Hace unos meses os hablamos por primera vez de los MINI Clubman y Countryman John Cooper Works, las nuevas bestias de la marca de origen británico. Siempre se ha sabido que las siglas JCW quedaban reservadas a las versiones tope de gama, a las que obtienen un mayor rendimiento en circuito. Si bien estos ejemplares están lejos de la radicalidad del MINI John Cooper Works GP, lo cierto es que se desenvuelven bien en circuito y eso es precisamente lo que hemos podido comprobar de primera mano.

Nos desplazamos al Circuito de Monteblanco, en la provincia de Huelva, para probar de qué son capaces los MINI Clubman y Countryman JCW tras la actualización. No hay que olvidar que ahora montar el motor más potente que haya llevado un MINI jamás y que introducen una serie de mejoras que los hacen más capaces en todos los sentidos.

Motor

Como decíamos, la mecánica 2.0 Turbo de cuatro cilindros que se esconde bajo el capó de estos dos ejemplares es la más potente que se ha montado en los 60 años de la marca. Son nada menos que 306 CV y 450 Nm de par, lo que supone un incremento de 75 CV respecto a sus antecesores. Por no hablar de que le saca 114 CV a los Cooper S, una opción bastante deportiva que ya estuvimos probando en el MINI 3 puertas.

El bloque de partida es el mismo que en ese ejemplar, sin embargo, se han llevado a cabo un buen número de mejoras para llegar a ese extra de potencia. Hablamos de refuerzos en el cigüeñal, un cojinete de bancada con una sección transversal extendida, pistones y bielas específicos, un nuevo amortiguador de vibraciones con enfriamiento optimizado y un turbocompresor más grande equipado con una válvula de escape para optimizar la respuesta del propulsor.

Esta sobresaliente mecánica solamente ofrece una configuración posible en los MINI Clubman y Countryman John Cooper Works. Hablamos de la caja de cambios automática Steptronic Deportiva de 8 velocidades, la tracción total ALL4 y un bloqueo mecánico del diferencial delantero. Iremos hablando de estos elementos más adelante, pero de momento vamos a decir que todo ha colaborado para que sus prestaciones mejoren notablemente.

En el caso del Clubman JCW es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos, mientras que el Countryman JCW lo hace en 5,1 segundos. En ambos casos se mejora la aceleración más de un segundo respecto a sus antecesores y tienen la velocidad máxima limitada a 250 km/h. Por no hablar de que, ya de serie, estos modelos montan una suspensión deportiva que rebaja la altura de la carrocería en 10 mm, lo que ayuda a tener un centro de gravedad más bajo.

En ambos ejemplares también vemos algunos cambios estéticos y en el interior. No vamos a entrar en detalles, pues ya hablamos de ellos en sus respectivos post, pero hay que destacar algunos aspecto. En el exterior sobresalen las llantas de 18 pulgadas (hay unas de 19 pulgadas opcionalmente), el sistema de escape deportivo (cuyo sonido es bastante destacado y embriagador) o la carrocería bitono (con el techo que puede ir en rojo). El interior está cargado de detalles y destacan los asientos deportivos o el volante JCW.

Eslalon

Comenzamos la jornada en el circuito con un eslalon para ir haciéndonos a las reacciones de los coches. Cogemos un MINI Clubman John Cooper Works y nos disponemos a sortear los conos en el menor tiempo posible. Es un trazado ratonero que nos obliga a mover las manos y lo encaramos con el modo Sport y con las ayudas activadas. En algunos virajes se nota como el diferencial nos ayuda a que el coche pase entre los conos sin derribar ninguno.

Su funcionamiento es simple, es capaz de repartir el par motor entre las ruedas delanteras, de modo que en el caso de que una pierda tracción se lo mandará a la rueda que tiene más apoyo. Bajo condiciones de alta carga puede generar un efecto de bloqueo del 39%. Eso se salda en la práctica con unos cambios de apoyo bastante precisos que consigan que el coche sea realmente ágil. Ayuda en este aspecto también una dirección precisa y directa, con un grado de asistencia para nada exagerado.

Frenado

Además de una pequeña prueba de tiempo de reacción (que media los reflejos de la persona y nada del vehículo), también sometimos a los coches a una prueba de frenado. Consistía en conseguir parar el coche antes de sobrepasar unos conos y hacerlo pasando a la máxima velocidad posible por delante de un radar que estaba a mitad del recorrido. Era un test algo complejo en el que no había referencias y en el que tocaba confiar en la intuición y en la capacidad de frenar del MINI.

Estos John Cooper Works van bastante sobrados en ese aspecto, pues montan un nuevo sistema de frenado más capaz que en otros modelos. Hablamos de unos generosos discos delanteros de 360 mm y de unos de 330 mm en el eje trasero. Van acompañados de pinzas de cuatro pistones delante y de un pistón detrás, siempre pintadas de color rojo y con el logo de JCW adornándolas. Cabe destacar que conseguían detener al coche con total solvencia y que, tras varias frenadas intensivas, apenas presentaban fatiga.

Circuito de Monteblanco

Aunque el plato fuerte quedaba para el final, cuando nos tocaba entrar al Circuito de Monteblanco con los MINI Countryman John Cooper Works. Íbamos a ir en caravana y con una liebre de lujo, el piloto español Lucas Ordoñez, que conduciría un MINI 3 puertas JCW. Hay que decir que el trazado estaba bastante delicado, la lluvia del día anterior y la niebla de la jornada habían hecho que el firme estuviera deslizante y que tuviéramos que extremar precauciones durante la prueba.

Unas condiciones en las que la tracción total ALL4 que montan los dos ejemplares sale a relucir. En situaciones normales, toda la potencia pasa directamente a las ruedas delanteras. Sin embargo, durante las vueltas que dimos al circuito notamos que, ante pérdidas de tracción, la potencia puede pasar al eje trasero con ayuda de un embrague regulado electrohidráulicamente y en apenas décimas de segundo. Eso es capaz de salvarnos de más de un susto y de redondear la trazada en algunos puntos.

Por supuesto, encaramos este bonito trazado con el modo Sport activado, lo que hace que la gestión del cambio sea la idónea. Nos deja apurar las marchas hasta casi el corte (aunque en la parte más alta decae un poco la potencia) y también destaca el uso preciso de las levas detrás del volante. Aunque dijimos que de serie estos coches montaban una suspensión deportiva, opcionalmente hay una con amortiguación adaptativa que también tiene en cuenta el modo de conducción empleado.

En este caso nos parece la mejor opción, ya que da un plus de rigidez y consigue eliminar casi por completo los balanceos de la carrocería. Dicho esto, hay que destacar que este Countryman JCW sigue siendo un SUV y que tiene límites. A pesar de ello, nos deja con un buen sabor de boca, con la sensación de que es un coche que sale bien parado del circuito. Gracias, en parte, a ese motor que es una bomba de relojería, en parte, a una puesta a punto del chasis muy lograda.

Nos quedamos con las ganas de probar los MINI Clubman y Countryman John Cooper Works también en carretera abierta. A pesar de tener un comportamiento deportivo que permite pasar buenos ratos en circuito, los hemos encontramos dos ejemplares bastante equilibrados que pueden servir también para el día a día. Para comprobarlo habrá que desembolsar 47.300 euros por el Clubman JCW y la tarifa asciende hasta los 48.800 euros si se opta por el Countryman JCW.

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