Aunque Yamaha es mundialmente conocida por sus motocicletas, siempre ha intentado salir de su zona de confort. Por eso también desarrolla motores para coches, habiendo colaborado en algunos muy especiales como es el caso del V10 del Lexus LFA. También tiene una historia bastante prolífera en competición. Precisamente a raíz de esa etapa se plantearon sacar a producción el Yamaha OX99-11, un auténtico superdeportivo que parece haber caído en el olvido pero que sorprendió a todo el mundo.

Corría la década de los 80 y la Fórmula 1 vivía una época dorada. En Japón se vivía con especial entusiasmo gracias a los buenos resultados de Honda y a las potentes competiciones locales. En este contexto, Yamaha entró a la categoría reina para proveer de motores al equipo Zakspeed en 1989. Aunque los resultados no acompañaron, fue el germen para la creación de algo especial que intentarían llevar a la calle en los años sucesivos.

Para la temporada de 1991 habían diseñado un motor muy capaz, el OX99, que se trataba de un V12 de 3.5 litros. La V iba a un ángulo de 72º y contaba con cinco válvulas por cilindro. Con esa mecánica como primera piedra del proyecto, Yamaha creó la compañía Ypsilon Technology, con sede en Reino Unido, para centrarse en su superdeportivo de calle. Comenzaron a trabajar también con IAD, una consultora de ingeniería también británica.

Juntando toda esa experiencia en competición comenzaron a trabajar a marchas forzadas y en 1992 ya tenían prácticamente listo el Yamaha OX9-11. Fue presentado a prensa después de que los tres únicos prototipos construidos (uno sin pinta, uno en negro y otro en rojo) hubieran realizado su fase de desarrollo en el circuito de pruebas de Millbrook y en el túnel de viento del MIRA. Lo cierto es que desde el primer instante sorprendió a todo el mundo.

Se trataba de un biplaza (en tándem y con una trasera con un tamaño ridículo) con una puerta tipo ala de gaviota y una carrocería esculpida para lograr la mayor eficiencia aerodinámica. El chasis de fibra de carbono derivaba de la Fórmula 1, con unos esquemas de suspensiones muy similares a los de competición. Lo mismo pasaba con el habitáculo, realmente espartano, meramente con lo estrictamente necesario para conducir.

El Yamaha OX99-11 con el motor V12 atmosférico de 3.5 litros del que toma su nombre lograba prestaciones de escándalo. Desarrollaba 450 CV a 10.000 rpm (sí, a 10.000) y apenas pesaba 1.150 kg. Gracias a ello era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,1 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 350 km/h. Números que hacían sombra a un tal McLaren F1 que llegaba al mercado ese mismo año 1992.

Sin embargo, esta historia no tiene un final feliz. Yamaha retrasó el lanzamiento de este modelo hasta 1994 debido a la crisis económica. Aunque cueste creerlo, no encontraba compradores interesados en las 30 unidades que querían producir de este ejemplar. Si bien es cierto que alcanzar un precio de unos 700.000 euros en esa época era bastante excesivo, habría sido el más caro del mundo. Finalmente el Yamaha OX99-11 fue cancelado y tristemente en la actualidad apenas queda un vago recuerdo de lo que supuso.

Galería de fotos:

Ver galeria (15 fotos)

NO HAY COMENTARIOS

Deja una respuesta