Hace más de una década que se presentaba el Suzuki SX4 2006, un coche que precedió a la fiebre SUV y que compartía diseño y buena parte de los elementos con el Fiat Sedici (ver prueba). Para la segunda generación del modelo, además de ganar un sobrenombre, el Suzuki SX4-Cross 2013 se gestó ya íntegramente y llegó para ser uno de los grandes rivales del Nissan Qashqai, el gran dominador del segmento.

Las ventas no funcionaron como se pensaba, quizá por una estética que no convencía, aunque el coche tenía bastantes puntos fuertes… que quizá la marca no supo explicar muy bien o el mercado no valoró de manera adecuada.

Fue el pasado año cuando se decidía dar un golpe de timón en la apuesta de Suzuki dentro de los SUV compactos. El Suzuki S-Cross 2016 decidió incidir en una de las cosas que mejor sabe hacer la marca, vehículos para moverse fuera del asfalto. La revolución estética fue también muy grande, para hacer ver al público en general que el modelo es algo distinto. Tanto, que hasta el nombre ha cambiado,

No cabe duda de que esta categoría de los SUV compactos es de las más reñidas, sobre todo después de que las marcas generalistas europeas, a quienes pilló el cambio de tendencia un poco a contrapié, hayan lanzado sus apuestas en este segmento. ¿Tiene capacidad el Suzuki S-Cross para hacerse un hueco? Después de probarlo durante una semana, créenos cuando te decimos que sí. Acompáñanos para conocerlo más a fondo.

Exterior

El Suzuki S-Cross 2017 mide 4,30 metros de longitud, por lo que es uno de los modelos más pequeños del segmento. También uno de los más estrechos con su 1,79 metros de anchura… y de los más bajos. En un tiempo que los coches son cada vez más grandes, sobre todo los SUV, mantiene unas cotas muy comedidas que lo convierten en un aliado a la hora de circular en ciudad o realizar maniobras de aparcamiento.

Entre los cambios estéticos respecto al anterior modelo el más notable es el del frontal. Tiene una parrilla cromada de mayores dimensiones y, como el capó tiene una caída menos pronunciada, está en una posición mucho más vertical, por lo que el modelo gana en robustez. No hay solamente que ser un SUV. Hay que parecerlo.

En esa parte delantera vemos también los ligeros aumentos de anchura debido, sobre todo, a que los parachoques son de nueva factura. También se han renovado los faros, en nuestra unidad con tecnología LED, tanto para las luces de conducción diurna, como para las de cruce y carretera, lo que lo coloca a la altura de los mejores en el apartado de iluminación.

La vista lateral destaca el aumento de la altura libre al suelo, que ahora alcanza los 180 mm. No te permitirá adentrarte por zonas escarpadas, pero sí afrontar pistas de tierra sencillas sin temor a golpear los bajos. La silueta es la típica de un vehículo que apuesta por optimizar el espacio en el habitáculo. Las protecciones en plata de los bajos, a juego con las barras en el techo inciden en el aspecto aventurero… y lucen más aún con las llantas de 17 pulgadas que lucía nuestra unidad de pruebas, de 215 mm de anchura.

En la zaga, los pilotos no cambian de forma, pero  sí la disposición de las luces. Además, las de posición y de freno ahora funcionan con LED en lugar de bombillas halógenas. Hay también un protector de bajos en plata que protegerá de pequeños roces y chinazos.

Por lo demás, la gama introdujo cuatro nuevos tonos, un azul, el gris que tenemos entre manos, un marrón y un rojo.

Interior

La estrategia de la marca en este rediseño del S-Cross ha sido mejorar la sensación de calidad nada más abrir la puerta. Al menos en nuestra unidad (la del mejor nivel de acabado), lo consiguen. Hay algunos materiales blandos en las zonas más sensibles a ser tocadas con las manos, si bien los duros siguen siendo predominantes… pero incluso estos tienen un tacto correcto. Uno de los achaques que suelo hacerles a estos plásticos es que suelen envejecer algo pero, pero eso es algo que ahora mismo no podemos saber.

El panel central se han enmarcado en una de esas superficies de plástico negro brillante que, al menos a mi, nunca me han acabado de convencer. Ahí está ubicada una pantalla que, para mi desgracia, no cuenta con un solo botón. No va mal del todo, es bastante rápida… pero obliga a mirar en todas las circunstancias para manejarla… y a hacer uso de los controles en el volante para funciones sencillas como controlar el volumen de la radio.

Por lo demás, no hay apenas cambios en un habitáculo pensado por y para ser práctico y amable con el conductor y el resto de sus ocupantes. Desde el mismo momento de acceder al coche, todo resulta sencillo. A pesar de ser un SUV los asientos no están demasiado altos (ni tan bajos como en un deportivo). Muy cómodo en ese sentido, desde luego.

Los asientos resultan también confortables. Sujetan lo suficiente el cuerpo habida cuenta de la orientación y capacidades del S-Cross. En nuestra unidad están tapizados en piel, lo que aumenta el deslizamiento. Tienen también un sistema de calefacción muy rápido. El conductor no tendrá demasiados problemas tampoco para acceder a los mandos, que están todos donde se espera, en un diseño muy funcional y limpio.

La visibilidad es buena también en todas las direcciones, pues no cuenta con una línea de cintura demasiado alta y hay bastante superficie acristalada.  Ayuda también que los pilares laterales sean bastante estrechos. Se muestra muy práctico en las maniobras, ya que sabes muy bien donde están los límites del coche.

Solamente se le puede poner una pega al habitáculo y es la altura disponible. Mi cabeza estaba peligrosamente cerca de tocar… si bien es cierto que nuestra unidad contaba con techo solar practicable y eso resta unos centímetros. Es algo que se nota en las plazas delanteras… pero sobre todo en las traseras.  El resto de las cotas en esas plazas traseras son más que correctas para las dimensiones exteriores del coche. Los pasajeros de los asientos traseros viajarán bastante cómodos, pues hay bastante espacio para las piernas y una anchura acorde a lo que se ofrece en el segmento.

En el apartado más práctico, hay diferentes huecos donde dejar objetos, repartidos por todo el habitáculo, como ante la palanca de cambios, frente a los dos reposabebidas. El reposabrazos delantero oculta un cofre, donde encontramos una toma USB. La clásica guantera y las bolsas de las puertas (estas bastante amplias) completan este apartado.

Maletero

A pesar de ser actualmente uno de los modelos más pequeño del segmento, su cofre de 430 litros de capacidad supera a bastantes rivales de la categoría. Tiene formas que lo hacen muy aprovechable, y, como el respaldo puede colocarse en dos posiciones, es posible aumentar ligeramente el espacio de carga o permitir que los pasajeros traseros viajen algo más cómodos. Esta operación se realiza con los mismos tiradores que sirven para abatirlos.

 

Resulta también muy práctico el hecho de que cuenta con un piso de altura variable. Cuando la pones en la posición más elevada se crea un doble fondo donde puedes ocultar algunos enseres, al tiempo que cuando abates por completo los respaldos de los asientos traseros consigues un espacio de carga totalmente plano, de hasta 1.269 litros de capacidad.

En el maletero hay algunos ganchos que pueden servir de anclaje de una red para sujetar la carga, una toma de 12 V y una luz, ambas en un lateral. Bajo el piso nos encontramos con un kit de reparación de pinchazos… aunque sería de agradecer, dadas las posibilidades camperas del vehículo, que al menos se pudiera montar una rueda de repuesto de emergencia al menos.

Equipamiento

La marca establece tres niveles de acabado, con unas denominaciones que nos recuerdan a tiempos pasados: GL, GLE y GLX. No todos se pueden elegir con todas las motorizaciones (de hecho, ninguna mecánica cuenta con todos ellos).

El primer nivel de acabado es algo básico, pero ya podría servir a muchos pues dispone de aire acondicionado, volante con mandos integrados y ajustable en altura y profundidad, control de crucero, asientos regulables en altura y profundidad, Bluetooth…

Posiblemente el acabado GLE intermedio sea el más aconsejable, pues se mejora la estética con las llantas de 17 pulgadas y volante de cuero, el confort con el climatizador automático bizona, faros con tecnología LED, retrovisor fotosensible,  sensores de lluvia y luces, pantalla táctil de 7 pulgadas con cámara de visión trasera (de poca resolución, pero con una correcta visualización incluso en parkings), asientos reclinables…

Nuestra unidad de pruebas tenía el acabado más alto GLX, que suma el  control de crucero adaptativo, control predictivo de frenada y aviso luminoso en frenada de emergencia, retrovisores con plegado eléctrico y el techo solar panorámico de apertura eléctrica.

El precio recomendado por esta versión súper equipada, asociada al motor 1.6 diésel de 120 CV que tenemos entre manos es de 27.685 euros, pero es sencillo encontrar ofertas del Suzuki S-Cross, publicadas por concesionarios oficiales de la amrca, que lo dejan en una posición muy ventajosa, casi sin rivales si atendemos al nivel de potencia y dotación. Te recomendamos también que eches un ojo a nuestro comparador de seguros para dar con la póliza que mejor se ajusta a tu presupuesto y necesidades.

Motor

La principal novedad del Suzuki S-Cross 2017 son los nuevos propulsores de gasolina turboalimentados, responsables de la jubilación del 1.6 litros atmosférico de 120 CV.

Son un tricilíndrico, de 1,0 litros y 111 CV, que también equipa el Suzuki Baleno 2016, que se asocia a un cambio manual de 5 velocidades y anuncia 5,0 l/100 km de consumo. Por encima se sitúa el 1.4 de 140 CV que estrenó el Suzuki Vitara 2015 y que va ligado a un cambio manual de seis relaciones o uno automático con convertidor de par con igual número de marchas. Puede contar con tracción total y su consumo parte de 5,6 l/100 km.

Nuestra unidad de pruebas tiene el bloque diésel de 1.6 litros y 120 CV de origen Fiat, un “viejo” conocido que destaca, sobre todo, por su bajo consumo. Anuncia 4,1 litros de consumo con dos ruedas motrices y 4,4 la versión de cuatro. Durante nuestra prueba, con puertos de montaña de por medio y bastantes tramos de autovía a ritmos altos, marcaba 4,8 l/100 km. Una cifra escandalosa para sus capacidades y carrocería tipo SUV que penaliza la aerodinámica… y con tracción total, que siempre aumenta algo el peso (1.410 kg en este caso) y la resistencia mecánica al avance.

Es un motor con culata de aluminio, cuatro válvulas por cilindro, inyección directa, turbocompresor de geometría variable e intercooler. Se asocia a una caja de cambios manual de seis relaciones y no es que sea un “tiro”, ya que acelera de 0 a 100 km/h en 13 segundos  y su velocidad máxima es de 175 km/h.

No es el culmen del refinamiento, todo hay que decirlo, sobre todo cuando el motor está frío, pero tiene un amplio rango de utilización, es muy elástico y se siente como pez en el agua cuando circulas a bajas vueltas, lo que permite moverse con soltura en marchas largas… y beneficiando al consumo.

Pero es que incluso exigiéndole y circulando de manera más animada siendo menos cuidadoso con las aceleraciones, la cifra que verás en el ordenador de a bordo no se dispara, no es una mecánica con un consumo especialmente sensible al uso. Sus emisiones se quedan en 114 gramos de CO2 por km, lo que le exime del pago del impuesto de matriculación.

Comportamiento

El Suzuki S-Cross es un coche muy cómodo de suspensión, por lo que no se trata de un fiera a la hora de tomar curvas en asfalto, donde coches como el Seat Ateca se encuentra más a gusto. Si eres consciente de que sus reacciones son suaves, por lo demás se desenvuelve bien en todo tipo de terrenos.

El motor es más que de sobra para mover el coche. No te enamorará por su sonido ni por llevarte a velocidades fulgurantes en poco tiempo, pero es capaz de mover el coche lleno de ocupantes con sus maletas sin problema, en cualquier circunstancia.

Nuestra unidad de pruebas contaba con el control dinámico de la conducción All Grip, con cuatro programas: Auto, Sport, Snow y Lock (este último destinado superar situaciones comprometidad, a baja velocidad). No fue necesario emplearlo a fondo para comprobar que el coche es más que capaz en pistas de tierra. Ayudado por su cómoda configuración de suspensiones, pueden sostenerse ritmos altos en pistas de tierra en buen estado y sortear baches notables con alguna pérdida de tracción.

Respecto la modelo anterior se han cambiado los brazos de la suspensión delantera (tipo McPherson) y han montado nuevos neumáticos con mayor perfil, lo que ayuda a la hora de moverse fuera del asfalto. El 1,5 cm extra de altura libre al suelo (ahora alcanza los 18) hacen que se circule con algo más de confianza., sin temor a golpear los bajos.

Echando un ojo a la información de la marca, vemos que también hubo mejoras en dirección para mejorar el tacto. Sin conocer el anterior modelo, peca de lo mismo que la mayoría, para mi gusto: demasiado ligera y asistida. En este coche no supone mucho problema, ya que se persigue la comodidad y sin duda ayuda a maniobrar en ciudad, pero con un tacto algo más duro ganaría en precisión.

Veredicto coches.com

Después de pasar una semana con el Suzuki S-Cross mi conclusión está clara: hay que probar los coches antes de emitir un veredicto. Puede que no enamore de un primer vistazo ni tenga una carrocería llena de artificios para conquistar desde que lo ves en fotografías, pero es un coche muy equilibrado, versátil, práctico… y con una excelente relación precio/equipamiento.

En un mundo con coches cada vez mayores en ciudades cada vez más atestadas, su tamaño contenido resulta convincente, sin por ello renunciar a un interior tan amplio como el de sus competencia.

Ligado al motor diésel, no esperes muchas alegrías en el apartado dinámico, pero se mueve razonablemente bien en todos los terrenos (algo que no muchos SUV pueden decir) y visitarás con muy poca frecuencia las estaciones de servicio.

Su equipamiento de serie es más que generoso y, salvo el techo solar que resta bastante altura, todo va bien. El crucero adaptativo, por ejemplo, tiene un comportamiento ejemplar, así como la navegación y el sistema de infoentretenimiento en el que no falta Apple CarPlay.

Y a un precio menor que sus alternativas… (salvo el Dacia Duster, que en nuestra opinión no es comparable), que tampoco vienen con un equipamiento tan generoso de partida. ¿Te quedan dudas? Ofrece 5 años de garantía para acabar de convencerte.

Lo mejor

  • Espacio interior para dimensiones exteriores
  • Relación precio/equipamiento
  • Motor elástico y de bajos consumos

Lo peor

  • Tacto de la dirección demasiado suave
  • Prestaciones del motor discretas
  • Altura libre al techo escasa (con techo panorámico)

Galería de fotos:

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