Podríamos dedicar decenas de miles de palabras al MINI original, ese mítico vehículo que fue creado por la British Motor Company (BMC) allá por 1959. Ese diseño tan característico realizado por el gran Alec Issigonis ha ido pasando de generación en generación llegando casi al estrato de leyenda. Aunque las cosas han cambiado, la filosofía se mantiene viva 60 años después y lo hemos podido confirmar con el MINI 3 puertas Cooper S que hemos estado probando.

Aunque antes tenemos que decir que se trata de un año muy especial para MINI por varios motivos. El primero es la celebración de su sexagésimo aniversario, lo que han hecho con alguna edición especial y también con el hito de haber llegado a los 10 millones de unidades fabricadas. El segundo motivo ha sido el lanzamiento del esperado MINI Cooper SE, el eléctrico de nueva generación que quiere ocupar una buena posición en la carrera de la electrificación.

Aunque por el momento vamos a centrarnos en la combustión y precisamente en el modelo que sirve como base al eléctrico. El MINI 3 puertas es probablemente el más genuino de cuantos hay en la gama. Es cierto que la nueva generación del modelo (ya con la incorporación a BMW) ganó en dimensiones siguiendo la tendencia actual, pero por lo menos mantienen todavía este tipo de carrocería. Los tres puertas son una especie en peligro de extinción y la mayoría de marcas han optado por retirar estas versiones, bien por la baja demanda, bien por ahorrar costes de producción.

Exterior

Sin embargo, es cuando miramos su exterior es uno de los aspectos que más nos embauca. Queda claro que este modelo fue concebido para ser un tres puertas de dimensiones relativamente contenidas. Lo podemos meter en el segmento B, siendo el más pequeño de ellos. Porque el MINI registra una longitud de 3.821 mm, una anchura de 1.727 mm y una altura de 1.414 mm. La distancia entre ejes se extiende hasta los 2.495 mm, destacando unos voladizos muy cortos

Y antes de empezar a hablar del diseño de este MINI 3 puertas Cooper S hay que tener en cuenta que su estética cambiará notablemente en función de la versión elegida. No es lo mismo un One que este Cooper S con el paquete John Cooper Works… De este modo, nuestra unidad de pruebas gozaba de un aspecto realmente deportivo y llamaba la atención por los cuatro costados (y no solo por la combinación de carrocería en naranja Solaris Orange con detalles en negro).

Lo que nunca puede faltar en un MINI son esos míticos faros redondos, que en el modelo actual cuentan con tecnología LED (el anillo exterior permanece encendido como luz diurna). Entre ambos, justo en el centro del capó aparece una toma de aire que le da un aspecto de lo más deportivo (aunque no es funcional). Y debajo de ella aparece el nuevo logotipo de la marca, con un diseño más simplificado y minimalista que le sienta realmente bien.

La parrilla frontal tiene unas dimensiones considerables, cuenta con la ‘S’ de nuestra versión y está atravesada por la matrícula. La parte inferior del paragolpes denota personalidad gracias a sus formas y a las generosas tomas de aire (éstas sí que son funcionales). A ambos lados quedan los antinieblas circulares metidas en un marco negro. Porque hay que decir que ese tono de color está presente en numerosas zonas, como por ejemplo alrededor de los faros, en la parrilla o en detalles del paragolpes.

Aunque la máxima expresión del negro no es otra que las dos franjas que recorren el capó longitudinalmente. Desde la vista lateral podemos ver todo el techo pintado de ese color, junto a los retrovisores, a los pasos de rueda o a las llamativas llantas de 17 pulgadas. Uno de nuestros detalles favoritos en este MINI 3 puertas Cooper S es el tapón del depósito de la gasolina que va en un acabado cromado en el lado derecho.

La zaga tampoco deja indiferente a nadie con ese spoiler de techo, también en negro. Aunque todo el protagonismo en esta zona se lo llevan los pilotos con la bandera de la Union Jack, la muestra de su tradición y orgullo británico. En la parte baja observamos como el paragolpes se va ensanchando y queda rematado en un llamativo difusor. Integrada en la parte central va una salida de escape doble que acentúa su carácter deportivo.

Interior

Y si por fuera decíamos que el MINI 3 puertas Cooper S era llamativo, por dentro es aún más pintón. Se trata de una marca que no sigue moldes y que se desmarca de los que vemos normalmente en otros fabricantes. Con un vistazo al habitáculo se percibe que la figura protagonista es el círculo. Lo vemos desde la posición del conductor reflejado en el volante multifunción JCW con pequeños botones circulares y forrado de una tapicería de cuero perforado que aporta un tacto sobresaliente.

Pero también lo vemos por detrás del volante, en una instrumentación analógica de lo más llamativa que destaca frente a las instrumentaciones digitales que están tan de moda. Hay una gran esfera para la velocidad y dentro de ella una pequeña pantalla para el ordenador de a bordo. En un lateral hay un semicírculo para las revoluciones y en el otro un apéndice para el nivel de combustible. Cabe destacar que nuestra unidad sumaba en la parte superior un Head-Up Display.

En la consola central hay otro gran círculo que engloba la pantalla táctil de 8 pulgadas y algunos botones. Llama la atención de que ese anillo exterior se ilumine de diferentes colores dependiendo de la función que se está realizando (por ejemplo, se pone roja cuando subimos la temperatura del climatizador y azul cuando la bajamos). De esa pantalla destacar sus gráficos claros, su buena respuesta y la posibilidad de controlarla tanto de forma táctil como con el mando i-Drive que hay entre los asientos.

Por debajo de ella quedan los controles de la climatización (también circulares) y en la posición más inferior una botonera que se lleva el punto a la originalidad. Son unos controles que recuerdan al mundo de la aviación, entre los que destaca uno de color rojo que es el que da vida al motor. Otros detalles que nos han llamado la atención en este modelo son esos bonitos pedales deportivos y la forma de los tiradores de las puertas (ya adivináis cuál es…).

Justo delante del acompañante aparece una moldura iluminada con la bandera de la Union Jack. Cambia de color al gusto del usuario configurando la iluminación ambiental y le da ese toque personal. Aunque esa misma moldura puede tener otra temática si se opta por acogerse al programa MINI Yours Customized. Aquí se permitirá que el usuario se diseñe sus propias molduras, pudiendo elegir el embellecedor lateral exterior, la decorativa del copiloto en el interior, los umbrales de las puertas o el proyector de luz en la puerta.

Además de ese nivel personalización, otra cosa que hay que alabar es la calidad percibida de este MINI 3 puertas Cooper S. Destaca gracias a materiales agradables como esa tapicería de cuero (aunque no elegiríamos ese tono por la suciedad y el desgaste) y por esos mandos tan característicos. Aunque también hay algunos detalles que no deberían corresponder a un vehículo de su precio como algunos plásticos rugosos en las zonas bajas.

Y llegados a este punto toca hablar de la habitabilidad del pequeño utilitario. En las plazas delanteras no hay queja, los asientos son confortables y hay bastante amplitud tanto por altura como por anchura. Sin embargo, las plazas traseras son otro cantar. Hay que empezar diciendo que solo podrán viajar cuatro pasajeros, ya que este modelo solo homologa ese número de plazas y se ha optado directamente por omitir el asiento central.

Esa segunda fila tiene un acceso bastante limitado. La carrocería de tres puertas nos obnubilaba estéticamente, pero hay que reconocer que es mucho menos práctica. Una vez dentro nos encontramos con unas cotas buenas en anchura (fruto de eliminar la plaza central), aunque un espacio para las piernas justo y que dependerá mucho de la posición que lleven los pasajeros delanteros. Si miden más de 1,80 apenas habrá espacio detrás.

Maletero

Si ya veíamos que por dimensiones estaba en la parte baja del segmento B (bastante cerca del A), era de esperar que no destacase por su maletero. El MINI 3 puertas Cooper S tiene 211 litros de capacidad, una cifra que queda lejos de muchos rivales como por ejemplo el Audi A1 Sportback con sus 335 litros. La boca de carga es amplia, aunque queda en una posición algo elevada. Por suerte, las formas son rectas y bastante aprovechables.

Otra ventaja que tiene el maletero de este modelo es que cuenta con un doble fondo bajo el piso bastante útil para meter algunos objetos pequeños. Con estas dimensiones no podíamos esperar una rueda de repuesto (ni siquiera de emergencia), así que habrá que conformarse con el kit antipinchazos. En caso de necesitar más espacio se pueden abatir los asientos traseros en dos partes (60:40) para conseguir 731 litros de capacidad, aunque no conseguiremos una superficie totalmente plana.

Equipamiento

En el apartado de equipamiento, el MINI 3 puertas es un caso especial. El acabado va ligado a la mecánica, teniendo desde el One First de 75 CV hasta el John Cooper Works de 231 CV. De serie este modelo ya cuenta con algunas bondades como la pantalla de 6,5 pulgadas, el aire acondicionado retrovisores eléctricos o el sensor de lluvia. Sin embargo, la forma de sacar todo su potencial es buceando entre la infinidad de elementos opcionales.

Si ya saltamos al Cooper S, situado en la parte alta del escalafón cuenta con una dotación mucho más completa que consiste en llantas de 17 pulgadas, iluminación Full LED, volante deportivo en cuero, asientos deportivos, climatizador automático, iluminación ambiental, sistema multimedia MINI Visual Boost con pantalla de 8,8 pulgadas y servicios ConnectedDrive o los modos de conducción.

Aunque la unidad que tenemos entre manos no se conforma solo con eso y ha sido atiborrada a extras. Lo que más llama la atención y mencionamos inicialmente es el paquete John Cooper Works, que le da esa deportividad exterior y un interior realmente llamativo complementado por la tapicería de cuero Chester en color Satellite Grey. También hay otros paquetes interesantes como los Salt, Chili y Pepper; para ir completando el equipamiento. De serie va bastante escaso de ayudas a la conducción, por lo que es recomendable optar por el paquete Driving Assistant, que incluye muchos sistemas interesantes.

Motor

Como ya hemos podido comprobar, el MINI 3 puertas tiene su gama de motores distribuida por versiones y ligada al equipamiento. Vemos en primer lugar que se mantienen tres opciones diésel, a pesar de estar desapareciendo poco a poco en este segmento. Son el One D con 95 CV en su tres cilindros de 1.5 litros, el Cooper D con 116 CV extraídos de la misma mecánica y el Cooper SD con 170 CV de su cuatro cilindros de 2.0 litros.

Por la parte de la gasolina hay más donde elegir. Comienza con los One First de 75 CV, One de 102 CV y Cooper de 136 CV; todos ellos con un tres cilindros de 1.5 litros. Le sigue el Cooper S de 192 CV que hoy tenemos entre manos y por encima estaría el John Cooper Works de 231 CV, ambos con el 2.0 de cuatro cilindros. En la mayoría de versiones se puede escoger entre el cambio manual de seis velocidades y el automático Steptronic de doble embrague y siete relaciones, incluso con una versión deportiva en los más potentes.

La unidad que probamos se trata de un MINI 3 puertas Cooper S con cambio automático. Del cuatro cilindros turbo de 2.0 litros se extraen nada menos que 192 CV y 280 Nm de par. La transmisión automática Steptronic es la misma caja de doble embrague tan utilizada dentro del Grupo BMW y que llegó a MINI recientemente. Como no podía ser de otra forma, se trata de un coche de tracción delantera, única opción en este modelo.

Si miramos su ficha técnica, vemos unas prestaciones bastante conseguidas. Este ejemplar acelera de 0 a 100 km/h en 6,7 segundos y tiene una velocidad máxima de 235 km/h. Si miramos el consumo medio según el ciclo WLTP tenemos un intervalo de entre 6,2 y 6,8 l/100km, mientras que las emisiones de CO2 se sitúan en torno a los 141 y los 154 g/km de CO2. Ahora vamos a dejar la teoría atrás y a pasar a la práctica, que es lo verdaderamente interesante.

Comportamiento

Lo primero que destaca al arrancar la mecánica de este MINI 3 puertas Cooper S es el refinamiento del cuatro cilindros gasolina, algo que nunca podrán conseguir sus homólogos diésel. El sonido llega bastante filtrado al habitáculo gracias a una insonorización trabajada, aunque todavía podemos percibir ese ronroneo que denota que estamos en una versión deportiva. También se aprecia por la reactividad que presenta su pedal derecho, que empuja con contundencia ante la menor insinuación.

Los 280 Nm de par están disponibles entre las 1.350 y las 4600 rpm, un rango bastante amplio que hace que las recuperaciones se den con celeridad. Como buen motor turboalimentado, esa zona media se siente muy llena mientras que la alta queda un poco más huérfana. Aunque tenga el corte en las 6.500 rpm no merece la pena llegar tan lejos. Los 192 CV se antojan más que suficientes para un utilitario que pesa apenas 1.270 kg.

Aunque si bien es cierto que la gestión del cambio nos deja luces y sombras. La caja de doble embrague y siete relaciones es realmente rápida y efectiva, mejorando a la anterior de convertidor de par que llevaba este modelo. Sin embargo, nuestra impresión es que los desarrollos del cambio son algo largos, seguro que en busca de rebajar los consumos. Por lo tanto, las sensaciones mejoran cuando optamos por manejarlo con las levas plásticas que hay tras el volante. Eso o directamente optar por la versión manual que seguramente transmita mucho más.

Probablemente si nos montaran en este ejemplar con los ojos cerrados podríamos adivinar que se trata de un MINI 3 puertas Cooper S debido a esa impronta tan propia. Ese go-kart feeling que la marca emplea como eslogan es muy característico y se percibe por su dinamismo. Llama la atención lo directo que es, atendiendo al mínimo movimiento de volante que hagamos. De hecho, el tacto de la dirección es una gozada, con mucho más peso que la media y muy comunicativa. Incluso se podría decir que cuesta moverla en el modo más deportivo si la comparamos con otras más asistidas.

Lo mismo se podría a aplicar a la suspensión, que tiene un tarado muy firma en el que prima la deportividad por encima del confort. Es algo lógico en un modelo que se apellida Cooper S, pero también nos invita a alejarnos de la ciudad y de sus inconvenientes. Este ejemplar puede llegar a ser incómodo cuando se rueda sobre firmes rotos y nuestra espalda se resentirá cuando acumulemos unos cuantos badenes o si nos tragamos algún bache.

Así que la mejor opción es salir de la urbe en dirección a nuestra carretera de montaña predilecta. Durante el trayecto por autopistas y autovías es fácil apreciar su aplomo, aunque volveremos al tema del confort, hay opciones más cómodas para recorrer cientos de kilómetros de una tacada. Pero pocos que puedan sacar tantas sonrisas por minuto en un tramo revirado. Ahí es donde el MINI 3 puertas Cooper S se encuentra como pez en el agua y saca todo su potencial.

Este vehículo es de los más divertidos del mercado, sin lugar a dudas. Ofrece un paso por curva realmente rápido y, al mismo tiempo, se muestra juguetón debido a esa distancia entre ejes corta. En todo caso, sus reacciones son nobles y es muy difícil descolocarlo debido a esa puesta a punto tan conseguida. La sensación general es que, a pesar de ser un modelo actual, tiene un carácter purista y deportivo que ofrece sensaciones sin apenas filtro.

Toca bajarse de nuestro MINI 3 puertas Cooper S de pruebas después de una semana y el ordenador de a bordo arroja un consumo medio de 7,8 litros. Está algo alejado de lo que habíamos visto en su ficha técnica, pero no nos parece nada descabellado si tenemos en cuenta que la conducción realizada ha sido de todo menos eficiente. Seguro que se podría rebajar alguna décima, pero en este coche hay más corazón que cabeza.

Opinión coches.com

El MINI 3 puertas Cooper S es uno de esos coches con los que se disfruta de verdad de la conducción. Con esas dimensiones contenidas y las tres puertas tenemos una carrocería idónea para ese carácter deportivo. Se consigue con ese 2.0 de cuatro cilindros (¿quién dijo downsizing?) de 192 CV con una entrega muy lineal y contundente. Probablemente cambiaríamos la caja automática de la unidad de pruebas por una manual, pero lo que no cambiamos es esa suspensión rígida ni esa dirección tan comunicativa.

A eso hay que sumar ese diseño tan propio de MINI, con un exterior lleno de detalles y uno de los interiores más peculiares del mercado. La calidad es buena, pero no tanto el espacio interior. Una de las grandes taras del modelo es precisamente la habitabilidad y la capacidad del maletero, aspectos en los que se queda muy justo. También el precio será un handicap para muchos, pues ya parte por encima de los 30.000 euros y se podrán superar los 40.000 euros en una unidad cargada de extras como la que ocupa esta prueba.

MINI 3 puertas Cooper S
7.8 Nota
Lo mejor
  • Diseño reconocible y cargado de detalles
  • Motor potente y equilibrado
  • Diversión y sensaciones al volante
Lo peor
  • Solo dos plazas traseras y muy justas
  • Capacidad del maletero
  • Precio con extras desorbitado
Diseño9
Habitabilidad6.5
Acabados8
Maletero6.5
Equipamiento7.5
Motor8.5
Comportamiento9
Calidad Precio7

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