Hace unos días os hablábamos de las estrellas de la subasta de Scottsdale en Arizona, entre las que destacaba de manera especial un Ferrari 250 GT LWB California Spyder de 1959 que alcanzó un asombroso precio final de 3.009.865 euros. Bien, pues este pasado fin de semana, con motivo del Salón Retromobile celebrado en la capital francesa (del que ya os hemos hablado profusamente), se ha ofertado al “mejor postor” otro modelo de la marca de Maranello, que ha batido esta cotización.

Sea cual sea el punto desde el que lo observemos, nos encontramos ante una auténtica "obra de arte"
Sea cual sea el punto desde el que lo observemos, nos encontramos ante una auténtica "obra de arte"

Y es que no nos referimos a un modelo cualquiera, hablamos de otro Ferrari 250 GT California Spyder del año 1959 que la casa de subastas Artcurial Motorcars ha adjudicado al potentado millonario que ha desembolsado nada más y nada menos que 4.507.104 euros por él. Un precio muy por encima del estimado por los expertos, que lo establecían entre 2.800.000 y 3.200.000 euros.

¿Qué tiene este modelo de especial, para alcanzar tan desorbitada cifra? Aparte de lo intangible que resulta valorar cuánto está dispuesto a pagar cualquier multimillonario por hacerse con una de estas joyas de la automoción, resulta evidente que se trata de un vehículo único.

Quizá nos encontremos ante uno de los modelos de la marca del “cavallino rampante” más bonitos jamás construidos. A ello hay que sumarle su escasez (requisito fundamental para alcanzar tan elevada cotización), ya que solamente se construyeron 47 unidades, que se vendieron en menos de 2 años, de las que el modelo protagonista de este artículo hace la número 22. Por añadidura, esta unidad perteneció al director de cine y actor francés Roger Vadim, bastante más conocido por su faceta de play-boy.

Al igual que demostró un excelente gusto por los coches, tampoco le iba a la zaga en lo que al género femenino respecta. Una de sus películas más conocidas fue “Y Dios… creó a la mujer”, donde se dio a conocer, la que posteriormente sería su primera esposa, Brigitte Bardot. También engrosaron la lista de sus conquistas Annette Stroyberg, Catherine Deneuve o Jane Fonda (parece ser que no sólo le gustaba ir rápido con los coches…)

El play-boy Roger Vadim junto a dos de sus "conquistas"...
El play-boy Roger Vadim junto a dos de sus "conquistas"...

Pero esto no es una revista del corazón, así que retomando nuestro interés por el vehículo que ha sido la joya de esta subasta, os diremos que la serie 250 supuso un antes y un después para la marca trasalpina, pasando de ser un constructor en pequeña escala a convertirse en otro de mayores dimensiones, con una reputación internacional que aumentaba día a día.

Basándose en su famoso propulsor V12 de 3 litros de cilindrada, Ferrari tomó dos líneas de desarrollo: una dedicada exclusivamente a la competición (con modelos míticos como los 250 Testa Rossa, 250 Tour de France, 250 GTO y 250 LM), y otra dirigida hacia la carretera, con un nivel de confort y equipamiento no vistos hasta ese momento. De todas formas una característica constante de los modelos de Maranello era el fuerte vínculo existente entre estos dos grupos, lo que significaba que los coches destinados a circular por carretera no estaban muy alejados de los modelos empleados en competición.

Por añadidura, a finales de los años cincuenta, estaban muy en boga los coches que podían circular a “cielo abierto”. La marca del “cavallino rampante” no estaba dispuesta a permanecer ajena a esta tendencia, sobre todo si quería triunfar en un mercado tan importante como el norteamericano. Así que, a falta de uno, construyó dos modelos diferentes. Por un lado el Ferrari 250 GT Cabriolet, firmado por Pininfarina, que se derivaba directamente del Ferrari 250 Coupé GT,  y por otro el Ferrari 250 California Spyder, realizado por Scaglietti, proveniente de las “berlinettas” de competición de la marca italiana.

Propulsor V12 de 3 litros, con tres carburadores Weber 36 DCL y 240 CV de potencia
Propulsor V12 de 3 litros, con tres carburadores Weber 36 DCL y 240 CV de potencia

El objeto de esta subasta, el Ferrari 250 GT California Spyder, es el resultante perfecto de unir estas dos facetas. No obstante, para terminar de “liarlo” un poco más, existían dos variantes distintas: LWB (Long WheelBase – batalla larga) producida entre 1958 y 1960 y SWB (Short WheelBase – batalla corta) fabricada desde 1960 a 1962. En este caso se trataba del primer tipo, ya que usaba el mismo chasis del 250 GT Berlinetta “Tour de France” con una distancia entre ejes de 2,6 metros, aunque al estar menos orientado hacia la competición, resultaba un poco más pesado que el modelo del que provenía pero, aún con todo, seguía siendo más ligero que la versión Cabriolet.

El propulsor, como hemos mencionado anteriormente, era un V12 en disposición frontal-longitudinal, con un ángulo entre bancadas de 60 grados, de 2.953,21 cc de cilindrada, alimentado por tres carburadores Weber 36 DCL, para conseguir entregar una potencia final de 240 CV a 7.000 rpm, lo que le permitía alcanzar unos destacables 252 km/h de velocidad máxima.

Esta unidad del Ferrari 250 GT California Spyder salió de la fábrica italiana, camino del garaje de Vadim, el 11 de abril de 1959, (número 22 de un total de 47), con un acabado final en gris-plata, con el interior en cuero negro, la capota de tela en color negro también, hard-top en el mismo color de la carrocería y con la opción de los faros principales carenados. Durante ese mismo año el Ferrari volvió a la factoría para reemplazar los frenos de tambor por frenos de disco Amadori (equipamiento  estándar en los modelos producidos a partir de ese año). El play-boy francés disfrutó de él durante casi 6 años, hasta 1965.

Hasta el pasado fin de semana este ejemplar había pertenecido a la colección de Jean Claude Bajol. De momento se desconoce quién ha sido el “afortunado” que a partir de ahora disfrutará de semejante joya mecánica a costa, eso sí, de ser 4.507.104 euros “menos rico”.

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