El auge de los SUV han convertido al MINI Countryman en el modelo más vendido de MINI en España. También se vende mucho el MINI 5 puertas, que ha pasado a ser, la alternativa práctica al MINI “de toda la vida”, el de tres puertas. Entre ambos encontramos una variante, que es la que tenemos esta semana entre manos, el MINI Clubman, un coche compacto diferente a todos (y son muchos) los que puedes encontrar en el mercado.

Fue en 2007 cuando BMW se hizo con la marca creada por Alec Issigonis a finales de los años 50 del siglo pasado. Fue un acierto en toda regla, pues los alemanes consiguieron una marca fiel a sus raices, que apostaba por un tacto dinámico y un toque distinguido, como sus nuevos congéneres de Munich.

 

Tras el MINI 3 puertas se recuperaron otras carrocerías de antaño, como el MINI Cabrio, el citado Countryman (un éxito en toda regla gracias al auge de los SUV, el Paceman (esta ya pasó a mejor vida) o este MINI Clubman.

La primera generación apostó por la originalidad, con un perfil asimétrico (dos puertas en un lateral derecho, una de ellas más pequeña de apertura contraria; únicamente una en el lado izquierdo del conductor). En 2015 se buscó más practicidad, con cuatro puertas laterales convencionales y manteniendo el par de portezuelas en lugar de un portón trasero. Pero veamos más en detalle el diseño, inconfundible, de este modelo.

Exterior

Hasta un niño (y lo digo por experiencia, tengo en casa un par) reconoce de inmediato un MINI. El mérito corresponde a Frank Stephenson. Que te toque resucitar un modelo tan carismático puede parecer una bicoca, pero trasladar rasgos de identidad medio siglo adelante en el tiempo, cumpliendo todas las necesidades actuales en materia de diseño y equipamiento no es tarea fácil. Hay quien acierta, como Stephenson con MINI o Roberto Giolito con el Fiat 500… y quien tropieza dos veces en la misma piedra (léase Volkswagen con el Beetle).

Cuando lo ves por la parte delantera, el Clubman sigue todos los patrones de los modelos de la marca. Por un lado, el frontal con la parrilla de buenas dimensiones, dividida en dos secciones pero unida visualmente por un plástico negro brillante y con un marco cromado. Por otro, los faros redondos (con tecnología LED en esta unidad), más elevados y haciendo “equilibrios” con los pilotos antiniebla en los extremos de la parte inferior, también redondos.

Es en la vista lateral donde comienzan a verse las diferencias con otros modelos de la gama… Y con la anterior generación de este modelo. Comencemos con sus medidas. Mide 4.253 mm de longitud, con una distancia entre ejes de 2.670 mm, lo que significa que es 27 cm más largo que un MINI 5 puertas (3.982 mm) y que su interior también será más amplio (tiene 11 cm más de batalla).

Se trata también de un modelo más ancho, pues sus 1.800 mm significan 8 cm más y ligeramente más alto 1.441 mm, por 1.425 mm del MINI 5 puertas. A pesar del aumento de superficie frontal, su aerodinámica es muy similar.

También vemos su pareja de puertas en ambos laterales. Sí, perdió la curiosa configuración de dos puertas a la derecha (una y media) y una a la izquierda (serán coches buscados en el futuro, no te quepa duda). Ahora puede ser más convencional en ese sentido… pero también más práctico.

Hay rasgos de otros MINI, como el pilar A bastante vertical, la pocas superficie acristalada o los retrovisores en las puertas, que en este caso son negros, a juego con los pilares y el techo… si bien las combinaciones que ofrece la marca son muy variopintas.

Los bajos del coche y los pasos de rueda están protegidos con molduras plásticas negras y en la aleta delantera apreciamos una salida de aire funcional que, además, aporta algo de músculo a esa zona ya que es la única línea de carácter en la chapa. Nuestra unidad contaba con llantas negro brillante de siete radios de 18 pulgadas, con neumáticos 225/40. Desde luego, limpias lucen maravillosas… pero tienden a ensuciarse con facilidad.

Pero si algo caracteriza al Clubman, esa es su zaga, retomando del modelo original la doble puerta del maletero, al estilo de una furgoneta. De acuerdo, pueden ser poco prácticas (incidiremos en ello más adelante), pero era la seña de identidad del MINI Traveller que sirvió de inspiración y aplaudimos que se conserve.

Esas dos portezuelas cuentan con un par de limpiaparabrisas cada una, diminutos, que parten de la parte baja. Las ópticas tienen las típicas formas ovaladas de la marca, si bien parece que habrá que esperar a la actualización para ver ese diseño con la Union Jack (la bandera del Reino Unido). No debería faltar mucho.

El paragolpes cuenta con una parte baja que continúa los plásticos de los laterales (que integran la salida de escape cromada redonda en el lado izquierdo). Algo más arriba vemos unos grupos ópticos auxiliares, más pequeños, obligatorios ya que de algún modo habría que indicar la presencia del coche cuando se abren las puertas del maletero en la oscuridad.

Interior

 

Repetimos: un MINI es configurable al máximo. Esta unidad, con un exterior que quizá habríamos elegido de otro modo, nos ganó por su diseño interior. Abres la puerta y te embriaga el estilo y los acabados propios de MINI.

Tanto las plazas delanteras como el diseño del salpicadero es lo que puedes encontrar en otros modelos de la firma. Buenos asientos, cómodos y que sujetan bien el cuerpo, con reglajes eléctricos para encontrar la postura ideal para conducir. El espacio es suficiente, para moverse desahogado… y un diseño muy sui generis donde el estilo prima sobre cualquier otro factor.

Los materiales son de primera calidad, con unos buenos ajustes y muchísimo cuidado por el detalle, como las molduras de las puertas retroiluminada, que se suma al aro que preside la instrumentación que varía de color en función del modo de conducción seleccionado… o, en maniobras, de lo cerca que estás de dañar la carrocería.

La visibilidad es correcta hacia delante y los lados… pero bastante mala hacia atrás. Se debe a que la luneta trasera está partida, con un poste justo en medio de un grosor bastante notable. Es el precio a pagar por esas portezuelas traseras tan chic. En este sentido, se agradece contar con cámara de visión trasera.

Es en las plazas traseras  donde se nota el espacio extra respecto al MINI de cinco puertas. Para empezar, para acceder a las mismas, ya que las puertas son más grandes y dejan un mayor hueco disponible. En esas plazas irán cómodamente sentados dos adultos, con un espacio correcto para las piernas, si bien para tres se nos antoja demasiado angosto. Pero, desde luego, mucho mejores que las de cualquier modelo de la gama, exceptuando, claramente, al Countryman.

Maletero

¿Cómo se abren esas dos puertas para acceder a la zona de carga? Puede parecer una pregunta absurda, pero cuando te enfrentas a ello por vez primera no lo es tanto. Hay que apretar la maneta de la hoja derecha primero, obligatoriamente y un sistema (con asistencia) te da paso. Solamente entonces podrás abrir la de la izquierda, no antes.

Así que ya sabes, si sabes que has de parar y sacar algo del maletero rápido, déjalo en el lado derecho. Entre los opcionales está la apertura automática pasando el pie dos veces bajo el paragolpes. La primera vez abre la puerta de la derecha y luego la de la izquierda. No merece mucho la pena, a nuestro juicio.

Es el precio que hay que pagar por ese diseño tan especial y nostálgico, junto al de la menor visibilidad trasera… y que necesitas bastante espacio tras el coche para poder abrirlas por completo.

Por lo demás, el espacio es bueno y, cuando abres las portezuelas por completo, muy fácilmente accesible. Cuenta con 360 litros de capacidad, una medida no exagerada, pero decente para un compacto. Este espacio tiene formas regulares, un par de bolsillos amplios en los laterales y en las propias puertas o un doble fondo realmente capaz (el piso puede dejarse en vertical con suma facilidad). Además está muy bien rematado, contar con argollas para fijar la carga, iluminación en ambos lados…

Cubierto por una lona enrollable, podemos abatir los respaldos de los asientos para ganar más capacidad de carga. En nuestra unidad estaban divididos en tres partes (en proporción 40:20:40, si bien de serie es la convencional 40:60). El espacio resultante cubica 1.250 litros y no es totalmente plano… pero casi.

Equipamiento

Si una marca apuesta por la personalización de cada coche, esa es MINI. Es la tercera vez que lo decimos en este artículo, pero es así. Tanto a la hora de “decorarlo” por fuera y por dentro como de dotarlo de tecnología y comodidades.

Nuestra unidad, con acabado Cooper tiene de serie ya bastantes elementos. Desde faros LED, luces de freno dinámicas, llantas de aleación de 16 pulgadas, tiradores cromados, retrovisores calefactables, el arranque sin llave, sensores de lluvia y luces, aire acondicionado, volante forrado en cuero, freno de estacionamiento eléctrico…

También elementos de seguridad como el asistente de subida en pendiente, asistente de frenada, indicador de presión de neumáticos, llamada de emergencia… Y un equipo de audio con pantalla de 6,5 pulgadas, con conexiones USB, Aux y Bluetooth.

Entonces, comienzas a configurarlo y empiezas a enamorarte de cosas… hasta que tu cuenta de ahorros (o el índice de riesgo de la financiera) diga que basta. Nuestra unidad sumaba elementos como las llantas de 18 pulgadas, faros LED ampliados, los encantadores asientos de cuero con regulación eléctrica (y calefactados), el volante MINI Yours, el paquete de iluminación interior, pintura metalizada, el techo solar panorámico, el Head-Up Display, sistema de navegación con pantalla de 8,8 pulgadas con acceso a las aplicaciones MINI Connected…

Y sigue añadiendo la cámara de visión trasera, los sensores de aparcamiento, el control de crucero activo o los estupendos altavoces Harman-Kardon… y a buen seguro muchos otros que no recordamos. No hemos puesto sus precios para no desanimar, pero además de numerosos, no se trata de extras precisamente económicos.

Dicho lo cual, una unidad con el propulsor que montaba esta, un Mini Cooper D Clubman con cambio automático parte de 30.900 euros en estos momentos, sin tener en cuenta los descuentos. Sin opcionales.

Con todo esto más el motor diésel de 150 CV y la caja automática, tiene un precio base de 30.350 euros. Paramos de sumar extras cuando superaban los 12.500 euros, con un coche configurado de más de 42.600 euros.

Desde luego, el precio base es bastante adecuado (sin ser barato) y siempre puedes encontrar descuentos del MINI Clubman en nuestra sección de coches nuevos, publicados por los concesionarios oficiales de la marca en toda España, que lo dejan en una cifra más tentadora. También encontrar en nuestro comparador de seguros la póliza que mejor se adapta a tu presupuesto y necesidades… pero  si quieres un MINI Clubman a medida, no será económico.

Motor

Esta unidad está ligada a un propulsor diésel. Se trata de un motor de cuatro cilindros y 1.995 cc que entrega 110 kW (150 CV) a 4.000 rpm y 330 Nm de par máximo entre las 1.720 y las 2.750 rpm.

Se trata de la mecánica de gasóleo de acceso a la gama con este acabado, por encima se sitúa el Cooper SD con 190 CV (el mismo motor que probamos en el MINI 5 puertas). Si deseas algo más sencillo, busca el One D de 116 CV… si bien sus consumos son similares.

Puede asociarse a un cambio manual, pero en nuestro caso va ligado a una caja de cambios por convertidor de par con ocho relaciones. Con él, ofrece unas prestaciones bastante decentes, ya que anuncia que es capaz de acelerar hasta 100 km/h desde parado en 8,6 segundos, una cifra notable. De seguir haciéndolo podría alcanzar hasta 202 km/h.

Los consumos son, sobre el papel, una de sus armas más convincentes para apostar por su compra. Homologa 4,3 l/100 km de media, con unas emisiones de 113 g/km de CO2, por lo que está exento del pago del impuesto de matriculación.

Si lo deseas en gasolina la oferta arranca en el One (102 CV), seguido del Cooper (136 CV) y la corona el Cooper S (192 CV). Pero centrémonos en lo que tenemos entre manos. Arranquémoslo y vemos cómo mueve a este coche.

Comportamiento

El motor funciona de manera agradable cuando se asocia a esa caja de cambios automática de ocho relaciones. Gracias a su tecnología TwinTurbo, uno pequeño te entrega el par sin demora a bajo régimen y otro mayor cuando subes a la parte alta del cuentarevoluciones.

No es que sea un tiro, pero esta transmisión hace que esté casi siempre en la parte media de las revoluciones, donde el motor se encuentra más a gusto, de manera muy lineal.Cuenta, además, con modos de conducción que varían ligeramente el carácter del coche.

Si el modo Mid busca la suavidad de funcionamiento, el Sport hace que el pedal del acelerador sea más sensible y la caja de cambios elija la marcha donde contemos con mayor reserva de par. El tercer modo es el Green, que persigue el máximo ahorro de combustible desconectando la transmisión en ocasiones favorables para que el coche circule “a vela”.

Los consumos no fueron, durante la semana que estuvimos conduciéndolo, tan bajos como indica su ficha técnica. Es cierto que no buscamos la eficiencia máxima en todo momento, pero piensa que es más fácil acercarse a los 6 l/100 km en lugar de los 5. El cambio penaliza ligeramente el gasto pero creemos que merece la pena apostar por él por todo lo que ofrece.

Si quieres participar más en la conducción siempre podrás emplear la palanca (no cuenta con levas tras el volante) en modo manual. Solamente tendrás que echar un poco hacia la izquierda la palanca y bajar y subir marchas dándole toques hacia delante y hacia atrás.

¿Por qué querrías implicarte más a la hora de conducir? Si te haces esa pregunta, es que nunca has conducido un MINI. Te recomendamos encarecidamente que, si tienes ocasión, lo hagas. Se trata de coches especiales, con un tacto de conducción muy diferente a la gran mayoría de vehículos de su tamaño. Son ágiles, de reacciones muy vivas… pero también ese chasis es algo incómodo cuando el piso no es perfecto.

Si el cinco puertas conserva el tacto del original, pero suavizándolo un poco, con elClubman ocurre de manera más acusada. Ojo no es una crítica en absoluto. Es posiblemente el MINI más agradable de llevar en una conducción tranquila y en ciudad, sin esas reacciones agresivas. La mayor distancia entre ejes consiguen que sea muy cómodo de usar y en ciudad, con la ayuda de los sensores y la cámara de visión trasera en las maniobras más críticas, maniobras sin problema alguno. El cambio automático lleva el confort a un estado superior.

Y todo ello, sin renunciar a perder agilidad en curvas. Su comportamiento en las carreteras de montaña que acostumbramos a visitar nos convenció. Las suspensiones no son secas, pero eso no significa que no sea preciso, acompañado de una dirección rápida que transmite bastante al conductor cómo y dónde pisa el eje delantero, para llevarlo por donde le pidas.

Opinión coches.com

 

Un MINI perfecto para usar en el día a día. Mucho más civilizado que el original, no tan radical, de acuerdo, pero con el que te moverás de manera mucho más cómoda en ciudad… y con el que además podrás atreverte a hacer viajes largos sin tener que estar “domando” el coche en cada bache o junta de dilatación que pilles (ojo, que eso también tiene su encanto).

Además de calidad de rodadura, el MINI Clubman no renuncia a sus orígenes y es capaz de mantener el tipo en entornos más exigentes, donde sigue conservando buena parte de ese tacto directo de los modelos de la marca. Incluso con un motor como el que montaba esta unidad, pensado más en llevar el coche “como tiene que ir” que en las prestaciones puras y duras. Si sus consumos fuesen algo menores, sería un punto a su favor.

Destacar su estética y sus cuidados interiores, que aportan un estatus único. Por eso es tan caro… y si lo quieres personalizar, todavía más. Porque hay coches de su tamaño que hacen más o menos lo mismo y ofrecen más espacio, más maletero, más potencia… por mucho menos dinero. Pero no ofrecen esa diferenciación… que es al final lo que realmente pagas en la factura final (aunque no venga desglosado).

¿Por qué entonces un MINI que conjuga practicidad, comodidad y lujo con una pizca de la conducción “canalla” de la marca no vende mucho más? Pues porque existe el Countryman, que si bien en asfalto puede estar un paso por detrás de este Clubman, aporta algo más de versatilidad… y las carrocerías SUV están de moda.

MINI Cooper D Clubman
7.9 Nota
Lo mejor
  • Espacio suficiente y entorno de calidad, muy personalizable
  • Confortable pero con capacidad para ser divertido
  • Estilo exterior diferenciado
Lo peor
  • Consumos no muy bajos para ser diésel
  • Visibilidad trasera limitada y apertura de las puertas del maletero
  • Equipamiento opcional de precio muy elevado
Diseño8.5
Habitabilidad7
Acabados9
Maletero7
Equipamiento9
Motor8
Comportamiento8
Calidad Precio6.5

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