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Prueba
Mario Nogales

SEAT Ibiza 1.5 EcoTSI 150 CV DSG, prueba contacto con una apuesta segura

Hay coches que marcan una época y otros que directamente marcan varias, estando presentes en los recuerdos de conductores de distintas generaciones. El SEAT Ibiza sería uno de ellos, pues ha sido la referencia del segmento de los utilitarios prácticamente durante cuatro décadas. En cualquier entorno que se precie, todos tenemos un familiar o conocido (si no uno mismo) que ha tenido alguna de las cinco generaciones de Ibiza, en ocasiones varias ante su buen resultado. Ahora ponemos a prueba a su última actualización para ver si sigue a la altura.

El lavado de cara del SEAT Ibiza ya está disponible en el mercado manteniéndose fiel a su esencia y con cambios significativos en algunos campos. No hay que olvidar que este ejemplar lleva vendidas casi seis millones de unidades desde su lanzamiento en 1984 y que sigue siendo una pieza clave en la gama, a pesar del tremendo auge de los SUV. También es de gran importancia para la industria nacional, pues es un modelo que se fabrica en la planta de Martorell. Con la actualización pretenden que se mantenga como referente en el segmento, vamos a comprobar si lo consigue.

Exterior

Lo cierto es que por fuera los cambios del SEAT Ibiza son menores respecto a su antecesor. Se mantienen el diseño y las dimensiones prácticamente inalterados, con esa imagen tan reconocible que siempre ha tenido. En cuanto a sus medidas, cambian ligeramente y lo dejan con una longitud de 4.059 mm, una anchura de 1.780 mm y una altura de 1.447 mm; todo ello con una distancia entre ejes de 2.564 mm propia de mantener la plataforma MQB.

Si pasamos a lo que es diseño puro y duro, la modificación más destacable es que toda la gama lleva ópticas LED. Son Eco-LED de serie y Full LED en los acabado superiores, lo que hace que cambie ligeramente la firma lumínica y le de un aspecto más moderno. Entre ambos faros delanteros se encuadra una parrilla trapezoidal que en el acabado FR de nuestra unidad lleva un marco cromado y un entramado llamativo. El paragolpes también se rediseña con unas formas algo más afiladas.

En el lateral del Ibiza se puede percibir esa silueta de utilitario tradicional, con voladizos cortos y formas llamativas. Se echan de menos las carrocerías bitono al estilo del SEAT Arona, pero por lo menos se estrenan los colores Azul Saphire y Azul Asphalt a la paleta. También se pueden elegir tres nuevos diseños de llantas, dos de 17 pulgadas y las de 18 pulgadas que lleva nuestra unidad. En el acabado deportivo también alcanzamos a ver unas pinzas de freno en color rojo.

Y al llegar a la zaga es fácil percibir el cambio en la tipografía, con la denominación Ibiza con el mismo estilo que ya hemos ido viendo en otros modelos de la gama. El logotipo central presenta un novedoso acabado cromado bitono y los pilotos traseros también llevan nueva firma lumínica. Aunque probablemente lo más llamativo en la zaga del Ibiza con acabado FR es el difusor en negro que acoge una salida de escape doble que no es real.

Interior

Si el exterior del nuevo SEAT Ibiza no dejaba demasiadas evidencias de la actualización, el interior es todo lo contrario. Es por dentro donde tiene lugar la revolución y la marca española pretende aupar a su modelo como un abanderado de la tecnología. Incluso de serie ya cuenta con una pantalla de 8,25 pulgadas y con un diseño más limpio y minimalista del que había antes. Aunque opcionalmente es cuando puede montar la pantalla táctil de 9,2 pulgadas y un mayor número de funcionalidades.

Dicha pantalla destaca por su respuesta precisa y por unos gráficos avanzados, así como navegación con información en tiempo real. Y es que, como utilitario, tiene el foco puesto en un público juvenil que valore la conectividad. Es realmente completa gracias a Apple CarPlay y Android Auto (inalámbricos), además de las bondades de SEAT Connect. En los acabados superiores también se incluye el Digital Cockpit de 10,25 pulgadas para personalizar la información que vemos en cada momento (algunos menús no terminan de convencer).

Cuenta con controles de la climatización analógicos, algo que se agradece debido a que esos botones son más intuitivos que cualquier mando táctil que se precie. Las salidas del aire acondicionado son circulares y se iluminan aportando un toque de color (Rojo Daring para FR y Burgundy para Xcellence). De hecho, la calidad percibida es otro de los puntos que mejora en el SEAT Ibiza gracias al uso de nuevos materiales más agradables. También hay que destacar un volante forrado en Nappa y nuevas tapicerías que varían en función del acabado.

La habitabilidad no sorprende demasiado en este modelo. Ya vimos que apenas cambiaban las dimensiones exteriores y esto nos deja con un espacio interior que es prácticamente idéntico. Se mantiene en la media del segmento gracias a unas plazas delanteras capaces y que destacan por unos asientos en los que es fácil encontrar la posición de conducción ideal. También tiene bastantes huecos portaobjetos para dejar todos nuestros enseres e incluso una superficie de carga inalámbrica para el smartphone.

En la segunda fila de asientos la verdad es que sorprende el espacio disponible, teniendo en cuenta las dimensiones del Ibiza. Las plazas laterales ofrecen un hueco amplio para las piernas y correcto para la cabeza, siempre con las limitaciones habituales del segmento. De ahí que sea mejor viajar cuatro que cinco atrás, pues la plaza central carece de forma y va surcada por un prominente túnel de transmisión.

Maletero

Del maletero podríamos decir que está todo lo bien aprovechado que se podría estar en un coche de poco más de 4 metros. Ofrece una capacidad de 355 litros (se queda en 262 litros en el TGI de gas), una cifra que está bastante por encima de la media y que destaca por unas formas rectas muy aprovechables. También cuenta con detalles como la iluminación de esta zona, así como algunos ganchos para fijar la carga.

El piso se puede colocar a dos alturas y bajo encontramos el kit reparapinchazos y el subwoofer del sistema de sonido. Opcionalmente se podría incorporar una rueda de repuesto de emergencia. En caso de que necesitemos toda la capacidad de este maletero bastará con abatir los asientos traseros en dos partes (60:40). De este modo se consigue una superficie prácticamente plana con una capacidad total de 1.165 litros.

Equipamiento

Como viene siendo habitual en el SEAT Ibiza, se ofrece con hasta cuatro niveles de equipamiento para adaptarse a las necesidades de los clientes. Comienza con el Reference, que hace que de serie ya cuente con una dotación bastante completa que incluye faros Eco-LED, espejos retrovisores exteriores eléctricos, pantalla táctil de 8,25 pulgadas, volante multifunción, frenada multicolisión, detector de fatiga o sistema de arranque en pendiente.

Un paso por encima, con el Style, se suman llantas de 15 pulgadas, parrilla frontal con marco cromado, Full Link inalámbrico (Apple Car Play y Android Auto), control de velocidad de crucero, tapicería Style y cuero para el volante multifunción, la palanca de cambios y el freno de mano. El Xcellence cuenta con llantas de 16 pulgadas, molduras específicas, parrilla con efecto diamante, climatizador bizona, sensores de aparcamiento traseros, sistema Kessy de apertura de puertas y arranque sin llave e iluminación ambiental, entre otras.

Nuestra unidad de pruebas se beneficiaba del acabado FR, el tope de gama que pone el acento en la deportividad. Cuenta con llantas de 17 pulgadas, parrilla y paragolpes específicos, aireadores en color rojo, asientos deportivos, volante FR, suspensión deportiva y el selector de modos de conducción SEAT Drive Profile. Además, todos los niveles de equipamiento del Ibiza se pueden completar con los paquetes Plus, que van sumando algunos componentes a cada uno. También hay una generosa lista de extras con la que poder completarlos.

Motor

La gama mecánica del SEAT Ibiza también cambia notablemente. Se reduce la oferta al prescindir por completo del diésel y al seguir sin opciones electrificadas. Todo se centra en la gasolina, teniendo como punto de partida al 1.0 MPI de 80 CV, un tricilíndrico atmosférico que solamente puede ir con la caja de cambios manual de cinco velocidades. Ya con turboalimentación hay más opciones.

El siguiente escalón lo pone el 1.0 EcoTSI de 110 CV, el tres cilindros turbo que puede ir tanto con cambio manual de seis velocidades como con la transmisión automática DSG de doble embrague y siete relaciones. Esa mecánica también se puede transformar para moverse con GNC en la versión 1.0 TGI de 90 CV, que recibe la etiqueta ECO de la DGT por el uso del combustible alternativo.

El tope de gama es el 1.5 EcoTSI de 150 CV, una mecánica de cuatro cilindros con desactivación de cilindros que solamente puede ir con la transmisión automática DSG. Se trata precisamente de la versión que pudimos probar y que consigue una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,2 segundos y una velocidad máxima de 216 km/h. Por otro lado, homologa un consumo de entre 5,7 y 6,4 l/100km y unas emisiones de CO2 de entre 138 y 147 g/km.

Comportamiento

Aunque de poco sirve tanto dato si no hablamos del comportamiento dinámico del nuevo SEAT Ibiza. Lo primero que llama la atención es el refinamiento total del 1.5 EcoTSI de cuatro cilindros. Es un punto diferencial respecto al tricilíndrico, que va a sonar y vibrar un poco más. También ofrece un nivel de rendimiento envidiable gracias a sus 150 CV y, sobre todo a 250 Nm de par entre las 1.500 y las 3.500 rpm.

Eso ofrece aceleraciones muy destacadas, permitiendo adelantamientos e incorporaciones rápidas y seguras. También viajar cargados con total garantía. De hecho, para un uso más normal la recomendación lógica sería el 1.0 EcoTSI de 110 CV, que ya tiene potencia suficiente y permite seleccionar el cambio manual. Y eso que la transmisión automática DSG de doble embrague y siete velocidades no va nada mal en este utilitario.

La caja automática destaca por la rapidez en las transiciones entre marchas y no es tan abrupta como en otros modelos probados. Otra parte positiva es que lleva levas tras el volante (en acabado FR) y que queda conectada a los modos de conducción del SEAT Drive Profile. Nos permite elegir entre Eco, Normal, Sport e Individual para modificar la respuesta del motor, de la dirección o de la propia caja DSG.

La suspensión no es adaptativa en este modelo, pero el Ibiza FR tiene un tarado más rígido que ayuda a conseguir ese cariz deportivo. El esquema sigue siendo de eje delantero tipo McPherson y barra de torsión para el trasero. Como decíamos, este unidad consigue un punto extra de aplomo sin restar confort al conjunto. Lo mismo ocurre con la dirección, que es bastante directa, pero poco comunicativa, algo habitual en la mayoría de vehículos actuales.

El peso de esta versión tope de gama se sitúa en 1.238 kg, una cifra que no está nada mal, pero que es considerablemente inferior en la versión de tres cilindros manual. A pesar de ello, al SEAT Ibiza 1.5 EcoTSI 150 CV DSG no le falta agilidad y se postula como un coche divertido y fácil de conducir. Precisamente esos valores son los que viene manteniendo desde la década de los 80, repitiéndose en todas las generaciones.

Finalizamos la prueba de contacto por los alrededores de Bilbao con un buen sabor de boca y convencidos de que el Ibiza estará a la altura de las circunstancias. Aunque sería necesario compartir más tiempo con él y ver cómo se comporta en otras condiciones, durante la jornada el consumo medio estuvo alrededor de los 7 litros sin buscar una conducción eficiente y con algunos tramos de curvas y desniveles.

Opinión coches.com

El nuevo SEAT Ibiza, al igual que los anteriores, es una apuesta segura. Se trata de uno de los utilitarios más populares y no nos extraña, pues también es de los que mejor resueltos están. Con la actualización llegan algunos retoques estéticos menores y una revolución interesante en el interior, que le hace situarse a la cabeza en cuanto a tecnología y conectividad. Mantiene una calidad más que correcta y una habitabilidad generosa para su tamaño.

A nivel de chasis también es de los más equilibrados, ofreciendo un comportamiento dinámico satisfactorio. Con el motor más potente de la gama también cuenta con unas prestaciones con las que la mayoría irán sobrados. Está disponible para todos los gustos y presupuestos, pues el nuevo Ibiza parte de 16.200 euros en su acabado más sencillo y puede ascender hasta los 25.960 euros que cuesta el más equipado con el motor tope de gama.

Aunque, como siempre, podrás encontrar este modelo más barato visitando coches.com. En nuestra web tenemos las mejores ofertas de vehículo nuevo del mercado y actualmente tenemos el Ibiza básico por 13.427 euros.

SEAT Ibiza 1.5 EcoTSI 150 CV DSG
7.9Nota
Lo mejor
  • Mejora a nivel tecnológico
  • Maletero capaz
  • Comportamiento equilibrado
Lo peor
  • Estética casi idéntica
  • Equipamiento de serie algo justo
  • Gama mecánica limitada
Diseño7.5
Habitabilidad7.5
Acabados8
Maletero8
Equipamiento7.5
Motor8.5
Comportamiento8
Calidad Precio8

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