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Mario Nogales

Mazda 2 1.5 Skyactiv-G 90 CV, prueba a fondo del urbanita prominente

Hay algunos coches que a pesar de no estar en la pomada o no tener tanto reconocimiento social, no significa que estén por debajo del resto de rivales. Es el perfecto ejemplo para describir al Mazda 2, un utilitario algo infravalorado que muchas veces es pasado por alto y que merecería tener un mayor protagonismo. El pequeño de la gama de la marca de Hiroshima se actualizó recientemente y nos demuestra de qué es capaz en esta prueba a fondo.

Hay que empezar diciendo que el Mazda 2 no es nuevo en el disputado segmento de los utilitarios. Aunque haya cambiado desde entonces, el origen de este modelo está en el Mazda Demio que fue lanzado en 1996 en algunos mercados. Comenzó como un monovolumen de pequeñas dimensiones y fue evolucionando durante sus primeros años. Ya en 2007, con la tercera generación se convierte en urbano con la plataforma DE (misma del Ford Fiesta anterior) y se expande a nuevos mercados.

La que probamos ahora es ya la cuarta generación del Mazda 2, que además ha recibido un lavado de cara recientemente para adaptarse a las exigencias del mercado actual. La denominación Demio se pierde por completo (en Japón seguían llamándolo así), pule su diseño y completa su equipamiento. También renueva su gama mecánica para cumplir con las normativas de emisiones. Todo eso, manteniendo esa filosofía tan única y característica que tienen todos los Mazda.

Exterior

Como ya introducíamos, el Mazda 2 se renueva en términos de diseño, adoptando unas líneas más actualizadas y acorde a otros lanzamientos recientes de la marca. Es posible que nos recuerde un poco más al Mazda 3 y al Mazda CX-30 debido a ese frontal tan característico. Cuenta con una parrilla situada en una posición muy baja y resaltada gracias a un marco cromado. Dicho marco tiene unas «alas» que hacen que el cromado se extienda hasta la base de los nuevos faros LED del modelo.

Hay que decir que en este Mazda 2 también son nuevos los paragolpes, con más personalidad y con una línea cromada en ambos laterales de la zona inferior. La vista lateral es, probablemente, la que menos ha cambiado del modelo. Mantiene esa silueta tan reconocible con cintura ascendente y con la única opción de las cinco puertas (en otros mercados hay un cuatro puertas). En este caso, también destacan unas llantas de 16 pulgadas con ocho radios dobles y una antena de techo tipo aleta de tiburón.

En la zaga también se ha querido mantener la esencia que ya presentaba el Mazda 2 antes del restyling. Comienza en la parte superior con un pequeño spoiler de techo, por debajo una luneta de pequeñas dimensiones y en la zona media unos pilotos que se adentran ligeramente en el lateral. La zona inferior queda reservada para un paragolpes remozado que también cuenta con unas inserciones cromadas horizontales y en el que se puede ver una salida de escape cromada en el lado derecho.

Lo que apenas ha cambiado en el Mazda 2 tras el lavado de cara son sus dimensiones exteriores. Sigue estando encuadrado de pleno en el segmento B gracias a sus 4.065 mm de longitud, a sus 1.695 mm de anchura y a sus 1.495 mm de altura. La distancia entre ejes se queda en 2.570 mm en este caso, así que pasamos al interior donde tampoco se habrán visto demasiado afectadas sus cotas.

Interior

Los interiores de Mazda siempre suelen dar las mismas sensaciones al montarnos en ellos. Lo que predomina es el minimalismo y una buena construcción, siempre aderezado con una tecnología correcta y adaptada a los tiempos que corren. En el pequeño de la casa aparece el sistema multimedia MZD Connect representado a través de una pantalla principal de 7 pulgadas que sobresale en el salpicadero.  No termina de convencer cómo ha sido integrada, pero tiene otras bondades.

Lo primero que hay que destacar es que Mazda siempre se suele preocupar de que su infoentretenimiento no reste demasiada atención de la conducción. Es por ello que esta pantalla solo es táctil en parado, durante la marcha se tendrá que controlar mediante el mando HMI que está situado en la consola central. No es una mala noticia, pues sus menús son sencillos e intuitivos, es fácil acostumbrarse a esta tecnología de la marca japonesa en poco tiempo.

Detrás del volante multifunción queda una instrumentación mixta que nos deja buenas sensaciones. En el centro y con un generoso tamaño, aparece una esfera principal para las revoluciones, un aspecto que parece secundario en otros fabricantes. La velocidad queda reflejada en una pequeña pantalla en la misma esfera. A ambos lados hay también dos pantallas monocromas para seleccionar la información que queramos ver del ordenador de a bordo.

Se agradece que en un coche de este segmento se pueda sumar también un Head-Up Display de forma opcional para completar aún más esa información. También que se mantengan unos controles de la climatización analógicos que son muy fáciles de manejar. Lástima que sea un climatizador monozona y que no haya opción a elegir uno bizona en este modelo. Por debajo de estos botones, encontramos dos tomas USB para la conectividad con Android Auto y Apple CarPlay, algo clave si tenemos en cuenta que la navegación tendremos que sacarla de nuestro smartphone (al menos de serie).

Como decíamos al principio, Mazda suele ser sinónimo de buenos acabados y calidad en los habitáculos. El pequeño de la casa no iba a ser menos y va a destacar en este apartado. Todo son construcciones sólidas y aparecen materiales tan destacados como los empleados en la tapicería mixta de esta unidad. Con cuero y Alcántara en dos colores consigue llamar mucho la atención. Además, el Alcántara también estará presente en el salpicadero, que está hecho de plásticos blandos con un tacto más que correcto.

La habitabilidad es uno de los puntos más críticos en los vehículos de este tamaño. En las plazas delanteras de este Mazda 2 no queda reflejado, ya que tenemos espacio más que suficiente en todas las cotas. Además, destacar el mullido y el gran confort que ofrecen los asientos. También son calefactados, un extra que muchos usuarios podrían valorar positivamente. Lo que no tienen son reglajes eléctricos y tampoco hay un reposabrazos entre ambos, un detalle que sí que nos habría gustado ver y que es opcional.

Como viene siendo habitual, las plazas traseras serán bastante más justas. El acceso no es incómodo gracias a las cinco puertas y una vez dentro encontramos un espacio algo justo tanto para piernas como para cabeza. La anchura será insuficiente si quieren viajar tres adultos, pues tenemos una plaza central que carece de forma y que cuenta con túnel de transmisión en la parte baja. Tampoco hay salidas de la climatización en esta segunda fila, ni tampoco tomas USB, dos bondades que sí que encontramos en otros rivales.

Maletero

El maletero va a ser uno de los puntos más negativos de este Mazda 2. Lo decimos porque con apenas 250 litros de capacidad se sitúa bastante por debajo de la media del segmento (algunos rivales le sacan 100 litros de diferencia). La boca de carga es bastante ancha, aunque queda en una posición algo elevada y hay que salvar un escalón, algo que complicará las cosas cuando queramos subir objetos pesados y/o voluminosos. Dentro las formas son rectas y aprovechables, algo a favor.

Bajo el piso encontramos el típico kit antipinchazos, aunque opcionalmente se podría equipar una rueda de repuesto de emergencia. Si necesitamos sacar más espacio de este maletero bastaría con abatir la segunda fila de asientos en dos partes (60:40). De esta forma, el Mazda 2 obtiene una superficie casi plana (hay un ligero escalón) y una capacidad de hasta 787 litros.

Equipamiento

Como suele ser habitual en las marcas japonesas, Mazda ofrece acabados bastante cerrados, un total de cuatro niveles de equipamiento en este caso. Lo bueno es que ya de serie la dotación es bastante completa y acorde a las necesidades de la mayoría. El acabado de partida Origin ya cuenta con faros LED, llantas de 15 pulgadas, faros antiniebla, espejos térmicos, sistema multimedia con pantalla de 7 pulgadas con Bluetooth y USB, aire acondicionado, sensores de aparcamiento traseros o control de crucero, entre otras.

Por encima se puede optar por el Black Tech, que añade algunos componentes como las llantas de 16 pulgadas, cristales tintados, acceso y arranque sin llave, climatizador automático, sensores de luz y lluvia, cámara de visión trasera o alerta de cambio de carril. Para los más exigentes está el Zenith, que añade retrovisores abatibles y con intermitentes integrados, tapicería específica, inserciones decorativas, aviso pre-colisión, frenada automática en ciudad o detector de peatones.

El acabado tope de gama, el que lleva nuestra unidad de pruebas es el Signature. En este caso se suman las llantas de 16 pulgadas, faros SmartBeam, asientos delanteros calefactados, tapicería de cuero, Head-Up Display, sensores delanteros, sistema de visión 360º o alerta de ángulo muerto. Llama la atención que apenas haya equipamiento opcional disponible con este acabado, dejando escoger la pintura y poco más. Recientemente salió la edición especial Mazda 2 100 aniversario.

Motor

La gama mecánica del Mazda 2 también se ha actualizado con el lavado de cara. Se simplifica a su mínima esencia, con una sola opción para escoger en nuestro mercado. Se abandona el diésel y el protagonista absoluto es el motor 1.5 Skyactiv-G, un bloque de gasolina atmosférico que destaca por su doble árbol de levas en la culata y por una relación de compresión alta. En la mayoría de acabados solo puede ir con la caja de cambios manual de seis velocidades, aunque también hay alguno que mantiene la opción automática.

Aunque sin duda, la principal novedad de este Mazda 2 es que cuenta con microhibridación en todas sus versiones. Recibe la etiqueta ECO de la DGT gracias al sistema M-Hybrid de 24V, que le ayuda a reducir los consumos y las emisiones. Este Mazda 2 1.5 Skyactiv-G con hibridación ligera desarrolla 90 CV y 148 Nm de par, siendo la única potencia disponible (anteriormente también se ofrecía con 75 o con 105 CV). Sin embargo, es una cifra intermedia que cubre las necesidades de la mayoría de usuarios.

Con esta configuración y el cambio manual, nuestro Mazda 2 es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos y su velocidad máxima es de 183 km/h. Por otro lado, homologa un consumo de 5,3 l/100km y unas emisiones de CO2 de 120 g/km. Después de este repaso a su ficha técnica, vamos a ponernos al volante del utilitario y a comprobar de primera mano lo que es capaz de ofrecernos.

Comportamiento

El momento de arrancar el Mazda 2 es bastante dulce. Lo decimos porque es uno de los motores más refinados que podremos encontrar en un segmento donde abundan los tricilíndricos y la turboalimentación. Apenas llegan ruido ni vibraciones al interior, que tiene una insonorización notable. Porque eso ocurre tanto el parado como en marcha, siendo un coche confortable para moverse debido al bajo sonido de la mecánica y también de la rodadura.

Que sea atmosférico y que tenga cuatro cilindros favorecen a su refinamiento, pero también hace que tenga que conducirse de forma diferente. Es una mecánica bastante perezosa a bajas vueltas, nos pide a gritos llevarlo más vivo que otros motores. Es a partir de las 3.500 vueltas cuando tendremos más contundencia en su respuesta, por lo que muchos usuarios tendrán que adaptarse (sobre todo si vienen de un diésel). En marchas largas no costará que reaccione, es mejor jugar con la palanca de cambio para obtener una réplica.

Y eso no es una mala noticia, en absoluto. Siempre hemos destacado que los cambios manuales de Mazda son de lo mejorcito que hay actualmente en el mercado y la de este utilitario no es una excepción. Tenemos una transmisión precisa, con un tacto agradable y unos recorridos de la palanca bastante cortos. Por estos motivos decimos que nos parece la opción ideal y que la caja automática solo tendría sentido para esos usuarios que requieren esa condición por encima del resto.

El sistema Mild Hybrides de 24V y no de 48V como hemos visto en otros modelos (cada vez más) del mercado. Eso significa que en la práctica no es que vayamos a notar demasiadas diferencias respecto a un coche de gasolina sin electrificar. Tenemos la mencionada ventaja de la rebaja de consumos y emisiones, además de un pequeño apoyo en aceleraciones. Por otro lado, la microhibridación hace que se extienda y suavice el uso del Star&Stop.

Y si tenemos que hablar del chasis la palabra sería equilibrio. No es exagerar el decir que estamos ante uno de los mejores coches del segmento en el apartado dinámico, el Mazda 2 destaca en ese ámbito por encima de la mayoría de sus rivales y lo cierto es que nos encantaría que hubiera una versión un poco más potente o deportiva. Esto se debe a que, a pesar de que la mecánica se pueda quedar algo justa en algunas situaciones, su puesta a punto hace que nos olvidemos del resto.

La suspensión (McPherson delante y eje de torsión detrás) es capaz de absorber todo tipo de irregularidades con efectividad y, al mismo tiempo, generar un plus de aplomo que no solemos encontrar entre los utilitarios. No es un coche rápido, pero tendremos un paso por curva más que satisfactorio y muchas sensaciones. La culpable de ello también es la dirección, mucho más informativa que la media y capaz de ofrecer un guiado preciso y facilidad durante la marcha.

A eso hay que sumar la ventaja adicional que supone contar con el sistema G-Vectoring ControlPlus. Esta tecnología exclusiva de Mazda utiliza la electrónica para adaptar el par motor que le llega a la rueda exterior durante una curva. Con eso se consigue mejorar la estabilidad del vehículo y conseguir una respuesta más precisa para que no haya que realizar tantas correcciones al volante. En la práctica sirve para tener más confianza en el Mazda 2 y obtener una mayor conexión máquina-persona, la famosa filosofía Jinba Ittai de la marca japonesa.

Que no sea muy potente no es un problema grave si tenemos en cuenta su peso. El Mazda 2 con apenas 1.025 kg se postula como una opción muy ágil que sale bien parado en todo tipo de conducción. Eso también repercutirá en otros aspectos como el consumo. Aunque es difícil llegar a la cifra homologada, también será complicado verlo muy por encima, ni haciendo el bruto. Nosotros tras una semana con él sacamos una media de 6 litros y quedamos convencidos que de esta mecánica atmosférica microhíbrida es una opción muy equilibrada.

Opinión coches.com

El Mazda 2, tras una actualización ligera, sigue siendo una opción muy a tener en cuenta en el segmento B. Cuenta con un diseño muy característico y que sigue los patrones de otros modelos de la marca. La tecnología es suficiente, al igual que la habitabilidad, mientras que la calidad percibida y los materiales están bastante por encima de la media. La gama mecánica se simplifica al máximo, aunque la elección es muy acertada y consigue la etiqueta ECO gracias a la tecnología M-Hybrid.

El Mazda 2 1.5 Skyactiv-G 90 CV con cambio manual presume de un comportamiento dinámico sin parangón. Destaca a nivel de chasis, obtiene consumos realmente contenidos y una facilidad de conducción envidiable. También hay que añadir que es una de las opciones más caras del segmento. Este modelo parte de 19.200 euros y llega hasta los 22.225 euros en una unidad como la que hemos probado. Eso sí, actualmente hay algunas ofertas realmente suculentas.

Mazda 2 1.5 Skyactiv-G 90 CV
7.9Nota
Lo mejor
  • Calidad interior
  • Equipamiento completo de serie
  • comportamiento dinámico destacado
Lo peor
  • Maletero por debajo de la media
  • Solo una mecánica disponible
  • Precio algo elevado
Diseño8
Habitabilidad7.5
Acabados8.5
Maletero7
Equipamiento8.5
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio7

Galería de fotos:

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