. Es la rueda que gira y que permite avanzar a la sociedad. Con los coches eléctricos sucede lo mismo. Llegan para solucionar algunos problemas de importante calado, como el de la contaminación del aire que respiramos —especialmente en las grandes ciudades— pero crean otros nuevos como el de saber qué hacemos con las baterías eléctricas cuando su vida útil a bordo de los coches se acaba (duran unos 8 años aproximadamente) o cómo conseguimos que haya puntos de recarga rápida en zonas donde no es posible disponer de líneas eléctricas con la potencia suficiente para establecerlas. Para evitar ambos problemas, Renault parece haber dado con la solución.

Gracias a su sistema E-Stor ambas situaciones pueden resolverse fácilmente. La tecnología con la que Renault produce las baterías de sus coches eléctricos permite darles una segunda vida después de su uso a bordo de los modelos de la marca agrupándolas para utilizarlas como almacenes de energía eléctrica. De esta manera, las baterías pueden ser utilizadas para crear en instalaciones de alimentación de baja potencia almacenes de potencia a partir de los cuales poder ofrecer soluciones de carga rápida para vehículos eléctricos en lugares donde construir instalaciones con conexiones directas a una red con potencia suficiente no es posible.

Los sistemas E-Stor permiten almacenar la energía obtenida a través de paneles solares o microinstalaciones eólicas para, después, liberarla directamente a los sistemas eléctricos que se desea alimentar. Convenientemente dimensionados y controlados por una sofisticada plataforma de optimización de la energía eléctrica almacenada, los sistemas E-Stor pueden proporcionar energía no sólo para la recarga rápida de eléctricos, también para suministrar la energía necesaria para viviendas individuales, centros industriales o comerciales, residencias, estaciones de servicio, etc.

En Alemania y Dinamarca, Renault ya ha puesto en funcionamiento, en colaboración con  la empresa británica Connected Energy, dos estaciones de recarga para dar servicio a los usuarios de autopistas, dentro de un plan que prevé la creación de una completa red de este tipo de estaciones en las vías de alta velocidad en ambos países.

Tanto las dos instalaciones creadas como las que integran la red que se prevé instalar están desarrolladas con baterías desechadas de los coches eléctricos de la marca. Una vez recicladas la capacidad útil de las baterías para un uso estacionario va mucho más allá de los ocho a diez años previstos para su capacidad útil a bordo de un coche, proporcionando una muy larga vida útil dando servicio en las E-Store.

“El Grupo Renault apoya el desarrollo de las infraestructuras de carga para simplificar la vida diaria de los conductores de vehículos eléctricos. Para favorecer esta dinámica, la integración de nuestras baterías en su segunda vida en los puntos de recarga rápidos permite a los operadores eléctricos contar con soluciones económicas. Además es un ejemplo perfecto de implementación de la economía circular”, afirmó Nicholas Schottey, director del programa de Baterías e Infraestructuras de los Vehículos Eléctricos del Grupo Renault.

Fuente – Renault

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