La Alianza Nissan-Renault-Mitsubishi no pasa por sus mejores momentos. La crisis del coronavirus ha acentuado una situación que ya era preocupante y que ha derivado en noticias tan pésimas como el cierre de la planta de Nissan en Barcelona. También ha obligado a una reestructuración y a que las tres marcas se repartan las prioridades para que puedan salir adelante. Se trata de una serie de iniciativas que no dejarán a nadie indiferente.

El objetivo principal es el de mejorar la competitividad y rentabilidad de las tres marcas. Los puntos a seguir comienzan por una estrategia de estandarización de la Alianza, aprovechando al máximo las plataformas. Eso quiere decir que de cada segmento se designará un vehículo líder (por ejemplo, el Nissan Qashqai entre los SUV compactos) y a partir de él habrá «vehículos hermanos» que sigan el mismo esquema (como el Renault Kadjar). De esta forma se optimiza su producción y se reducen los costes.

Con esta medida aplicada en todos los segmentos (ya se aplica en algunos) se espera que la inversión por modelo se reduzca hasta un 40 %. De esta forma, ya se han dado datos que se aplicarán en el futuro como que Nissan será el líder de la renovación C-SUV a partir de 2025 (segmento Qashqai) o que Renault liderará la renovación B-SUV (segmento Captur). Ya se ha probado el funcionamiento con la sinergia con la plataforma CMF-B con los nuevos Renault Clio y Nissan Juke, algo que se seguirá con las plataformas CMF-C/D y CMF-EV. Para 2025 el 50 % de los modelos se harán bajo este esquema.

Por eso, lo primero que se ha acordado ha sido que se aprovechen sus posiciones de liderazgo y fortalezas geográficas para sacar el máximo beneficio común. Así que se han repartido el globo terráqueo de la siguiente forma: Nissan será referencia en China, Norteamérica y Japón; Renault se ocupará de Europa, Rusia, Sudamérica y norte de África; mientras que Mitsubishi se queda con el resto ASEAN (Tailandia, Indonesia, Malasia, Singapur y Filipinas) y Oceanía. También se han dado detalles por zonas como que en América Latina se racionalizarán los modelos o que en Asia harán colaboraciones en el ámbito de los kei car.

Si hablamos de tecnologías y trenes motrices, también ha habido un reparto curioso. La conducción autónoma queda en el tejado de Nissan, con la ayuda de Google tras un acuerdo reciente. En cuanto a vehículos conectados, Nissan se ocupará en China y Renault en el resto del mundo con un sistema basado en Android. De los sistemas de propulsión híbridos parece que se ocupará Renault, dejando a los híbridos enchufables a Mitsubishi y los eléctricos a Nissan.

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