Según los datos oficiales, cada año, 1,3 millones de personas mueren y otros 50 millones resultan heridos en accidentes de tráfico. La siniestralidad en las carreteras es desde hace años el gran quebradero de cabeza de administraciones y fabricantes y acabar con ella, el principal objetivo.

Las grandes firmas de la automoción invierten millones de euros en la investigación de nuevos materiales y dispositivos que puedan aumentar la seguridad en las carreteras, disminuyendo los riesgos para la salud de los conductores en caso de accidente. Sistemas para evitar choques, o dispositivos que alertan al conductor ante una eventual peligro son tan solo algunas de las tareas en las que ya se está trabajando.

La firma sueca Volvo se ha mostrado especialmente esperanzada con el futuro, asegurando que en 2020 nadie morirá o saldrá gravemente herido en una colisión. Para ello Volvo piensa en una nueva clase de automóviles que protega totalmente la integridad física de los ocupantes. “La principal causa de accidentes es la distracción del conductor. Las nuevas tecnologías dan ojos al coche permitiendo conocer cuando el conductor falla”, asegura Thomas Broberg, técnico consejero de seguridad del centro de investigación de Volvo en Gothemburg.

En la persecución de este horizonte, algunos vehiculos ya incorporan luces frontales que mejoran significativamente la visibilidad nocturna, o sistemas que avisan al conductor cuando está sobrepasando los límites de la carretera y que fue calificado por la Unión Euroepa como la tecnología más prometedora, que estiman, puede recudir las muertes entre un 5 y un 7%.

Mientras tanto se prueban sistemas de frenado automático que tomen el control del vehículo cuando sea necesario o controles de navegación adaptados capaces de mantener de forma automática una velocidad de crucero adecuada y la distancia de seguridad.

Pesa a todo, aunque los datos apuntan lo contrario, son algunas las voces críticas contrarias a la pérdida de autonomía del conductor en favor de la máquina. En este sentido se manifiesta la Asociación de Conductores Británicos para quienes “debemos confiar en que la ingeniería pueda lidiar con una serie de complejidades al igual que los humanos”.

Vía:
Periodista Digital

2 COMENTARIOS

  1. Pues que me parece muy bien, soy mecánico de profesión y a mis 18 años (voy a cumplir 55) cuando estudiaba FP II yo ya decía que llegaría el día en que el coche ajustaría su velocidad a la de la vía por la que circula y se detendría ante cualquier incidencia. Afortunadamente esto acabará siendo así ya que como el día a día nos enseña el ser humano y sobre todo los mas jovenes solo piensan en correr y no respetar ni las normas ni a los demás así que ya que parece ser que el cerebro de los descerebrados no se puede modificar, modifiquemos las máquinas y todos saldremos ganando y digo todos porque los descerebrados tambien se estrellan. Felicito a Volvo y a las otras marcas que caminan en esta dirección, tecnología ya hay para hacer estas y muchas cosas más y si además de llenar el coche de automatismos limitamos las potencias y las velocidades máximas creo que contaminaremos menos y ahorraremos recursos. Gracias

  2. Sí, Francisco Manuel, pero el gen del descerebrado siempre busca la forma de fastidiar a los demás… ¡Viva la ingeniería genética!
    Vamos por el buen camino.

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