En la actualidad y desde hace ya algunos años China es una de las cinco economías más potentes del planeta. El comunismo es ya solo una vieja ilusión que ha dejado paso al sistema capitalista más voraz, y ahora que la crisis económica arrincona a las economías tradicionalmente dominantes, China se ha convertido en el gran banco de medio mundo.

Cifras macroeconómicas aparte, en términos individuales, el país continua siendo uno de las naciones con mayor número de pobres. Su renta per capita y sus índices de miseria son propios de un país tercermundista con una población que tiene que recurrir al ingenio para solventar algunos problemas cotidianos.

Un buen ejemplo de ellos es el protagonizado por el señor Fang Jen, un hombre de mediana edad residente en la ciudad de Ghongzuo, en la provincia de Guangxi Zhuang, que tenía que cambiar el tubo de escape de su moto pero carecería de dinero. Pensando en alguna solución más económica, se le ocurrió fabricarse uno de forma artesenal con bambú, un material, según dice el señor Fang Jen, fácil de modelar y resistente a los humos provocados por la combustión, que además es mucho más silencioso que el tubo de escape original de su vieja motocicleta.

Grabación del reportaje que lanzó a la fama el tubo de escape de bambú

La historia de este ciudadano llamó la atención de un programa de televisión nacional que, tras emitir el reportaje, ha convertido al tubo de escape de bambú en una moda cada más extendida por todo el país, que también ha tenido su efecto en los vehículos de cuatro ruedas. Desde entonces, son centenares los videos que circulan por internet, donde una multitud de conductores chinos muestran orgullosos su propia versión de lo que ya se ha convertido en un tendencia que puede no tardar demasiado en cruzar la frontera:

Vía: FutureTech

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