Han pasado ya dos meses del atropello mortal protagonizado por un coche autónomo de Uber en Tempe (Arizona). En ese momento, la compañía estadounidense decidió paralizar todas sus actividades relacionadas con esta tecnología de manera temporal. Pero ahora se han confirmado que cancelan el programa de vehículos autónomos en Arizona. Parece que el motivo principal ha sido el fatal accidente que acabó con la vida de una mujer, que cruzaba la carretera de noche y en un paso no señalizado.

El siniestro sigue siendo investigado por las autoridades a la espera de una sentencia oficial. Al parecer, el coche fue capaz de detectar al peatón, pero lo consideró un ‘falso positivo’ y no frenó. A pesar de lo que supuso el accidente para la reputación de Uber, su intención es retomar el programa de vehículos autónomos en otros lugares como Pittsburgh (Pensilvania) y California; donde ya actuaba anteriormente.

Parece que en Pittsburgh las pruebas serán reanudadas este mismo verano. Las zonas donde operarán los coches serán más limitadas que antes, se concentrarán en las proximidades de sus oficinas y centros para evitar futuros incidentes. Después del sonado accidente, Uber quiere mejorar su tecnología para no comprometer la seguridad de nadie. Uno de los lugares idóneos es la ‘ciudad fantasma’ que crearon precisamente en Pittsburgh.

La finalización de las operaciones en Arizona también podría conllevar la despedida de los conductores de seguridad de los coches que estaban allí. Lo que queda claro es, aunque bajen el ritmo, no dejarán de investigar en materia de conducción autónoma. De hecho, Uber adquirió una flota de 24.000 Volvo XC90, que será entregados entre 2019 y 2021 para seguir adelante con este programa. Los vehículos vienen de serie y se les instala toda la tecnología de Uber para que puedan funcionar de manera totalmente autónoma.

Fuente: Automotive News

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