Una vez asentados en el 2010, pasada la novedad y el tiempo de las promesas, llega el momento de hacer frente a los compromisos del pasado. Uno de los compromisos de Nissan para este año es el esperado Qazana.

Presentado en la pasada edición del Salón de Ginebra, ya prometía, desde aquel momento, ser una bomba. Su propuesta: poner más al alcance de la mano las soluciones del exitoso Qashqai. Un nuevo SUV más compacto, pero con unas prestaciones que deben llevarlo a competir con garantías frente a modelos como el Toyota Urban Cruiser.

Ya están en marcha las pruebas invernales en los territorios del norte de Suecia, de las que todavía no conocemos los resultados.  Lo que sí se sabe es que los propulsores 1.5 dCI con versiones de 85 y 105 cv, parecen ser suficientes para sacarle jugo a este manejable todocamino. Del mismo modo, también es oficial que su centro de producción se situará en Sunderland, Inglaterra, siguiendo los pasos de su primo, el Qashqai.

A menos de dos meses de la edición de este año del Salón de Ginebra, las noticias sobre el Qazana deberían comenzar a aumentar. Por ahora, la discreción está siendo máxima en la casa nipona, como suele ser costumbre. A día de hoy ni siquiera está confirmado que Qazana vaya a ser su nombre final. En Ginebra, donde se espera a la versión definitiva de producción de serie, saldremos de dudas.

A partir de ahí, tan solo unos meses para su llegada al mercado español. Un mercado que va, poco a poco, mejorando resultados. La llegada de la novedad de Nissan puede ser uno de los alicientes del verano. Su diseño, que no deja indiferente, y la versatilidad son sus mejores cartas para terminar de convencer a los potenciales propietarios.

Nissan busca continuar creciendo en Europa y, con ejemplos como el Qazana y el Cube, despeja las dudas sobre lo ambicioso de su plan.

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