Puede que Rolls-Royce sea conocida por sus coches de lujo, los más lujosos de mundo de hecho. Sin embargo, una parte de su negocio está dedicada a la miel. Y aunque la compañía haya tenido que suspender su producción motivada por el COVID-19, las 250.000 abejas que viven y trabajan cerca de la fábrica de Goodwood, Reino Unido, están camino de lograr un récord de producción en este 2020.

Ahora en su tercer año de producción, The Rolls-Royce of Honey, la marca registrada de la miel, ha alcanzado niveles de eficaz trabajo sin precedentes. La mayoría de las compañías automotrices dependen en gran medida de la comercialización, pero, incluso en este contexto tan cambiante, la miel es quizás lo último que uno asociaría a ese aura de lujo y exclusividad que distingue a Rolls-Royce de sus competidores. Lógicamente, no estamos delante de una miel cualquiera.

Al igual que los 2.000 empleados que forman parte del hogar de la firma británica, las abejas son responsables de producir un producto raro y deseable. Al final de cada temporada, cada gramo de The Rolls-Royce of Honey es meticulosamente procesado a mano por especialistas locales y se sirve a los invitados de la marca, incluidos los clientes que hacen los pedidos de sus coches en la suite Atelier de la compañía. Es la tercera temporada del colmenar y ya está superando las expectativas.

El espacio de trabajo está formado por medio millón de árboles, arbustos y flores silvestres repartidos en la villa de la marca, de 42 acres más los otros ocho de plantas sedum que crecen en el “techo vivo” de la planta, el más grande de su tipo en el Reino Unido. Establecido en 2017, el “Goodwood Apiary” (“Colmena”) cuenta con seis colmenas de madera tradicionales, cada una con una placa de acero inoxidable pulido hecha a mano en el taller “todo a medida” de la compañía (Bespoke Workshop).

Cinco llevan el nombre de los vehículos de la casa de la doble erre: Phantom, Wraith, Ghost, Dawn y Cullinan. El sexto queda reservado para el honorable emblema diseñado por Charles Robinson Sykes, el “Espíritu del Éxtasis”. Desafortunadamente, parece que la miel que están fabricando no se vende. Como he dicho más arriba, tan solo se sirve a los invitados y clientes de la marca. Dicho de otra manera, probar la miel de Rolls-Royce te costará al menos 300.000 euros y un viaje en avión.

Además de tener que alegrarnos por el éxito de las abejas, la apuesta de la firma inglesa también aboga para detener y revertir la amenaza “Honey Bee” del país. La cantidad de abejas melíferas locales está disminuyendo, y Rolls-Royce está haciendo su parte para revertir esa disminución creando el hábitat perfecto para ellas. La escasez de forraje adecuado, causada principalmente por la pérdida de hábitat, ha puesto sus números bajo una presión creciente en los últimos años.

“La Colmena subraya aún más nuestro compromiso con el medio ambiente, que informa todo lo que hacemos en Goodwood”, dice Richard Carter, director de comunicaciones globales de Rolls-Royce. “Nuestros edificios sostenibles, estanques termales, sistemas de gestión de aguas pluviales y refugio de aves silvestres ya han convertido al hogar de Rolls-Royce en una de las instalaciones más ecológicas de Reino Unido. A través de este proyecto, estamos haciendo una contribución importante para conservar la vital población de abejas de Gran Bretaña”.

Fuente: Rolls-Royce

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