Cinco años. Ese es el tiempo que ha tardado Alfa romeo en sustituir al 159, una berlina del segmento D que dejó de venderse en 2011 después de seis años en el mercado. La situación financiera del Grupo FCA era bastante errática, pero en cuanto Sergio Marchionne tomó las riendas, tenía claro que la firma oriunda de Milán sería uno de los puntales del Grupo. Tras lanzar el Alfa Romeo 4C como “declaración de intenciones”, llegaba al mercado el Alfa Romeo Giulia 2016. La espera, aunque larga, había merecido la pena.

Este sedán suponía volver a una categoría que la marca no debía haber abandonado, el de las berlinas con un marcado comportamiento deportivo. Su puesta de largo, con el Giulia Quadrifoglio, el más potente entre sus iguales, con un motor made in Maranello, de 510 CV, dejaba bien claras sus intenciones: ser la auténtica referencia por dinamismo. Y sin por ello perder una imagen refinada, muy italiana.

Por debajo de esta versión, que podíamos definir de temeraria (pero clave para forjar esa imagen de imbatible) se lanzó hace unos meses la versión Giulia Veloce, con tracción total Q4, potencias elevadas y una imagen muy deportiva.

Las variantes de acceso son de propulsión, ya que entregan su potencia a las ruedas traseras, como mandan los cánones. Habíamos conocido de primera mano cómo iba el motor diésel 2.2 litros de 180 CV (ver prueba). Ahora toca probar más a fondo el motor de gasolina más accesible, el Alfa Romeo Giulia 2.0 con 200 CV que, créeme, no pierde la característica deportividad que quiere imprimir la gama… y que puede ser la más interesante de la gama. Acompáñanos a conocerla mejor.

Exterior

En la semana que pude disfrutar de este Alfa Romeo no fueron pocos los que se acercaron para conocerlo. El calificativo más repetido, sin duda, era el de “elegante”. Desde luego, se trata de un coche con un diseño muy equilibrado, con una línea sobria, sin excesos, pero cargada de dinamismo.

Los diseñadores de Alfa han sabido crear una línea atractiva y actual, con numerosos guiños a los modelos pasados de la gloriosa historia de la marca.  Mide 4.643 mm de longitud, apenas un centímetro más largo que el BMW Serie 3, pero más corto que el Mercedes Clase C y, sobre todo del Audi A4). Eso sí, con 1.860 mm de anchura es el más ancho de los cuatro y sus 1.436 mm de altura lo dejan casi a la par que estos rivales, los referentes del segmento.

El resultado es un coche muy bien plantado en la carretera, con esa amplitud de vías. Con un morro bastante alargado, el habitáculo queda bastante retrasado. La distancia entre ejes, de 2.820 mm es muy similar al de sus rivales… a los que supera en coeficiente aerodinámico, con 0,25 Cx.

En la parte delantera no podía faltar la típica parrilla de la marca, con el biscione (el logotipo de la marca, con la serpiente que en sus inicios aparecía comiéndose un humano) en medio de una entrada de aire casi triangular, con otras dos anchas más abajo en los laterales. Llaman la atención también las rasgadas ópticas, que cuentan con iluminación diurna por LED pero dejan al xenón para las funciones de alumbrado principales.

Cuando lo vemos desde el lateral observamos el pequeño voladizo delantero y la marcada estampación de las puertas a  la altura de las manillas, que le aportan mucha personalidad.

Bajo unos marcados pasos de rueda nos encontramos con unas elegantes llantas multirradio de 18 pulgadas que calzan neumáticos Pirelli 225/45. Hacen juego con los cromados que enmarcan las ventanillas y dejan entrever unas pinzas de freno amarillas que contrastan a la perfección con la carrocería azul Montecarlo metalizada (1.133 € de sobrecoste que merecen la pena).

Ya en la zaga, el conjunto es bastante sobrio. El mayor protagonismo recae en los grupo ópticos, alargados y que se integran muy bien en el portón. Los catadióptricos inferiores y la tercera luz de freno logran equilibrar todos los elementos. En la parte superior, encontramos una aleta del tipo “aleta de tiburón” y en la parte baja una única salida de escape cromada a la izquierda.

Interior

En un mercado en que la tendencia es llamar la atención con una pantalla de enormes dimensiones (y en muchas ocasiones no muy bien integrada en el conjunto), nada más abres la puerta del Giulia destaca la limpieza del salpicadero. Todo está realmente bien resuelto, con un diseño deportivo pero quizá algo sobrio, sin demasiados riesgos, pero muy agradable, sobre todo en la combinación de colores y materiales de nuestra unidad.

La calidad de acabados es bastante buena. Me atrevería a decir que al nivel de BMW… sin llegar a la excelencia de Audi, pero sí superior a los actuales Mercedes. Destaca los plásticos y materiales de la mitad superior del salpicadero, acolchados y de un tacto realmente agradable. Solamente en las partes bajas se ha escatimado algo en este aspecto.

Otros detalles que indican que no estamos ante un coche generalista son las guanteras guarnecidas y con suelo de goma para que los objetos no vayan dando tumbos, la tapa de la consola con cierre amortiguado, las puertas sin chapa a la vista… Un buen trabajo de Alfa en este sentido.

Por lo demás, al subirte al asiento empiezas a sentir la deportividad. La posición de conducción es de esas en las que vas sentado muy bajo, con las piernas estiradas y un hermoso volante deportivo con un guiño precioso, ya que integra el botón de arranque cual Ferrari. No faltan los botones típicos del sistema de sonido y del control de crucero, sencillos e intuitivos. Y tras él, unas levas fijas de un generoso tamaño que solamente encuentras en coches con precios de seis cifras, que da gusto utilizar.

La distribución de mandos es sencilla, muy “alemana”. Todo está donde se espera y su manejo no distrae la atención de la carretera. Muy agradable y facil de usar, sobre todo, el mando que controla el sistema de infoentretenimiento, una ruleta (junto al selector del cambio y el sistema DNA de modos de conducción) que permite moverse por los menús, bastante intuitivos, de la pantalla, en una posición elevada y donde apenas hay deslumbramientos por el sol.

Tras el volante está la instrumentación apuesta por dos relojes tradicionales y una generosa pantalla en situación central con siete pulgadas desde la que controlas los parámetros principales del vehículo, el ordenador de viaje o el sistema de navegación.

Pero ojo, que el habitáculo también tiene sus problemas. Es bastante espacioso delante, sobre todo para el conductor, pero el copiloto, para viajar cómodo, tendrá que desplazar su asiento hacia atrás de manera notable ya que el espacio para sus pies no es tan profundo y resulta bastante vertical.

Esto restará espacio para las piernas a los pasajeros traseros, que no obstante no protestarán tanto por esto como por la anchura disponible. Y es que resulta casi imposible ubicar a tres personas ahí. Para empezar, porque además de que el asiento del ocupante central es más duro y elevado, apenas cuenta con espacio donde colocar los pies debido a la presencia de un ancho túnel de transmisión y las salidas de aire traseras.

Los pasajeros traseros no contarán tampoco con apoyabrazos central (algunos suelen tener portabebidas, además) ni la ya habitual conexión USB. Y hay escasez de lugares donde dejar objetos y los que hay no son de un tamaño demasiado generoso, como las guantera o el cofre entre los asientos delanteros. Incluso nos encontramos un único reposabebidas ante el selector del cambio. Si buscas un coche práctico, los hay mejores en el mercado.

Maletero

El maletero del Alfa Romeo Giulia cuenta con 480 litros de capacidad. Es exactamente la misma capacidad que presentan el Mercedes Clase C, BMW Serie 3 y Audi A4. Otras berlinas del segmento cuentan con maleteros más grandes, como el Passat, el Mondeo o el Superb.

Se trata de un espacio bastante aprovechable… para tratarse de un sedán de tres cuerpos. Y es que, como es habitual en estos vehículos, se cuenta con un cofre muy profundo, pero de poca altura. Está, eso sí, bastante  correctamente rematado, con toda la superficie enmoquetada y sin cables o el mecanismo que abre la tapa que queden a la vista.

Hay un pequeño hueco a la izquierda y bajo el piso no hay más espacio que el que acomoda el kit de reparación de pinchazos.

No se trata de un maletero que destaque por su practicidad. No cuenta con enganches para mantener sujeta la carga cuando llevas poco equipaje y para ampliar el maletero hay que buscar entre los opcionales los respaldos del asiento trasero dividido, que permite abartirlos. Nuestra unidad no contaba con ellos… y no nos gusta demasiado que este elemento sea un extra. De todos modos, es una política habitual en las marcas premium y no se trata un elemento muy caro (364 €) y está ofrece una división en tres partes, permitiendo llevar objetos largos y estrechos sin perder los asientos laterales.

Equipamiento

Para tratarse de una berlina de marca premium, la versión básica tiene un nivel de dotación bastante generoso. El Giulia 2.0 Turbo MultiAir está disponible con dos niveles de equipamiento diferentes: Giulia y Super.

Además de lo habitual, encontrarás de serie sistemas de ayuda a la conducción como el aviso de abandono del carril (LDW), aviso de colisión frontal (FCW) con freno autónomo de emergencia (AEB) y reconocimiento de peatones o el control y limitador de velocidad. También freno de estacionamiento eléctrico, sensores de luz y de lluvia; climatizador de doble zona, pilotos traseros con tecnología LED, llantas de 16 pulgadas, sistema multimedia con pantalla de 6,5″ Alfa Connect con mando rotatorio central Alfa Connect, conexión Bluetooth para teléfonos móviles, toma USB y Aux-In, 8 altavoces…

 

Nuestra unidad tenía el acabado Super. Añade algunas mejoras estéticas, como las llantas de 17 pulgadas (las de nuestra unidad tenían un diseño espctacular) o los diferentes cromados. Dentro, destaca el volante y pomo del cambio en piel  y la tapicería mixta de cuero y tela, el display TFT de 7” a color en la instrumentación (en vez de 3,5”), el acceso sin llave…

No contaba con excesivos extras, más allá del Pack Business, que suma por 1.975 euros los sensores de aparcamiento delanteros y traseros, ajuste automático de luces delantera, el Alfa Connect 6,5″ con Navegador, Detector de ángulo muerto, cámara de visión trasera. Algunos otros detalles que nos gustaron, los pedales de aluminio (343 €), pinzas de freno en color amarillo (312 €).. y las espectaculares levas en el volante, que conviene pedir en el Pack Performance ya que suma el Diferencial de deslizamiento limitado y la Suspensión deportiva activa Alfa.

Nos parece sin duda el nivel de equipamiento más adecuado de la gama. No sólo es más completo que el básico (por apenas 1.500 euros más), sino que puede personalizarse mucho más (hay un mayor número de opciones).

Dudaríamos quizá con el Veloce. Esta terminación suma llantas 19 pulgadas, pinzas de freno pintadas en negro, paragolpes de diseño específico, difusor trasero, asientos y volante exclusivos de diseño deportivo tapizados en cuero, decoración con inserciones en aluminio… y la tracción total asociada a un motor de gasolina con 280 CV… pero que, realmente, no tiene unas prestaciones mucho mejores que este y el sobrecoste es notable.

¿El precio? Parte de 36.400 euros (la unidad probada coqueteaba con los 40.000 euros). Una cifra alta, pero no exagerada si tenemos en cuenta la dotación, muy por debajo de los precios de partida de los BMW Serie 3, Audi A4 y Mercedes Clase C que mandan en el mercado… y que si igualamos el equipamiento la diferencia se dispara aún más.

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Motor

El motor que mueve a esta versión del Giulia es un cuatro cilindros de 2.0 litros de cilindrada fabricado íntegramente en aluminio, distribución variable y turbocompresor de doble entrada que ofrece 200 CV de potencia a 5.000 rpm y un buen para motor máximo a 330 Nm a 1.750 rpm.

Las prestaciones son muy buenas, con una excelente aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 6,6 segundos. Esta cifra supera a la de cualquiera de sus rivales, pero se queda ligeramente por debajo en velocidad punta, si bien no conviene alcanzar los 230 km/h que anuncia su ficha técnica.

En nuestra unidad el motor envía esta potencia a las ruedas traseras mediante un cambio automático de tipo convertidor de par ZF con ocho relaciones. El consumo medio anunciado para esta combinación es de 5,9 l/100 km. Durante la prueba, en la que recorrimos casi 1.500 km a ritmos bastante elevados y con velocidades medias bastante elevadas, la cifra de consumo medio se quedó en 7,2 l/100 km.

Es en ciudad donde se establecen los consumos medios más elevados, si bien cuenta con un mecanismo de parada y arranque automático en las detenciones de un funcionamiento muy correcto. Sus emisiones homologadas son de 138 g/km de CO2, algo más elevadas que las de sus rivales alemanes, si bien ninguna (salvo las versiones ultra de Audi) se libran del pago del impuesto de matriculación en su primer tramo.

Comportamiento

Confieso que me ha encantado el comportamiento del Giulia. Se trata de un coche muy sencillo de conducir de manera tranquila, con un carácter bastante cómodo a la hora de viajar… pero que cuando quieres, sale a relucir su herencia y carácter deportivo.

Conseguirlo es tan sencillo como emplear el sistema DNA, que varía entre lso modos de conducción  D -Dynamic-, N -Normal- o A -All Weather, para malas condiciones climatológicas. La respuesta del acelerador es más o menos instantánea, la dirección varía su grado de asistencia, el cambio actúa más o menos rápido y, si se cuenta con suspensión activa, varía su dureza.

Me ha conquistado la dirección del coche. Su eje delantero es muy ágil y, girando el volante muy poco consigues cambiar de dirección con rapidez y precisión, ya que tiene una relación de dirección de las más directas del mercado (11.8).

No esperes reacciones bruscas: no se siente nerviosa circulando por autopista y  todo es predecible. Al ser un coche de propulsión, la capacidad de tracción es muy buena, sin complicar la conducción incluso a ritmos elevados.

La suspensión resulta deliciosa, de doble brazo oscilante con eje de dirección semivirtual para optimizar el efecto filtrante y que es lo que permite permitir esa dirección rápida y precisa. Incluso en firmes irregulares, además de absorber las imperfecciones del terreno, controla los balanceos a pesar de que realices cambios de apoyo rápidos. Sin apenas balanceos. Como si fuese mucho más dura de lo que realmente es. Y cuando te ves apurado, el sistema de frenos responde a la perfección.

Todo esto se ve ayudado por el bajo peso del Giulia. Esta versión apenas pesa 1.504 kg (solamente el Audi A4 de tracción delantera es más ligero), gracias a la combinación de aluminio y fibra de carbono, de ahí que ofrezca en carreteras con curvas un comportamiento tan deportivo. El buen reparto de pesos entre ejes hace el resto.

Acompaña también la mecánica. El nuevo motor 2.0 turbo destaca por su contundente y respuesta progresiva, desde poco más de ralentí hasta cerca de las 6.000 rpm. Empuja con una intensidad propia de un motor aún más potente, y apenas aprecias retraso del turbo. A ritmo tranquilo, ofrece un nivel sonoro y de vibraciones ejemplar. Cuando apuras las marchas (sobre todo en el modo D), ofrece un sonido más deportivo, sin llegar a ser molesto.

Casa a las mil maravillas con el cambio automático, que apuesta por la suavidad en los modos N y A… y ofrece más rabia con el D, pegando un ligero tirón al engranar las marchas ya que actúa con mayor rapidez. En modo manual, además, permite hacer todo lo que demanda el conductor (hay cambios que no permiten apurar tanto las marchas, o hacer reducciones a cierto nivel de revoluciones). Perfecto para una utilización deportiva.

Veredicto coches.com

 

De acuerdo. El Alfa Romeo Giulia no es un coche práctico. El maletero se llena rápido ( en nuestra unidad ni siquiera podían abatirse los asiento traseros), hay poco espacio en las plazas traseras y pequeños huecos portaobjetos. Pero nos ha gustado. Mucho.

¿El motivo? La marca ha hecho un coche fiel a sus principios, pensado para disfrutar de la conducción, con un envoltorio realmente bello y unas calidades interiores dignas de cualquier marca Premium que se precie.

Puede que hace un lustro la gama de productos no se ajustase demasiado al lema “la meccanica delle emozioni”… pero el Giulia si lo hace. De un modo ejemplar. Es un amor a primera vista, desde que ves su silueta, pero continúa cuando subes a él, tocas sus guarnecidos… y más aún cuando arrancas ese motor de gasolina.

Que sí, que es el de acceso a la gama, pero que ofrece sensaciones en este coche más que respetables (son 200 CV, no lo olvides). Obviando al Quadrifoglio, la otra opción con este combustible es el Veloce, con 280 CV y tracción total, pero con un precio mucho más alto que este y un aspecto más deportivo, sí… pero al mismo tiempo menos refinado.

Para los que buscamos (por necesidad) algo más práctico pensamos en una variante familiar. Son las más vendidas en numerosos mercados, pero desde Alfa Romeo no se la plantean, pues la gente pide SUV.. y se lo han dado en forma de Stelvio. Esperemos conocerlo pronto y que se parezca mucho al Giulia.

Lo mejor

  • Dirección y puesta a punto del chasis
  • Modos de conducción DNA
  • Diseño exterior e interior

Lo peor

  • Algunos elementos dentro de los opcionales
  • Poco práctico para un uso familiar
  • Plazas traseras estrechas

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