Los modelos con el apellido S cada vez son más frecuentes en Audi. La marca de los cuatro aros siempre ha estado muy pendiente de hacer versiones deportivas para satisfacer a aquellos clientes más exigentes. Por debajo de los radicales RS aparece esta antesala tan interesante por aunar cualidades dinámicas y mantener la usabilidad diaria. Y el Audi SQ5 TDI que ponemos a prueba es uno de los más lógicos.

Lo cierto es que la evolución de las variantes deportivas del Audi Q5 ha sido un tanto movido. Con su primera generación se adaptó la fórmula de una mecánica diésel potenciada y con una puesta a punto del chasis específica para el primer SQ5 TDI 2012. Pero con el paso del tiempo y tras la mala prensa que les proporcionó el Dieselgate, decidieron cambiar e introducir un motor de gasolina para el SQ5 TFSI 2017.

Lo cierto es que este modelo no se quedó solo en la gama, pues también habría un Audi SQ5 TDI que es el que tenemos entre manos. Al poco tiempo de realizar esta prueba se presentó la nueva generación del Audi Q5, que llegará a los concesionarios este mismo otoño. Mientras que llega un nuevo SQ5 y salimos de dudas sobre el combustible que se impondrá, vamos a analizar lo que ofrece este ejemplar.

Exterior

Aunque ya se haya presentado la actualización del Audi Q5, habrá quien piense que este SQ5 no es tan mala opción. Decimos esto porque su imagen es bastante similar, no ha habido cambios extremos con el último lavado de cara. Destaca ese frontal que busca la horizontalidad a través de la parrilla Singleframe hexagonal, que lleva un marco oscurecido y va surcada por listones horizontales. Quedan bien integradas unas ópticas estrechas, con tecnología LED, y unas tomas de aire en los laterales de la parte baja.

Aunque no es demasiado radical, se nota que es un SQ5 mediante detalles como el paragolpes delantero (abultado en la parte baja), las taloneras laterales o la especie de spoiler que monta en la zaga. También por los logotipos específicos de esta versión en varios puntos de la carrocería o que los en que los bajos vayan en el mismo color. Aunque, sin duda, lo que más llamará la atención son las llantas de 21 pulgadas opcionales que monta nuestra unidad y que cuentan con un diseño de cinco radios dobles en acabado bitono. Tampoco pasan desapercibidas las pinzas de freno rojas.

En la zaga, como decíamos, aparece un portón con unas líneas de tensión muy acertadas y que presenta unos pilotos traseros LED con una firma lumínica muy reconocible. En la parte baja, el paragolpes se abulta y adopta unas formas más deportivas al queda terminado en una especie de difusor de corte deportivo. En la parte media quedan simuladas unas salidas de escape, una solución que no convence, pues al acercarnos queda claro que son falsas y que las salidas de escape reales quedan ocultas por detrás.

El Audi Q5 queda enclavado en el segmento de los SUV grandes y emplea la plataforma MLB del Grupo Volkswagen. Esto hace que tenga una longitud 4.671 mm, una anchura de 1.893 mm y una altura de 1.635 mm. La distancia entre ejes se extiende hasta los 2.824 mm, por lo que se aseguran un habitáculo amplio del que vamos a hablar a continuación.

Interior

Donde sí que queda claro que ha habido una evolución notable es en el interior de este modelo. Mientras que el nuevo recibe toda la tecnología y conectividad disponibles, en este ejemplar vemos algunos detalles que se pueden quedar algo atrás. Y eso si nos ponemos exigentes, pues hay que reconocer que Q5 fue todo un referente tecnológico en su segmento y que la mayoría de usuarios se conformarán con la dotación que presenta.

El sistema multimedia MMI Navegación Plus (opcional) gira en torno a una pantalla de 8 pulgadas que sobresale en el salpicadero. No es táctil como en el modelo actual, sino que se controla únicamente a través de un touchpad en la consola central. Hay que decir que su tacto es muy preciso y que podemos incluso dibujar caracteres gracias a su generosa superficie. Del sistema en general alabar su facilidad de uso y que no quita demasiada atención de la carretera.

Por debajo quedan unos controles de la climatización analógicos, con unos botones y ruletas de tacto sobresaliente que son intuitivos. Justo por debajo y ya en la parte de la consola central quedan algunos botones más relacionados con la conducción. Aunque más interesante es el puesto de conducción con su volante multifunción de corte deportivo achatado por la parte de abajo. A través de él se puede ver el Virtual Cockpit de 12,3 pulgadas en el que se puede visualizar la información que se quiera a cada momento.

Es un Audi y eso ya es sinónimo de calidad en el interior. Pero también es un SQ5 y tiene una configuración muy especial, así que destacará en este apartado mucho más aún. Lo hace con una tapicería de cuero rojo en los asientos, que adopta un patrón de rombos muy llamativo. Tampoco es que pase desapercibido el Alcántara de otras superficies o las molduras de fibra de carbono en salpicadero, puertas y consola central. Todavía se pueden encontrar algunos plásticos, pero el tacto y la construcción en general es sobresaliente.

Era de esperar que un coche con estas dimensiones tenga una habitabilidad que esté a la altura. En las plazas delanteras no había duda alguna y nos encontramos con unos asientos que recogen bien el cuerpo y que a la vez ofrecen grandes dosis de confort, gracias a detalles como la regulación eléctrica. En ellos no hay problemas para encontrar la posición de conducción ideal ni se pasan apuros, pues hay espacio de sobra en todas las cotas, incluido el espacio libre hasta el techo.

Y cuando se pasa a las plazas traseras lo cierto es que se mantienen las alabanzas. Incluso los más altos verán como tienen bastantes centímetros para sus piernas, mientras que para la cabeza tampoco habrá demasiados problemas en la mayoría de casos. La única pega es esa plaza central carente de forma, en la que se va más elevado y con la molestia de un túnel de transmisión bastante prominente. Por lo menos, aquí atrás también hay salidas de aire.

Maletero

El maletero del Audi SQ5 se queda en 510 litros. No es una mala cifra, pero sí que está algo por debajo de sus rivales y también de la renovación del modelo que ya ofrece 550 litros. Sin embargo, hay que alabar sus formas tan rectas y aprovechables, además de una boca de carga que queda enrasada con la carrocería y a una altura no demasiado elevada, teniendo en cuenta las características del coche.

De hecho, la unidad de pruebas contaba con suspensión neumática y eso permitía subir o bajar la carrocería desde un botón en el propio maletero, muy útil para cargar objetos grandes y voluminosos. También permitía abatir la segunda fila de asientos eléctricamente para dejar una superficie plana y hasta 1.510 litros de capacidad. Sorprende que bajo el piso haya un hueco con espacio para una rueda de repuesto en el que también va una batería y el subwoofer del sistema de sonido.

Equipamiento

El Audi SQ5 ya es prácticamente un tope de gama en sí mismo. Esto hace que su equipamiento sea realmente completo de serie (acorde a su elevado precio) y que cuente con una dotación envidiable. Encontramos elementos como faros Matrix LED, intermitentes dinámicos, llantas de 20 pulgadas, carcasas de los retrovisores y barras de techo en aluminio, asientos deportivos con regulación eléctrica, inserciones en aluminio mate cepillado, revestimiento interior del techo negro, pedales en acero inoxidable, tapicería mixta o climatizador trizona.

No falta tampoco toda la tecnología mencionada anteriormente, con el MMI Navegación plus con MMI touch con pantalla de 8 pulgadas, el Audi virtual cockpit de 12,3 pulgadas o Audi connect durante tres años. En ayudas a la conducción cuenta con el Audi pre sense city, Audi parking system plus, control de velocidad de crucero y cámara multifuncional. Al ser un S cuenta con discos sobredimensionados (18 pulgadas delante y 17 detrás), el Audi drive select, el tren de rodaje S y tracción quattro con diferencial central autoblocante.

Aunque lo que tienen las marcas premium como Audi es que esta dotación se puede completar generosamente tirando de la lista de equipamiento opcional. La unidad que ves en la imágenes contaba con algunos elementos llamativos como las llantas de 21 pulgadas, retrovisores en fibra de carbono, paquete de estilo en negro, techo panorámico, asientos deportivos S climatizados, paquete de cuero Nappa, inserciones de fibra de carbono, sistema de sonido Bang & Olufsen, suspensión neumática adaptativa y varias ayudas a la conducción más.

Motor

A nivel mecánico lo cierto es que hay que aclarar que los S de Audi ahora son diésel. Este modelo, el SQ5 se ofreció también en gasolina inicialmente, pero el llegó más tarde y el que ha perdurado ha sido el petrolero. Como ya viene siendo habitual, el bloque que se utiliza es el V6 turbo de 3.0 litros, que tiene tecnologías como el filtro de partículas diesel, recirculación de gases de escape y catalizador SCR para reducir sus emisiones.

También cuenta con el sistema Mild Hybrid de 48 V para conseguir la etiqueta ECO de la DGT y ser más eficiente. El alternador hace las veces de motor de arranque y movido por una correa y conectado al cigüeñal. En deceleraciones recupera energía cinética que va directamente a la batería secundaria instalada en el maletero. Luego se emplea en tareas como el avance por inercia o el Start/Stop, consiguiendo un ahorro de hasta 0,7 l/100km. De hecho, este SUV homologa entre 8,2 y 8,6 l/100km y unas emisiones de CO2 de entre 214 y 226 g/km.

El V6 TDI va obligatoriamente ligado a la transmisión automática tiptronic de ocho velocidades y a la tracción quattro. Con esta configuración, el Audi SQ5 desarrolla una potencia de 347 CV y 700 Nm de par. También consigue unas prestaciones bastante destacadas, pues es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos y su velocidad máxima está limitada a 250 km/h. Aunque lo cierto es que esto son solo datos, ahora vamos a pasar a hablar de sensaciones.

Comportamiento

Lo primero que sorprende en el Audi SQ5 TDI es el refinamiento de su V6 diésel de 3.0 litros. Apenas suena, apenas vibra, mucho mejor que las versiones de cuatro cilindros. Pero lo que ilumina nuestra cara nada más recorrer los primeros kilómetros es el buen hacer de este bloque. Es un motor muy potente y aprovechable, que destaca principalmente a bajas revoluciones. El uso de un compresor eléctrico (EPC) garantiza la inmediatez de respuestas en prácticamente cualquier situación.

Por no hablar de que esos 700 Nm de par son una cifra notable que es capaz de dejarnos literalmente pegados al asiento. La palabra que mejor definiría a este motor en el Audi SQ5 es contundencia, pues lo que más destaca es en maniobras de aceleración como podrían ser adelantamientos o incorporaciones. Las cifras de recuperación seguro que están cerca de las de más de un modelo catalogado como superdeportivo.

El uso del cambio automático tiptronic de ocho velocidades es algo lógico y más que esperado. También es una buena noticia si tenemos en cuenta la precisión y la suavidad con la que actúa. Es cierto que una caja de doble embrague como la S tronic sería ligeramente más rápida, pero esta aguanta la elevada cifra de par y además suele estar siempre en la marcha que queremos. Y sino siempre se puede recurrir a las levas tras el volante (seguimos diciendo que son demasiado pequeñas).

Para adaptar el comportamiento de la transmisión y de otros parámetros del vehículo, siempre quedan los modos de conducción del Audi drive select. En este caso son hasta siete, pues tenemos los habituales Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual; además de los modos para fuera del asfalto Offroad y Allroad. La verdad es que el carácter del coche cambia notablemente, a diferencia de otros modelos en los que el tema de los modos parece puro marketing.

Que hagamos esa afirmación es, en parte, gracias a la suspensión neumática adaptativa, que es un opcional que montaba nuestro Audi SQ5. Altamente recomendable para los que busquen un dinamismo superior, hace que el coche se transforme por completo. De esta forma podemos tener un auténtico multiusos, un vehículo cómodo en largas travesías, ágil en carreteras de curvas y útil fuera del asfalto. Y todo ello con las desventajas que llevan implícitas los SUV de este tamaño.

Porque no hay que olvidar que este Audi SQ5 pesa nada menos que 2.055 kg y eso hace que se aleje del término deportividad que tanto busca. O eso pensaríamos a priori, porque lo cierto es que cuando vamos al volante se siente más grácil de lo que podíamos esperar. A ese respecto también ayuda la tracción quattro y el diferencial deportivo en el eje trasero, un opcional que distribuye la potencia entre las ruedas para ser más preciso aún.

En la semana que compartimos con el Audi SQ5 hubo gente que preguntó si era de gasolina debido a su sonido. Hay que aclarar que el V6 TDI tiene un ronroneo bastante característico y que está bien conseguido. Pero es que en el modo Dynamic se hace aún más audible fruto de una simulación que llega también a través de los altavoces.

Detalles aparte, queda claro que es un diésel tras ver el consumo en torno a los 10 litros que obtuvimos durante la prueba. Es cierto que es algo elevado, pero todavía lo consideramos correcto y asumible si se tienen en cuenta la potencia, las prestaciones, el peso y el resto de características del vehículo.

Opinión coches.com

El Audi SQ5 TDI es uno de esos SUV que buscan ofrecer sensaciones deportivas al usuario. A simple vista no es demasiado estridente, tiene algunos detalles característicos, pero no llamará demasiado la atención. En el interior la tecnología no es la más avanzada, lo que más destaca es la enorme calidad de los acabados y materiales, así como la habitabilidad ofrecida. Es prácticamente un tope de gama, así que su equipamiento será acorde.

Se mantiene esa tendencia de Audi de optar por el diésel en estas versiones. Con el V6 TDI de 3.0 litros y 347 CV de potencia ofrece unas prestaciones muy destacadas. El comportamiento también es redondo gracias a los múltiples modos de conducción y a esa suspensión neumática opcional tan acertada. El precio base de esta modelo está en 80.230 euros, bastante elevado ya de por sí. Pero si nos ponemos a configurarlo como la unidad de las fotos, se puede acercar peligrosamente a la barrera de los 100.000 euros…

Audi SQ5 TDI
8.2 Nota
Lo mejor
  • Calidad de materiales y acabados
  • Prestaciones y respuesta del motor
  • La suspensión neumática opcional
Lo peor
  • Aspecto algo sobrio
  • Esas pequeñas levas tras el volante
  • Precio con extras muy elevado
Diseño7.5
Habitabilidad8
Acabados8.5
Maletero8
Equipamiento8.5
Motor9
Comportamiento8.5
Calidad Precio7.5

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