El Audi Q5 fue lanzado en el año 2008 y se convirtió en el segundo SUV de la gama tras el gran Audi Q7. Lo cierto es que esa primera generación fue muy fructífera y recibió un lavado de cara en 2012 para prolongar su vida comercial. Pero después de casi una década, este año ha llegado al mercado la segunda generación del Q5, un modelo que cuenta con novedades importantes pero que mantendrá la esencia de su predecesor.

Porque si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? El Audi Q5 ha sido el primer SUV de la marca en llegar al millón de unidades producidas y ha sido el más vendido durante un tiempo, pero luego llegó el Audi Q3 e incluso desde hace poco el Audi Q2 está pisando fuerte. Y aunque hayamos dicho que no cambia mucho, lo cierto es que mantiene las líneas exteriores pero en el interior es un coche totalmente nuevo, con tecnología actual e interesante.

Para poneros en situación, este modelo utiliza la plataforma MLB, que también es llevada por el Q7, aunque en este caso con una dimensiones un poco más contenidas. Esto le ha ayudado a ser más ligero y a contar con algunas cualidades de su hermano mayor. Sus perspectivas de futuro son positivas y se esperan muy buenas cifras de ventas, tanto que de momento es el único modelo que se produce en la fábrica de San José Chiapa (México). Os dejamos pues, con el resumen de la prueba y nuestra opinión:

Exterior

Como decíamos, Audi ha preferido seguir una fórmula continuista con el exterior del Audi Q5. Los retoques son sutiles, pero suficientes para que podamos diferenciarlo. Se nota principalmente en un diseño más anguloso, con más líneas rectas que dejan atrás las superficies curvas de su antecesor. En pocas palabras, han hecho algo parecido a lo que ya hicieron con el Audi Q7, al que se parece más que nunca.

En primer lugar por dimensiones, pues el Q5 es más largo, ancho y alto que antes. Tiene una longitud de 4,66 metros, una anchura de 1,89 metros y una altura de 1,66 metros; mientras que la distancia entre ejes crece hasta los 2,82 metros. Esto conlleva a un aspecto más imponente y a un interior más amplio.

En el frontal encontramos los principales cambios estéticos que se han llevado a cabo. Destaca la horizontalidad con la nueva parrilla Singleframe, de grandes dimensiones y con lamas cromadas. Los bordes de la parrilla hexagonal también están cromados y se juntan en los laterales con los nuevos faros alargados (Matrix LED en nuestra unidad) que cuentan con intermitentes dinámicos. En ambos laterales de la parte inferior aparecen unas llamativas tomas de aire.

De perfil, el Audi Q5 destaca por los marcados pasos de rueda que pueden alojar llantas desde 17 a 21 pulgadas (20 en el nuestro). Si llegamos a la zaga apenas vemos diferencias con la primera generación, siendo la claramente la parte que menos cambia. Estrena nuevos pilotos traseros LED y cuenta con un paragolpes algo más acentuado. En general, el aspecto cambiará ligeramente en función del acabado que se escoja.

Interior

Si decíamos que por fuera el Audi Q5 tenía similitudes con su antecesor, lo cierto es que por dentro los cambios son notables. Lo primero que notamos es su altísima calidad percibida, más propia de un segmento superior. Todos los materiales tienen un tacto más que agradable y su ajuste es sobresaliente. A veces incluso tendremos la sensación de estar a los mandos de su hermano mayor, el Q7.

Y esto no lo decimos solo por calidad, sino también por tecnología. El Q5 puede llevar prácticamente el mismo equipamiento que el Q7, a excepción de la visión nocturna. De este modo nos encontramos con un salpicadero en el que se marcan las líneas horizontales y que se ha despejado considerablemente de botones. Al igual que en otros modelos de la marca de los cuatro aros, cuenta con los últimos sistemas tecnológicos.

Por un lado, detrás del volante tenemos una gran pantalla de 12,3 pulgadas, el Audi Virtual Cockpit que es la instrumentación digital de la marca que nos permite personalizar los parámetros que queremos ver. Por el otro, el sistema multimedia MMI Navegación Plus, con una pantalla de 8 pulgadas que sobresale en el salpicadero. A diferencia de otras no es táctil, sino que se controla desde el MMI all-in-touch, con una superficie donde sí podemos dibujar letras y ejercer otras funciones.

Por debajo de la pantalla central y de las salidas del aire encontramos los controles del climatizador trizona con unos botones en aluminio de lo más elegantes. Por no hablar de las molduras de madera que lleva nuestra unidad, una atravesando todo el salpicadero y la otra en la zona de la palanca de cambios. El Alcántara está presente en varias zonas y los asientos con tapicería mixta cuentan con ajuste eléctrico.

Como decíamos, el crecimiento en sus dimensiones ha dado pie a que el Audi Q5 sea más amplio y habitable que nunca. Las plazas delanteras son muy cómodas y nos sobra espacio para para la piernas como para la cabeza, incluso en nuestra unidad con techo solar. En las plazas traseras también encontramos bastante comodidad, aunque la plaza central carece de forma y cuenta con un túnel de transmisión bastante pronunciado.

Maletero

El maletero de entrada cuenta con 550 litros de capacidad. Y decimos de entrada, porque podemos llegar hasta los 610 litros si movemos la segunda fila de asientos, que permite un desplazamiento longitudinal y cuenta con respaldos reclinables. Cuenta con unas formas bastante aprovechables y con una boca de carga ancha que se suma a la comodidad del portón eléctrico que viene de serie en toda la gama.

Desde el propio maletero se puede abatir los asientos traseros en tres partes (40:20:40) y de esta forma se nos queda una superficie plana para cargar objetos más largos y una capacidad de 1.550 litros. Bajo el piso hay un compartimento que guarda (VER FOTOS).

Equipamiento

El Audi Q5 viene bastante bien equipado de serie y, como buen premium, también cuenta con opciones casi ilimitadas gracias a su lista de extras. De partida contamos con faros xénon, pilotos LED, portón trasero eléctrico, pantalla de 7 pulgadas, selector de modos de conducción o climatizador. Pero para quien no se conforme con eso, hay tres líneas de equipamiento que se pueden elegir.

El acabado Advanced añade elementos como las llantas de 18 pulgadas, navegador, compatibilidad con Apple Car Play y Android Auto, sensores de luz y lluvia o ayuda al aparcamiento trasero. El Design pone algo de refinamiento con cromados exteriores, intermitentes LED dinámicos, molduras y tapicería específicas o climatizador de tres zonas. El S line es el más deportivo con kit de carrocería, llantas de 19 pulgadas, asientos deportivos o el Audi parking system plus

Pero como decíamos, la lista de extras es muy larga y podremos tener un Q5 tan equipado como un Q7 siempre que nuestro bolsillo lo permita. La unidad que probamos cuenta con elementos opcionales tan interesantes como el Audi Virtual Cockpit, el MMI Navegación Plus (con pantalla de 8,3 pulgadas y Wi-Fi), el Head-Up Display, recarga inalámbrica para smartphones o el sistema de sonido Bang & Olufsen.

Motor

El Audi Q5 cuenta con una gama de motores bastante completa en la que hay menos opciones gasolina que diésel. Entre los gasolina está el 2.0 TFSI, un cuatro cilindros turboalimentado, con 252 CV y que solamente puede ir ligado al cambio automático S tronic y a la tracción quattro. Por encima se sitúa el tope de gama Audi SQ5 con 354 CV. Entre los diésel están el 2.0 TDI con tres niveles de potencia: 150, 163 y 190 CV; además del V6 3.0 TDI con 286 CV.

Por lo tanto nosotros estamos probando el diésel situado a medio camino entre prestaciones y economía. Nuestro Audi Q5 2.0 TDI con 190 CV y 400 Nm solamente puede ir acompañado de la transmisión automática de doble embrague S tronic de siete velocidades y a la tracción integral quattro ultra. Es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos y alcanzar una velocidad de 218 km/h. Además tiene un consumo homologado de 4,9 l/100km y unas emisiones de CO2 de 129 g/km.

Comportamiento

Cuando ya nos montamos en él y arrancamos, el 2.0 TDI 190 CV nos regala el típico ronroneo turbodiésel. Por suerte el aislamiento del SUV es notable y apenas nos llegan vibraciones. Lo mismo pasa con el ruido aerodinámico en marcha, que gracias a un coeficiente de 0,30 Cx no será molesto a pesar de sus dimensiones. Otra cualidad que queda clara en los primeros kilómetros es que es un coche más ágil que su antecesor. Con el uso de la plataforma MLB ha conseguido ser 90 kg más ligero.

Pero esto no quiere decir que podamos concebirlo como algo más deportivo, ya que la marca alemana ha buscado precisamente lo contrario. El Audi Q5 es un coche cómodo, muy neutro, con un motor equilibrado que entrega los 400 Nm de par desde bien abajo (entre las 1.750 y las 3.000 rpm) y tiene una respuesta lineal. El problema es que nos da la sensación de que anda menos debido a que el cambio S tronic tiene unos desarrollos muy largos y siempre lleva metida una marcha de más, buscando la eficiencia.

Nos encontraremos en algunas situaciones que este hecho nos incomoda, como llegar a una rotonda en quinta y que le cueste reducir o querer hacer un adelantamiento y que tarde bastante en quitar dos marchas. Para un uso más personal siempre es mejor recurrir a las levas de cambio tras el volante. También contamos con varios modos de conducción para adaptar su comportamiento dependiendo de la situación.

Con el Audi Drive Select podremos escoger entre lift/offroad, allroad, efficiency, comfort, auto, dynamic e individual; sí hasta siete modos diferentes. Con ellos va cambiando la respuesta del chasis, afectando principalmente al acelerador, dirección y suspensión. Precisamente éste último es uno de nuestros elementos favoritos en el Q5, la suspensión neumática adaptativa que es un opcional que llevaba nuestra unidad de pruebas.

Absorbe a la perfección todo tipo de imperfecciones del terreno, parece que vamos flotando en una alfombra mágica. Gracias a este elemento, la altura libre al suelo (208 mm) cambiará con cada modo de conducción. En el dynamic baja 15 mm la carrocería, mientras que en el allroad la sube 25 mm (hasta 80 km/h) y en el lift/offroad se eleva 45 mm (rodando a menos de 35 km/h). Si bien no estamos ante un auténtico todoterreno, gracias a la suspensión neumática nos atrevimos a sacar al Q5 del asfalto.

Al buen hacer de la suspensión tenemos que sumar que la tracción quattro ultra siempre será nuestra aliada. Además de evitar deslizamientos a la perfección es capaz de desconectar el eje trasero siempre que no sea necesario como medida de ahorro. Otro de los elementos que no nos ha gustado tanto es la dirección, la cuál encontramos demasiado asistida y solamente en el modo dynamic encontramos esa firmeza que requerimos.

Aunque hayamos hablado de sacarlo fuera de la carretera, donde este Q5 2.0 TDI 190 CV quattro S tronic destaca es en viajes por autovía. Es un rodador nato y con él los viajes serán de los más placenteros. También sacaremos los mejores consumos a velocidades de crucero legales y con el ‘modo vela’ entrando a desacoplar la caja de cambios cuando no aceleramos. De esta forma será fácil incluso bajar de 6 litros. En ciudad y carreteras secundarias estaremos algo penalizados por su peso y dimensiones y rondamos los 7,5 l/100km.

Opinión coches.com

La segunda generación del Audi Q5 es un modelo que puede ser similar a su antecesor pero guarda muchas novedades. En el apartado estético se ha optado por la continuidad, pero por el contrario, en cuanto a tecnología y calidad estará cerca de su hermano mayor el Audi Q7. Todos los materiales del interior tienen un tacto más que agradable, cuenta con todo tipo de sistemas tecnológicos (incluso algunos correspondientes a segmentos superiores) y ha mejorado ligeramente en cuanto a habitabilidad.

Lo probamos con el motor 2.0 TDI de 190 CV, tracción quattro ultra y cambio S tronic. Esta configuración probablemente sea la más equilibrada para el SUV y seguramente sea una de las más vendidas en nuestro país. Su comportamiento es bueno, sin destacar demasiado, a excepción de la suspensión neumática que es un extra altamente recomendable. Sin embargo, tendremos que vigilar la factura final, ya que su precio puede subir con facilidad en cuanto optemos por algunos elementos de la lista de opcionales.

Lo mejor

  • Tecnología a nivel del Q7
  • Calidad percibida
  • Comportamiento y suspensión neumática

Lo peor

  • Plaza trasera central incómoda
  • Desarrollos de cambio largos
  • Precio de nuestra unidad

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