Este año, uno de los primeros modelos en la historia de Volvo se vestirá con sus mejores galas. El Volvo PV36 se mostrará ante el gran público en el Salón del Automóvil Techno Classica de Essen (Alemania), el mayor Salón de automóviles antiguos del mundo. Pero no es un PV36 cualquiera. No tiene muchos kilómetros, pero si mucha historia. Es el ejemplar de uno de los promotores de la empresa.

El ingeniero Gustaf Larson fue uno de los padres fundadores de Volvo Cars en 1927, junto con el economista Assar Gabrielsson. Fue el primero de ellos quien condujo durante varios años este Volvo PV36.

Un coche que es un ejemplo del streamline moderne, una de las tendencias de diseño más importantes en Estados Unidos a principios de la década de 1930. Edificios, trenes, barcos e incluso electrodomésticos como tostadoras y planchas, se diseñaron bajo la tendencia estilística art déco tardío que, por sus características aerodinámicas, se describió como “art déco en movimiento”.

El ingeniero y diseñador Ivar Örnberg, que había trabajado durante varios años en la industria automovilística estadounidense, introdujo esta tendencia en Volvo cuando regresó a Suecia en 1933. Se le encargó la tarea de diseñar el PV36, y pronto se hizo evidente que los años que había pasado en empresas como Hupmobile le habían dejado huella. Fue el primer Volvo en ofrecer una suspensión delantera independiente. Visualmente, el coche fue diseñado de manera similar al entonces moderno Chrysler Airflow.

Con el nuevo modelo, Örnberg introdujo las líneas streamline en Suecia. El exótico aspecto del vehículo pronto le hizo ganarse el apodo de “Carioca”, probablemente por el baile popular latinoamericano que estaba de moda por aquellos lares gélidos en ese entonces. De acuerdo con los planes, Volvo solo fabricó 500 unidades de este modelo (más un descapotable) entre 1935 y 1938. Era un coche caro y prominente. Con sus cinco metros de longitud y casi tres de distancia entre ejes, podía albergar en su interior hasta seis pasajeros.

Su motor de 3.670 cc y seis cilindros en línea rendía 80 CV de potencia, suficientes para lanzarlo a una velocidad máxima de 120 km/h

Once años después de dar vida a la compañía, Larson recibió la llave de este Volvo PV36, cuyo número de chasis era el 85. Lo conservó durante tres años y, salvo por una nueva mano de pintura que se le dio poco después, el vehículo ha permanecido prácticamente intacto desde entonces. Este PV36, que crea un vínculo excepcional con uno de los fundadores de Volvo, constituye un perfecto ejemplo de cómo un estilo de diseño claramente estadounidense llegó en los años treinta hasta una pequeña empresa de automóviles sueca.

El Salón del Automóvil Techno Classica se celebrará entre el 10 y el 14 de abril, y recibe a cerca de 200.000 visitantes anuales. Y no será el único vehículo que Volvo llevará. Otras máquinas históricas de la marca que se presentarán en el stand serán el PV4 de 1929 (primer sedán de Volvo), el Amazon de 1966 (icono del diseño de la marca), el 164 de 1969 (un coche de gran prestigio), el 240 Turbo de 1981 (primer turismo turboalimentado de la casa) y el 850 T-5R (un mito entre los sedanes de altas prestaciones).

Fuente: Volvo

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