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Skoda Karoq Sportline prueba – 108.3
Prueba
Luis Ramos Penabad

Skoda Karoq Sportline, a prueba: ¿qué tal va con el motor más potente?

Cuando uno piensa en un Skoda lo primero que se le viene a la cabeza es un coche sensato. Eso sí, la marca está presente en competición y existen variantes RS realmente deportivas, pero en su ADN nunca falta las soluciones prácticas e inteligentes.

En la gama SUV solamente el Skoda Kodiaq ofrece una versión RS. Su hermano mediano, el Skoda Karoq, no cuenta –por el momento­, veremos qué pasa en la puesta al día– con algo semejante y hay que conformarse con este Skoda Karoq Sportline que hoy tenemos entre manos.

Esta versión se sumó a la gama del Karoq 2018 casi un año después de que se iniciase la comercialización del SUV compacto. No llegó sola, sino que la acompañó el Karoq Scout. Mientras este pretende ser la variante aventurera, el Sportline tiene un enfoque más asfáltico y… ¿deportivo?

Esa es la duda que pretendemos resolver esta prueba. Para ello hemos conducido una unidad con el motor más potente de la gama, el 2.0 TSI con 190 CV, cambio DSG y tracción total. Desde luego, buenos mimbres con los que, a priori, es difícil no conseguir un resultado final atractivo.

Exterior

El Skoda Karoq ya había pasado por nuestra sección de pruebas. Y esta versión Sportline tiene las medidas que el resto de versiones, con 4.382 mm de longitud, por 1.841 mm de ancho y 1.607 mm de altura. Son unas cifras muy similares a las de sus primos, el Seat Ateca o el Volkswagen Tiguan.

A falta de variante RS en el Karoq, la propuesta del acabado Sportline es bastante agresiva, sobre todo si lo eliges en el color rojo de la unidad de pruebas. En el frontal la parte inferior del paragolpes va en el mismo tono que la carrocería, con dos apéndices en los extremos en plástico. Negra es también la parrilla inferior y la superior, que se apoya en los laterales en los faros, con tecnología Full LED y las antiniebla justo debajo.

En el lateral también se apuesta por el negro en diferentes elementos. Desde los faldones inferiores a las carcasas de los espejos retrovisores. Incluso otros menos evidentes como los marcos de las ventanillas o las barras de techo. Y no podemos olvidarnos de las llantas de aleción de 19 pulgadas (de 18 de serie). Sobre la aleta delantera, por cierto, muestra la insignia Sportline de este acabado.

La zaga es posiblemente la parte que menos cambia respecto a otras versiones. Hay mucha línea de diseño horizontal que pretenden resaltar la anchura del modelo y dos partes negras que sujetan un discreto spoiler trasero. En el portón, las ya clásicas ópticas en forma de C.

Interior

En el habitáculo hay también muchos detalles que hacen del Karoq Sportline un coche especial. El primero, sin duda, sus asientos. Tienen el reposacabezas integrado, imitando a los coches de competición, pero no resultan incómodos como estos y abrazan bien el cuerpo en curva, evitando el cansancio por tener que volver a la posición original.

El espacio es bueno y es muy fácil encontrar la posición de conducción adecuada con los ajustes de asiento y volante. Este es algo achatado en su base y está forrado con un cuero mircorperforado. Integra varios mandos, como ya es habitual, entre ellos el de poder varias cómo se muestra la información en la instrumentación.

Es este uno de los detalles que no habíamos conocido y testado cuando condujimos el Karoq por vez primera, la instrumentación digital. En esta unidad la acompaña la pantalla del sistema multimedia de 9,2 pulgadas (de serie es de 8 pulgadas). Sin mandos físicos para controlarla, sí dispone de mandos táctiles en el lado izquierdo que sirven como acceso rápido a las funciones principales.

Eso sí, no incluye (en esto se nota ­­–para bien–, su veteranía en el mercado) los mandos de la climatización. Están en una posición algo baja, pero resultan mucho más sencillos de usar que en la pantalla como en modelos más actuales.

No faltan huecos para dejar objetos. Delante del selector del cambio, junto a tomas USB para recargar dispositivos móviles, las habituales bolsas de las puertas (con una pequeña papelera con bolsa que resulta muy práctica), la guantera o un cofre central entre los asientos. En cuanto a materiales, no esperes lujos, pero no se abusa de plásticos duros. En las puertas verás molduras que imitan a la fibra de carbono propias del acabado Sportline.

Hay también mucho espacio detrás, donde una de las mayores pegas que se le puede poner al coche es que las puertas no abren en un ángulo muy generoso. Pero hay espacio de sobras para dos adultos, tanto en altura libre al techo (en esta unidad panorámico y practicable, que mejora mucho la luminosidad del interior) como para las piernas.

Cierto, un tercer ocupante no irá tan cómodo debido al túnel de transmisión y a que su respaldo (que oculta un reposabrazos) no tiene una forma tan anatómica como los laterales. Eso sí, esas plazas traseras cuentan con salida de aire al final de la consola central, tomas USB e incluso una toma de 220 V. Y asientos laterales calefactables.

Maletero

El espacio de carga del Karoq es de 521 litros, una cifra que lo coloca como uno de los referentes en este apartado entre sus rivales. Además de la cifra bruta nos gustó por las proporciones que guarda, muy aprovechables, así como los detalles prácticos a los que Skoda nos tiene acostumbrados, caso de las múltiples perchas en los laterales, ganchos para sujetar la carga o una toma de 12 V en uno de los laterales.

Bajo el piso contamos con una rueda de repuesto temporal, que nos permitirá salir de algún apuro en caso de pinchazo. A su alrededor tenemos algunos huecos para dejar objetos pequeños.

En caso de precisar más espacio podemos abatir los respaldos de los asientos traseros. Se encuentran divididos en dos partes, en proporción 40/60, si bien la mitad mayor tiene una apertura por la que puedes transportar objetos largos sin tener que prescindir de los asientos. El volumen máximo con una sola fila de asientos disponible es de 1.630 litros.

Equipamiento

El acabado deportivo Sportline incluye todos los detalles del exterior (llantas de 18 pulgadas, cristales traseros oscurecidos…) e interior (pedales de acero inoxidable, asientos deportivos…) que ya te hemos detallado. Pero es mucho más que imagen.

Se trata de un coche muy seguro, con siete airbags. ESP, sensores de aparcamiento, multiples asistentes a la conducción… No faltan tampoco el cuadro de instrumentos digital, la pantalla de 9,2 pulgadas con navegador, cámara de visión eléctrica y compatible con Android Auto y Apple Carplay.

Y, por supuesto, elementos de confort como los asientos calefactados, el acceso y arranque sin llave, portón del maletero eléctrico y un sinfín de soluciones Simply Clever.

El precio de un Karoq con este acabado deportivo parte de los 30.301 euros con el motor 1.5 TSI de 150 CV, el más modesto con el que puede elegirse. En el caso del propulsor 2.0 con 190 CV, cambio DSG y tracción total que tenemos entre manos la cifra se va a los 39.538 euros.

Son cifras que pueden parecer elevadas, pero en absoluto está entre los más caros del segmento de los SUV compactos. De todos modos, siempre puedes encontrar ofertas del Skoda Karoq en nuestra sección de coches nuevos, publicadas por concesionarios oficiales de la marca. Recuerda que muchas de esos precios pueden incluir la financiación del coche.

Motor

El Skoda Karoq Sportline puede elegirse con el conocido 1.5 TSI de gasolina de 150 CV, asociado al cambio manual o automático, siempre con tracción delantera. Si prefieres diésel cuentas con el 2.0 TDI de 150 CV, con cambio manual de seis relaciones que envía el par a las ruedas delanteras o automático DSG de siete y tracción total.

Nuestra unidad de pruebas cuenta con el motor más potente de la gama. Se trata de un 2.0 TSI 190 4×4 con cambio automático DSG. Es un bloque de cuatro cilindros de 1.984 cc que entrega sus 190 CV de potencia máxima entre las 4.200 y 6.000 rpm, con un par máximo de 320 Nm disponibles ya a las 1.500 hasta las 4.100 rpm.

Cuenta con tracción total, lo que hace que consiga una muy buena cifra de aceleración, pues alcanza los 100 km/h desde parado en 7,3 segundos, con una velocidad punta de 213 km/h.

Homologa un consumo medio homologado de 8,4 l/100 km. Ojo, que esta versión ya no está en venta, ya que ha sido actualizada y la actual consigue un consumo (y emisiones, el motivo por el que desapareció del catálogo de la marca a finales de 2020, justo cuando tras probarla), con un consumo inferior, de 7,7 l/100 km.

Comportamiento

No te dejes engañar por las apariencias. El Skoda Karoq Sportline no busca la deportividad, sino el confort de los ocupantes del vehículo. Tampoco es que se arrugue cuando llegan curvas, pero no es ese su cometido.

Y eso que el motor es sencillamente, soberbio. Suena muy bien (no me importaría que llegase más sonido al habitáculo, sinceramente) y mueve al coche con una solvencia insultante. Sí, quizá el de 150 CV sea suficiente y la opción racional para mover el coche, pero desde luego con este cuentas con par en todo momento y los 1.555 kg del coche (no demasiados, pero no pocos) parecen menos.

Se asocia a un cambio DSG de doble embrague de siete relaciones, que va muy bien en marcha y que solamente titubea en maniobras a muy baja velocidad. Puedes controlarlo de manera manual, mediante levas en el volante que me resultaron bastante diminutas y que van solidarias con la dirección… que resulta cómoda de usar, pero no informa demasiado.

El carácter del coche varía en función del modo de conducción. Son los habtuales: Eco, Confort, Normal, Sport, Snow e Individual. Pero incluso en el más dinámico se trata de un coche que filtra bien las irregularidades del terreno.

Contamos con tracción total, si bien en condiciones normales el coche se mueve moviendo únicamente las ruedas delanteras. Solamente si se percibe una pérdida de adherencia, un embrague Haldex conecta el eje posterior. Las llantas empleadas no animan a aventurarse fuera del asfalto… para eso mejor elegir la variante Scout.

 Y consumos, pues salimos muy satisfechos, porque tras un uso bastante intensivo consguimos movernos en las cifras de homologación. El motor es tan capaz que, a ritmos tranquilos, puedes bajar de 8 litros en muchos trayectos en los que no le pises demasiado al acelerador.

Opinión coches.com

El acabado Sportline le da al Skoda Karoq ese toque de carácter que quizá puedes echar de menos en otras versiones. Le aporta personalidad a un modelo bastante discreto. No tiene la agresividad de los RS, pero sí que destaca.

Luego, en marcha, huye de la deportividad. Es rápido, pensado más bien para curvas rápidas que para entornos ratoneros, pero la tracción total te aporta un extra de tracción en muchos momentos cuando quieres circular a ritmos altos.

Con unas dimensiones contenidas, ofrece un interior amplio y bien cuidado, con un maletero también muy bueno. Y el equipamiento, realmente completo, hace que su precio no resulte disparatado.

Skoda Karoq Sportline 2.0 TSI 190 CV DSG 4x4
8.3Nota
Lo mejor
  • Confort y reserva de potencia
  • Gran habitabilidad y maletero
  • Gran relación precio/producto
Lo peor
  • Precio algo elevado
  • Pocas capacidades offroad
  • Hay opciones más racionales
Diseño8
Habitabilidad8.5
Acabados8
Maletero8
Equipamiento8.5
Motor8.5
Comportamiento8.5
Calidad Precio8

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