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Prueba
Mario Nogales

Suzuki Ignis 1.2 Mild Hybrid, prueba con un singular urbano con tracción total

En el sector del automóvil siempre ha sido importante destacar, ofrecer un producto diferente y que ofrezca algo único al usuario. Esa premisa parece haber ido desapareciendo poco a poco, diluyéndose en el tiempo a medida que la demanda se rendía a las modas. Y lo cierto es que cuando nos ponemos al volante de algún coche especial se nota desde el primer momento. Es el caso del Suzuki Ignis 1.2 Mild Hybrid que pasa por nuestra sección de pruebas esta semana.

Que lo tildemos de coche «único y especial» se debe a que no hay más opciones de su tamaño con tracción a las cuatro ruedas. Es una apuesta firme de Suzuki, que va a contracorriente, pues la mayoría de SUV actuales solamente dan opción a tracción delantera. Este pequeño modelo además simplifica su gama mecánica para dejar solamente una opción microhíbrida que se gana la etiqueta ECO de la DGT.

Esa novedad ha llegado en la última actualización del Suzuki Ignis, que se estrenó el pasado año. Era un lavado de cara ligero respecto al anterior modelo que databa de 2017. Estéticamente se mantiene casi intacto y los cambios se centran principalmente en su equipamiento y gama mecánica. Este modelo, que estaría a caballo entre un segmento A y un SUV pequeño, va a destacar por las novedades y por otros detalles que ya conocíamos. Te lo contamos.

Exterior

Ya introducíamos diciendo que el Ignis es un coche diferente y eso repercute en sus dimensiones. Es un coche pequeño, con una longitud de 3.700 mm, una anchura de 1.690 mm y una altura de 1.605 mm; de ahí que tenga unas proporciones más cuadradas que la mayoría. La distancia entre ejes es de 2.435 mm y está muy bien aprovechada, ya lo veremos más adelante en el interior.

Pero primero vamos a hablar del diseño exterior de este modelo nipón. En el frontal lo más destacado es esa parrilla con cuatro aberturas y el logotipo en el centro, una solución similar a la adoptada por Jeep que tiene detalles cromados. Perfectamente integrados a ambos lados van unos faros con luz LED diurna y justo por debajo unos antiniebla circulares. La parte inferior recibe una generosa defensa plateada que le da un toque robusto muy distintivo.

El lateral del vehículo ya es llamativo de por sí debido a su altura, no hay que olvidar que es casi tan alto como ancho. Se aprecia también esas formas rectas en el pilar C, que tiene como decoración tres franjas inclinadas. Los bajos de la carrocería del Ignis van revestidos con plástico negro y cuenta con barras de techo para dar esa imagen de crossover tan buscada. En este ejemplar aparecen unas llantas de 16 pulgadas en color negro que van a juego con el techo.

Terminamos con una zaga bastante cuadriculada con una luneta generosa en la parte superior y con los característicos pilotos traseros del Suzuki Ignis con una forma trapezoidal. En el lado derecho tiene el nombre del modelo y también presume de tecnologías (Hybrid y AllGrip). Por otro lado, la zona baja queda rematada por una protección plateada a juego con la de la parte delantera y se puede ver una salida de escape en el lado derecho.

Interior

Cuando montamos en el interior del Suzuki Ignis la primera sensación que tenemos es de que ha habido poca renovación. Se mantiene prácticamente igual que su antecesor y se queda un poco atrás respecto a sus rivales en cuanto a tecnología. En el salpicadero sobresale una pantalla táctil de 7 pulgadas que tiene navegación y conetividad con Apple CarPlay y Android Auto. Es cierto que da la sensación de estar algo anticuada, con un tacto menos preciso. Tampoco nos gusta que el volumen se regule de forma táctil en vez de con una ruleta.

Justo por debajo aparecen unos controles de la climatización analógicos que son muy sencillos de utilizar. La pega es que sea monozona y no haya opción a bizona. Si seguimos bajando, tenemos unos botones para funciones relativas a la conducción, además de las tomas USB y de 12V. La zona de la consola central queda rematada por unos huecos portaobjetos y las palancas del cambio manual y del freno de mano.

Por delante del conductor queda un volante multifunción con un tacto correcto y una instrumentación muy sencilla. En el centro hay una gran esfera para la velocidad, a su izquierda una más pequeña para las revoluciones y a la derecha una pantalla TFT monocroma. Hace las veces de ordenador de a bordo, permitiendo elegir la información que se ve. Es algo rudimentaria y se tiene que cambiar con un botón Trip no muy bien posicionado.

El Suzuki Ignis es un coche que no busca destacar por su calidad. En este apartado también reina la sencillez en sus acabados y materiales. La construcción es buena y parece que vaya a durar con el paso del tiempo, mientras que el uso de plásticos se extiende a prácticamente todo el habitáculo. La zona intermedia va en otro color haciendo contraste y en las puertas o en la consola central también aparecen molduras plateadas que llaman la atención.

Probablemente uno de los puntos más destacados del Ignis sea su habitabilidad. Creo que es imposible aprovechar mejor el espacio en un coche de 3,7 metros. En las plazas delanteras se puede ver sobre todo por su generosa altura al techo. Estos asientos son cómodos y tienen reglajes manuales, sorprende que también cuenten con calefacción integrada. Por otro lado, la columna de la dirección solo se puede regular en altura, no en profundidad.

Las plazas traseras son aún más destacadas, pues se mantiene el espacio libre al techo y añade una generosa cota para las piernas. Incluso usuarios de 1,85 metros podrán entrar aquí sin demasiado problema. La anchura también es destacada, pues hay que tener en cuenta que este coche está homologado para cuatro pasajeros, eliminando la plaza central. Tiene la ventaja adicional de que la banqueta de desliza longitudinalmente y también se reclinan los respaldos en varios niveles.

Maletero

Aunque no hay que olvidar que se trata de un vehículo pequeño, eso se ve en su maletero de 204 litros. Esta cifra es más reducida porque tenemos el modelo con la tracción total, en los tracción delantera se amplia hasta los 260 litros. Las formas son muy rectas y aprovechables, por lo que se podrá aprovechar para escapadas de fin de semana o incluso para hacer una compra perfectamente.

Bajo el piso de este maletero encontramos el kit antipinchazos y algunos huecos para objetos pequeños, pero no parece haber espacio para rueda de repuesto. Cuando necesitemos más espacio se puede echar para delante la segunda fila de asientos o directamente abatirla en dos partes (50:50). En este caso conseguimos una capacidad total de 1.086 litros, aunque no nos deja una superficie totalmente plana.

Equipamiento

El Suzuki Ignis solamente se ofrece con dos niveles de equipamiento. Como viene siendo habitual en la marca, son bastante cerrados y ofrecen poca opción a completarse. No es una mala noticia, ya que de serie este coche viene con una dotación completa. Con el acabado GLE vienen elementos exteriores como llantas de aleación de 16 pulgadas, faros antiniebla, espejos en el color de carrocería y cristales tintados.

En el interior no pueden faltar aire acondicionado, ordenador de viaje, encendido automático de luces, sistema multimedia con pantalla de 7 pulgadas y compatible con Apple CarPlay, Android Auto, radio DAB, Bluetooth, puerto USB, cámara de visión trasera o asientos calefactables, algo muy llamativo en coche de este segmento.

Pero ya luego en el acabado GLX se completa con climatizador automático, navegador  integrado en la pantalla, acceso sin llave y arranque por botón, elevalunas eléctricos traseros o el volante en piel. Entre sus ayudas a la conducción figuran el aviso pre-colisión, el detector de fatiga o el control y limitador de velocidad. Nuestra unidad de pruebas llevaba este acabado tope de gama.

Motor

Como ya dijimos al principio, la principal novedad con la actualización del Suzuki Ignis radicaba en su gama mecánica. Se reduce a una única opción en nuestro mercado, que mantiene la electrificación como se está aplicando a todos sus modelos en los últimos tiempos. Esta versión 1.2 Mild Hybrid utiliza un motor de cuatro cilindros atmosférico de 1.2 litros que entrega una potencia de 83 CV y 107 Nm de par. Puede ir con una caja de cambios manual de cinco velocidades o con una transmisión CVT.

Indistintamente del cambio que emplee, recibe el sistema microhíbrido SHVS (Smart Hybrid Vehicle by Suzuki). Lo que hace es incorporar un arrancador/generador integrado (ISG) que utiliza energía procedente de la deceleración del vehículo para generar electricidad y recargar las baterías (trae una adicional de 10 Ah). También Hace las veces de motor de arranque, asiste a la función Start&Stop y apoya al motor de combustión durante las aceleraciones. Le sirve para ganarse la etiqueta ECO de la DGT.

Además, el Suzuki Ignis permite elegir entre la tracción delantera o total. Nuestra unidad de pruebas viene con el sistema 4WD AllGrip Auto, que sirve para distribuir el motor automáticamente a las ruedas traseras cuando se detectan pérdidas de agarre en el eje delantero. Esta versión es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 12,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 165 km/h. Homologa un consumo de 5,4 l/100km y sus emisiones de CO2 son de 123 g/km.

Comportamiento

Comenzamos la prueba dinámica con el Suzuki Ignis viendo cómo, a pesar de ser un coche pequeño, la posición de conducción es elevada y permite «dominar» el tráfico. El refinamiento es muy bueno, mejor que en motores de tres cilindros, con muy pocas vibraciones y un sonido que solo se cuela cuando subimos de revoluciones. Sus 83 CV de potencia y 107 Nm de par podrían parecer poco a priori, pero hay que tener en cuenta que este ejemplar pesa solamente 910 kg  (desde 860 kg el tracción delantera).

Por lo tanto, tenemos un motor pequeño que empuja de forma muy lineal y que sube de vueltas con alegría. De hecho, para sacar su máximo rendimiento es mejor llevarlo por encima de las 3.500 vueltas, que es cuando empieza a responder. Por debajo es bastante perezoso, así que tendremos que jugar constantemente con el cambio. La caja manual de cinco relaciones es una buena opción por su tacto, aunque tiene algunas peculiaridades.

Los desarrollos de cambio nos han parecido bastante largos, por lo que volvemos al tema de tener que usar la palanca a menudo, llegando a tener que bajar incluso dos marchas para conseguir el empuje suficiente para realizar un adelantamiento o una incorporación. Aún así, el comportamiento dinámico que presenta es gratificante y mucho más natural que en otros coches del segmento. De hecho, es mucho más aprovechable que la media.

Decimos esto porque el Suzuki Ignis 1.2 Mild Hybrid es un modelo con el que da gusto conducir por ciudad, gracias a sus dimensiones y a una dirección que ayuda a maniobrar. No se siente fuera de lugar en carreteras secundarias debido a su ligereza y a unas suspensiones equilibradas. Los frenos tienen un tacto algo esponjoso al que tenemos que acostumbrarnos. Aunque no está pensado para hacer viajes largos por autopistas, lo cierto es que tampoco desentona debido a una estabilidad bastante correcta.

¿Y fuera del asfalto? Pues este Ignis también se puede aventurar por caminos sencillos con total garantía gracias a su tracción total 4WD AllGrip. Puede salir de situaciones que no imaginaríamos gracias a su bajo peso y a las ruedas estrechas (con un neumático más todoterreno mejoraría aún más), aunque hay que vigilar la altura libre al suelo. En todo caso aporta mucho más que la gran mayoría de sus rivales e incluso que SUV de mayor tamaño.

Y todo ello con unos consumos muy buenos. En la semana de pruebas hicimos 5,7 litros de media sin vigilar demasiado el acelerador. De hecho, la sensación es de que hay margen de mejora y que va a ser casi imposible verlo por encima de los 6 l/100km (a no ser que hagamos mucho el bruto). En este apartado se notan el apoyo del sistema Mild Hybrid, además de sus dimensiones y peso. Viene bien ese consumo si tenemos en cuenta que el depósito de combustible es de apenas 30 litros.

Opinión coches.com

El Suzuki Ignis es un coche muy especial que probablemente esté algo infravalorado en su segmento. Para los que necesiten un modelo pequeño, pero con un espacio interior generoso, no hay mejor opción. Además, la tracción total es un extra valorado por muchos y ya apenas está disponible en coches de este tamaño. Su comportamiento dinámico es intachable, aunque se echa en falta que hubiera más opciones mecánicas en su gama.

La estética también es particular, con aires muy de todoterreno y lleno de ángulos rectos. Si el interior destacaba por habitabilidad, no lo hace tanto por tecnología o calidad, que están claramente por debajo de la media. Solamente hay dos niveles de equipamiento para elegir, en una gama muy simplificada que parte de los 15.225 euros en nuestro país (PVP). El Ignis más caro, con el acabado tope de gama y la tracción total se va a 18.500 euros, que no es descabellado.

Suzuki Ignis 1.2 Mild Hybrid
7.4Nota
Lo mejor
  • Espacio en esas dimensiones
  • Equipamiento completo de serie
  • Opción a tracción total
Lo peor
  • Homologado para cuatro
  • Tecnología algo obsoleta
  • Solo una opción mecánica
Diseño7.5
Habitabilidad8
Acabados7
Maletero6.5
Equipamiento8
Motor7.5
Comportamiento7
Calidad Precio7.5

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