Hay muy pocos coches que hayan logrado todos los éxitos que ha reunido el SEAT Ateca en apenas cuatro años. Fue en 2016 cuando llegó al mercado el primer todocamino de la marca, el que quería lanzar un ataque directo a uno de los segmentos más reñidos del momento: de los SUV compactos. Aunque probablemente ni ellos imaginaban la repercusión que tendría… En apenas cuatro años ha vendido más de 300.000 unidades a nivel mundial (más de 66.000 en España) y se coloca en la segunda posición del segmento.

De hecho, hay que decir que ahora los todocaminos de SEAT (a los que se han sumado Arona y Tarraco) suponen actualmente alrededor del 50 % de las ventas totales de la marca. Pero para mantener esos niveles hacía falta una puesta al día. El SEAT Ateca 2020 es una actualización del SUV compacto que, sin ser una gran revolución, pretende añadir una serie de retoques para aumentar su atractivo.

Se va a completar con un diseño más emocional, con una tecnología más avanzada que potencia su conectividad y con una gama de motores que se adapta a las necesidades de la gran mayoría de usuarios. También vemos una oferta de ayudas a la conducción más completa y unos niveles de equipamiento reestructurados en el que aparece el nuevo X-Perience. Este SUV, diseñado y desarrollado en Barcelona, se fabrica en la planta de la marca en Kvasiny (República Checa) y ya está disponible en los concesionarios.

Exterior

El nuevo SEAT Ateca no introduce grandes modificaciones a nivel estético, pero sí que cuenta con algunos detalles propios del nuevo lenguaje de diseño de la marca. Es más similar a otros como el León o el propio Tarraco gracias a un frontal en el que destacan los nuevos faros LED con una firma lumínica muy reconocible. También hay novedades en la parrilla trapezoidal, que en este acabado cuenta con un marco cromado y un entramado realmente llamativo.

Lo cierto es que la imagen del SEAT Ateca cambia bastante en función del nivel de equipamiento. En la unidad de pruebas con el nuevo X-Perience, que sustituye al anterior Xcellence, se busca un carácter más offroad gracias a las protecciones de aspecto metálico en los paragolpes delantero y trasero, además de en los faldones laterales. También llevan ese acabado cromado las barras de techo del todocamino y los marcos de las ventanillas.

Por lo demás, no podemos dejar de mencionar la nueva paleta de colores con 10 tonos, algunos que le sientan muy bien como es el caso del verde Dark Camouflage, o que haya 14 diseños de llantas diferentes que van desde las 16 hasta las 19 pulgadas. Terminando por fuera, la zaga es la parte que menos ha sido modificada en el Ateca. Renueva los pilotos traseros LED, que cuentan con intermitentes dinámicos y también cuenta con el nombre del modelo en el centro del portón con la nueva tipografía de la marca. El paragolpes ha sido ligeramente remozado y presenta también la protección.

Lo cierto es que, aunque la apariencia haya sido modificada, las dimensiones apenas cambian con respecto a su antecesor. Mantiene la misma plataforma y su longitud crece hasta los 4.381 mm (+18 mm) por los nuevos paragolpes. La anchura se mantiene en 1.841 mm y la altura en 1.615 mm, mientras que la distancia entre ejes se extiende hasta los 2.630 mm.

Interior

Si en el exterior veíamos una evolución lógica, en el interior nos atreveríamos a hablar de una auténtica revolución. La tecnología es el punto que más ha avanzado en el Ateca, que de serie ya cuenta con una dotación interesante. Integra la instrumentación digital de la marca, el Digital Cockpit de 10,25 pulgadas, que permite una completa personalización de la información que vemos en cada momento a través de los botones que hay en el volante multifunción. Dicho volante también estrena diseño y lo cierto es que es más atractivo que antes.

Aunque de serie ofrece una pantalla táctil principal de 8,25 pulgadas, en nuestra unidad cuenta con el sistema multimedia más avanzado y con la pantalla de 9,2 pulgadas. De la pantalla destacar su fluidez y precisión, además de la facilidad de uso de sus menús. Ofrece una navegación conectada, un control por voz mejorado y una conectividad completa gracias a Apple CarPlay (inalámbrico) y Android Auto. También gracias a los servicios de SEAT Connect, pues todos los Ateca incorporan una tarjeta eSIM para ofrecer la llamada de emergencia (eCall) y todo tipo de servicios interesantes.

Aunque toqueteando la pantalla vemos como se puede modificar la climatización, por suerte no se han perdido los controles analógicos, que aparecen en la zona intermedia de la consola central. En la parte baja quedan algunos botones para las funcionalidades relacionadas con la conducción, como es el caso de la ruleta con los modos. También hay que nombrar la disponibilidad de varios huecos portaobjetos de distintos tamaños, que podrán ser realmente útiles para repartir las cosas.

La calidad también da un paso adelante con la actualización del SEAT Ateca. Es un modelo puramente generalista y eso se nota con ver la cantidad de plásticos que tiene. Son blancos en las partes superiores y más duros en las inferiores, pero el tacto es más que correcto y están bien ensamblados, sin que aparezcan sonidos molestos durante la marca. Destaca el uso de una moldura de aspecto metálico en varios puntos del habitáculo y una tapicería mixta de lo más notable en este acabados tope de gama que estamos probando.

En términos de habitabilidad no hay que reseñar grandes cambios. Vimos que se mantenían intactas las dimensiones exteriores y así lo hacen las cotas en el interior. Eso no es una mala noticia, pues el Ateca ya presumía de ser un coche bastante amplio dentro del segmento de los SUV compactos. Se aprecia principalmente en las plazas delanteras, con reglajes eléctricos en este acabado y una generosa altura libre al techo para que viajen cómodos hasta los más altos.

La segunda fila de asientos no se queda atrás. Destaca por el espacio para la cabeza y también para las piernas, siendo adecuado para usuarios de hasta 1,85 metros. No destaca tanto por anchura ni  por la plaza central, carente de forma y con un voluminoso túnel de transmisión. En estas plazas traseras hay salidas del aire acondicionado y dos puertos USB-C, que se suman a las dos de la parte delantera y obligan a tener cargadores con este tipo de toma.

Maletero

Como ya hemos visto, en la actualización del SEAT Ateca apenas cambian las dimensiones y se mantiene intacta la habitabilidad. Eso también es extensible al maletero, que cuenta con los mismos 510 litros que ya tenía su antecesor. Ofrece una superficie aprovechable por sus líneas rectas y por un hueco bajo el piso en el que cabe una rueda de repuesto de emergencia, algo que ya no es tan habitual, ya que la mayoría de coches cuentan con el kit antipinchazos.

Otra facilidad es el portón eléctrico que se suma en los niveles de acabado superiores. También hay que mencionar que en las versiones con tracción total, la capacidad total se reduce hasta los 485 litros. Aunque siempre se podrán abatir los asientos traseros en dos partes para conseguir una superficie prácticamente plana y más de 1.600 litros de capacidad.

Equipamiento

El SEAT Ateca se ofrece con hasta cuatro niveles de equipamiento bien repartidos en nuestro país. De serie, con el acabado Reference, la dotación ya es bastante completa al contar con llantas de 16 pulgadas, faros Full LED, climatizador bizona, pantalla táctil de 8,25 pulgadas Full Link con Android Auto y Apple CarPlay, SEAT Connect, arranque sin llave, freno de mano eléctrico, Front Assist o detector de fatiga.

Le sigue el Style, más completo gracias a la suma de llantas de 17 pulgadas, antinieblas LED, climatización automática, ocho altavoces, puertos USB-C en las plazas traseras, cuadro de mandos Digital Cockpit, retrovisores eléctricos calefactables y plegables eléctricamente, sensores de luces y lluvia, asistente de cambio involuntario de carril Lane Assist y control de crucero adaptativo.

Por encima queda el nuevo acabado X-Perience GO, que sustituye al anterior Xcellence y le da un toque más offroad al modelo. Se nota a través de las llantas de 18 pulgadas, de los cromados exteriores o de los pasos de rueda en negro. En el interior cuenta con unos asientos deportivos, estriberas iluminadas, proyectores de bienvenida en los retrovisores, pantalla táctil de 9,2 pulgadas con navegación y conexión a internet, modos de conducción SEAT Drive Profile, cámara de 360º, aparcamiento automático o reconocimiento de señales de tráfico.

El acabado más deportivo seguirá siendo el FR, que cuenta con llantas y paragolpes específicos, spoiler trasero, pasos de rueda del color de la carrocería y barras de techo negras. En el interior hay asientos deportivos con tapicería mixta, volante FR, pedales en aluminio y decoración específica. Todo esto se puede ir completando con algunos paquetes como el Style GO o el FR GO para aumentar el equipamiento.

También destacar algunas de las nuevas mejoras en el apartado de la seguridad. Las asistencias a la conducción que son novedad son el asistente pre-colisión o el control de crucero adaptativo que utiliza datos de la navegación. No pasa desapercibida la función semi-autónoma con el Travel Assist, la alerta de tráfico trasero cruzado, la detección de vehículos en el ángulo muerto, el aparcamiento automático o el asistente de remolque

Motor

La gama mecánica del SEAT Ateca se ha renovado con algunas incorporaciones interesantes. De momento, hay opciones tanto en gasolina como en diésel. En el primer caso, aparecen el 1.0 TSI de tres cilindros con 115 CV y el cambio manual como acceso a la gama. Le sigue ya con cuatro cilindros el 1.5 TSI de 150 CV, disponible tanto con la caja manual como con la transmisión automática DSG de siete velocidades. El tope de gama, claramente por debajo del Cupra Ateca, es el 2.0 TSI de 190 CV, que solo puede ir con el cambio DSG y con la tracción total 4Drive (los otros dos son delantera).

Aunque la demanda de diésel se haya reducido mucho en los últimos años, la marca española ha decidido dejar un representante dentro de este combustible. No podía ser otro que el nuevo 2.0 TDI Evo, el bloque de cuatro cilindros que estrena el sistema de doble dosificación SCR para ser más eficiente que nunca. Se puede escoger con 115 CV y cambio manual o con 150 CV y varias opciones: manual y automático con tracción delantera o automático con tracción 4Drive.

Al tener una plataforma antigua, no va a ser posible que incorpore sistemas de propulsión híbridos enchufables como su “primo” el León. La unidad que probamos nosotros se trata de un SEAT Ateca 2.0 TDI de 150 CV y 340 Nm de par con el cambio DSG. Con estas credenciales, el SUV compacto es capaz de homologar un consumo de entre 5,4 y 6,2 l/100km o unas emisiones de CO2 de entre 142 y 162 g/km. Aunque lo realmente interesante es su comportamiento dinámico, el cuál hemos podido conocer en una interesante toma de contacto.

Comportamiento

Nos ponemos al volante de un SEAT Ateca que no cambia respecto a su antecesor en términos de chasis. No es que le hiciera falta, pues cuando lo probamos hace tiempo ya destacamos que era uno de los SUV más dinámicos de su categoría. Cuando lo arrancamos con el motor diésel del cuatro cilindros notamos que no es tan refinado como sus homónimos de gasolina, sobre todo en el momento del arranque en frío. Sin embargo, el habitáculo está bien insonorizado y tampoco es que lleguen demasiado ruido ni vibraciones a nuestra posición.

Con el paso de los kilómetros nos empieza a convencer de que las mecánicas diésel todavía pueden ser interesantes, sobre todo para aquellos usuarios que acostumbren a viajar y que acumulen muchos kilómetros al año. Lo cierto es que el 2.0 TDI de 150 CV le pega bastante al todocamino y tiene un funcionamiento satisfactorio. Destaca la generosa cifra de par, que además está disponible desde bien abajo para poder aprovechar en maniobras como adelantamientos e incorporaciones. Además, se comporta muy bien en casi todas las tesituras.

Eso se debe, en parte, a la destacada conjunción con la transmisión automática DSG de siete velocidades. Este más que conocido cambio liga bien con la mecánica diésel y parece leernos la mente al estar casi siempre en la marcha que querríamos. Aunque siempre cabe la posibilidad de cambiar con las levas tras el volante o de adaptar su comportamiento con los distintos modos de conducción. Con la ruleta de la consola central, se puede llevar el SEAT Ateca en Eco, Normal, Sport o Individual. Se modifican algunos parámetros como el tacto de dirección o la reactividad del acelerador (además de la transmisión), pero no es que cambie radicalmente su conducta.

El chasis del SEAT Ateca es una auténtica maravilla, el culpable de que quede parcialmente camuflada su condición de todocamino y que sea más similar la conducción a la de un turismo. A pesar de su elevada altura, apenas aparecen balanceos en la carrocería durante un uso normal y eso es gracias a un tarado de la suspensión muy acertada. Aporta un punto de equilibrio envidiable, permitiendo comodidad y dinamismo casi a partes iguales

De esta forma nos encontramos con un coche fácil de conducir y apto para todos los ámbitos de la vida. Los que frecuenten la ciudad apreciarán su manejabilidad, los que hagan viajes largos admirarán su aplomo y calidad de rodadura, mientras que los que busquen curvas también quedarán satisfechos con el comportamiento. En ello también influye una dirección con bastante asistencia pero más comunicativa y precisa que la de otros rivales.

Opcionalmente ofrece un Control Dinámico de Chasis (DCC) que será muy recomendable para los que aprecien más las sensaciones de conducción. Lo que hace es ir leyendo constantemente la carretera y analizando las acciones que tiene el conductor sobre el volante, el acelerador y el freno. En función a esos parámetros se adapta la amortiguación de cada rueda de forma individual. Otra curiosidad es que el Ateca cuenta con McPherson en el eje delantero y eje semirígido en el trasero si lleva tracción delantera, el multibrazo trasero está reservado para los de tracción 4Drive.

Terminamos el contacto con este SEAT Ateca 2.0 TDI 150 CV DSG con una  sensación de adaptación total. No han sido tantos kilómetros como nos hubiera gustado, pero desde el primer momento es muy fácil conectar con este modelo. Con estas referencias no nos atrevemos a hablar de consumos, pero todo apunta a que el bloque diésel no será demasiado glotón y que podríamos acercarnos a las cifras homologadas sin muchos problemas.

Opinión coches.com

El SEAT Ateca quiere reafirmar su ya destacada posición en el segmento con una actualización que lo completa aún más. Mejorar un producto tan completo era un auténtico reto, pero la marca ha sabido reforzar justo los puntos que podían marcar la diferencia. Un diseño retocado pero manteniendo las bases, un interior amplio y con buena calidad que ahora es mucho más tecnológico y conectado, o una gama de motores completa son sus principales credenciales.

A nivel dinámico no se han hecho cambios, pero huelga decir que tampoco eran necesarios, pues estamos ante uno de los mejores SUV en ese aspecto y lo volvimos a comprobar en esta toma de contacto. Y la última buena noticia es que el Ateca mantiene sus precios respecto al que se vendía hasta ahora. A su llegada al mercado parte desde 18.700 euros con los descuentos incluidos, una tarifa bastante ajustada teniendo en cuenta sus bondades.

SEAT Ateca 2.0 TDI 150 CV DSG
7.8 Nota
Lo mejor
  • Tecnología y conectividad sobresalientes
  • Equipamiento completo
  • Comportamiento dinámico destacado
Lo peor
  • Estética algo conservadora
  • No podrá contar con mecánicas alternativas
  • Precio final con opcionales
Diseño7.5
Habitabilidad8
Acabados7.5
Maletero7.5
Equipamiento8
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio7.5

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