El segmento de los utilitarios ha tenido siempre un marcado enfoque juvenil. Obviamente por el tamaño de sus carrocerías, pero hay que reconocer que estos vehículos, los segundos más demandados del mercado sólo por detrás de los compactos, son tan versátiles que sirven a un público muy amplio.

Obviamente, su uso principal es como vehículo urbano, pero a diferencia de los “especialistas” de la ciudad, el segmento micro, cuentan con capacidades para realizar alguna escapada esporádica y es a menudo empleado como segundo coche de la familia… Esto hace que las marcas echen toda la carne en el asador con sus modelos para este segmento.

Suele haber un “campeón” nacional en los países europeos. En nuestro país ese no es otro que el Seat Ibiza. Recientemente renovado, el Seat Ibiza 2017 cuenta ya con la nueva plataforma MQB-A0 que estrenará a finales de año el segundo escudero, el campeón alemán, el Volkswagen Polo. Hasta entonces, está en venta la actual generación, el Polo 2014.

Como la mayoría de modelos de este segmento, el Polo tiene unas amplia gama para cubrir ese amplio espectro de clientes que puede estar interesado en un vehículo de este tamaño: desde los más frugales y económicos a auténticos deportivos en miniatura.

Existen también, de un tiempo a esta parte, una apuesta por parte de las marcas por conjugar la estética más extrema de las versiones más potentes con mecánicas más racionales. Es el caso de los GT-Line de Peugeot y Kia, los OPC Line en Opel… intentando conjugar la estética deseada con un motor más acorde con las necesidades de movilidad diaria… y la economía.

Es esa precisamente la premisa del Volkswagen Polo R-Line: una estética cercana a la del Polo GTI, muy deportiva pero sin tener que afrontar gastos en seguro y combustible tan elevados (ya vista antes en el Golf o el Scirocco). Hemos pasado una semana con esta versión del superventas, asociada a un motor 1.2 TSI de gasolina y cambio DSG. ¿Interesa apostar por un coche no demasiado potente pero con una imagen mejorada? Lo descubrimos.

Exterior

Las líneas maestras del Volkswagen Polo actualmente a la venta las trazó Walter de’ Silva con el Polo 2009 (coche del año en Europa en 2010). Mientras que los modelos de este segmento tienen siempre un aire juvenil, el diseño del italiano era realmente maduro, siguiendo las líneas del Golf y el ADN de Volkswagen.

Es un diseño tan redondo que apenas hubo cambios en su renovación de 2014. Mide 3.972 mm de longitud, con 1.453 mm de altura y 1.682 mm de ancho, con apenas retoques en paragolpes y faros.

Como decíamos antes, nuestra unidad de pruebas no es un Polo al uso, sino una versión con una dosis de picante… sin abrasar. La parrilla lisa destaca la anchura del modelo, pero además en el frontal cuenta con un paragolpes específico del paquete R-Line, bajo esa parrilla en la que destaca el emblema R-Line. En la parte baja se encuentra una entrada de aire de generosas dimensiones que, al estar acabada en negro brillante, que busca contrastar con el resto de la carrocería (no tanto en nuestra unidad, muy oscura). Es ahí donde se ubican los faros antiniebla con luz de giro y la luz diurna.

En la vista lateral nos encontramos con más detalles del pack, como los faldones laterales (que dejan el coche, que ya tiene un centro de gravedad bajo, más pegado a la carretera visualmente) o las llantas de aleación de cinco brazos dobles de 17 pulgadas (con neumáticos Bridgestone Potenza 215/40 R17). El nivel de acabado Sport monta de serie unas de 15 pulgadas. Efectivas y posiblemente mucho más racionales, pero es innegable que la estética mejora exponencialmente.

La silueta se completa en la zaga con un alerón sobre el portón, que destaca gracias a que el voladizo trasero es muy corto y a que el techo cae de forma muy marcada hacia atrás.

En esa zaga, una vez que quitas los ojos del alerón, llama poderosamente la atención la salida de escape cromada, bajo un paragolpes diferente también a los de las versiones más convencionales. No varía el tamaño de los pilotos traseros, de gran tamaño, ni la marcada geometría de las formas.

En definitiva, muy buena parte de todo lo que hemos visto toman la base estética y aerodinámica del Polo R WRC que logró el campeonato de pilotos y de constructores del Mundial de Rallyes en 2013 y 2014. Existió, por cierto, una edición de calle limitada de tan sólo 2.500 unidades que probamos a fondo hace unos años.

Interior

La primera impresión al ver el interior de un Volkswagen es que el habitáculo es práctico y está bien acabado, con buenos materiales y ajustes entre piezas. El Polo no iba a ser menos y de hecho, buena parte de sus ventas se deben a ello.

Cuenta con una posición de conducción cómoda y con bastante espacio para las dimensiones del coche y resulta sencillo encontrar la posición adecuada gracias a las diferentes regulaciones de asientos y del volante, tanto en altura y profundidad.

Como es habitual en los vehículos de la marca, todos los mandos se encuentran al alcance del conductor y se ubican donde uno espera. También sigue las pautas de sobriedad en el diseño de los mismo.

Hay diferencias en esta versión R-Line respecto a otras versiones de la gama. Lo vemos en los asientos, con un tapizado Kyalami y reposacabezas delanteros con el logo R-Line. También en el volante de piel deportivo, las molduras de acceso al habitáculo, pedales de aluminio o el techo, de color negro como los pilares, al estilo del Polo GTI.

En la parte trasera, la segunda fila de asientos tiene un espacio razonable para las piernas de dos ocupantes. Un tercero lo pasará algo peor, ya que la plaza central es más estrecha y el mullido del asiento no es tan cómodo como los laterales… además de contar con un túnel de transmisión bastante notable que impide colocar los pies cómodamente.

Respecto al anterior modelo, una de los cambios más notables ha sido la consola central, que ha cambiado la distribución de sus elementos. Bajo las salidas del aire hay una serie de botones (luces de emergencia, luneta trasera térmica…) y bajo ellos se encuentra el sistema de infoentretenimiento, con una pantalla táctil a color de buen funcionamiento, pero quizá con botones algo pequeños en algunas funciones. Le acompañan algunos botones físicos a ambos lados, que siempre facilitan la labor.

Cuenta con MirrorLink que permite visualizar algunas aplicaciones del móvil en esa pantalla, conectando un cable USB. Toda esa área está enmarcada con un material plateado que realza la sensación de calidad.

En el apartado más práctico, cuenta con un apoyabrazos central abatible que dispone de un compartimentos portaobjetos, que se suma a la guantera (refrigerada, pero no iluminada) y a las bolsas de las puertas, que pueden albergar incluso botellas de  1,5 litros.

Maletero

Los 280 litros de capacidad del maletero no son actualmente un referente en su categoría. Se nota en este apartado la llegada de nuevos modelos al segmento con plataformas más recientes.  En su favor, las formas, que lo hacen muy aprovechable, y los buenos remates.

Dispone de un bajo fondo (no muy alto) que ayuda a que, cuando abatimos los respaldos de los asientos traseros, en proporción 60:40, quede un espacio totalmente plano. Esto da como resultado un espacio con 952 litros de capacidad.

Bajo el piso nos encontramos con una rueda de repuesto temporal, así como con las herramientas necesarias en caso de tener que cambiar un neumático.

Equipamiento

La versión R-Line, además de las diferencias estéticas del exterior e interior que ya hemos comentado tiene una dotación bastante completa. Parte del nivel de acabado Sport, que incluye abarca airbags frontales, laterales y de cabeza, control de estabilidad, detector de fatiga, faros antiniebla, asistente de arranque en pendientes, indicador de presión de neumáticos, pomo de palanca de cambio y de freno de mano de cuero…

También dispone de climatizador Climatronic, control de crucero adaptativo con Front Assist, la radio Composition Media con pantalla táctil de 5,8 pulgadas, lector de MP3, entrada para USB, lector de tarjeta SD y ocho altavoces.

La unidad de pruebas contaba además con un interesante “sistema de modos de conducción”, el  que incluye el modo Sport. Daremos nuestra impresiones más adelante pero, sin llegar a ser un GTI, gana bastante dinamismo y es un extra no demasiado caro (375 euros).

El precio de esta unidad supera los 17.000 euros. Puede parecer bastante para un modelo de su tamaño y potencia, pero es fácil encontrar descuentos del Volkswagen Polo en nuestra sección de coches nuevos, publicados por los concesionarios oficiales de la marca. Te recomendamos también echar un ojo a nuestro comparador de seguros para localizar la póliza que mejor se ajuste a tus necesidades y presupuesto.

Motor

Esta variante del compacto urbano de Volkswagen está disponible con motores gasolina TSI de 1.2 litros, de 90 y 105 CV, y diésel TDI, de 1.6 litros, también de 90 y 105 CV de potencia.

Bajo el capó de nuestra unidad de pruebas encontramos el motor de gasolina 1.2 TSI. Se trata de un motor sobrealimentado de cuatro cilindros que entrega sus 90 CV de potencia máxima a 4.800 rpm, con un interesante par máximo de 160 Nm disponible en un alto rango de revoluciones, entre 1.400 y 4.000 rpm asociado al cambio automático DSG de doble embrague.

Sus prestaciones con esta transmisión no varían respecto al cambio manual. El Polo 1.2 TSI DSG acelera de 0 a 100 km/h en 10,8 segundos y puede alcanzar una velocidad máxima de 184 km/h.

Los motores diésel logran cifras de homologación más que decentes. Anuncia 4,7 l/100 km de consumo medio. Durante nuestra prueba, que combinó trayectos por autovía, carreteras secundarias y tramos urbanos logramos una marca de 5,8 l/100 km. A pesar de contar con un eficaz sistema Start&Stop es en ciudad donde el consumo real se desvía más del homologado (5,9 l/100 km según el ciclo NEDC)

Comportamiento

Después de pasar una semana con él, nos parece que este motor es uno de los mejores que se puede equipar en el Polo. Su capacidad de aceleración sorprenden para la cilindrada y potencia del vehículo, todo ello con un gasto bastante razonable, como hemos visto.

Buena parte de la “culpa” de este buen hacer lo tiene su buena entrega de par a bajas revoluciones. Así es la magia del turbo. Y después tarda en desfallecer, por lo que su elasticidad es muy destacable.

En ciudad destaca por lo bien que absorbe las irregularidades del piso y su buena maniobrabilidad. El tacto de la dirección es bastante directo, si bien esta dirección asistida electromecánica no transmite demasiada información al conductor. Muy buena nota también para el equipo de frenado.

Se nota la calidad de construcción y de diseño del Polo, sobre todo, en lo silencioso que es su rodar en carretera, sin apenas ruidos aerodinámicos, prácticamente imperceptibles en el interior.

¿ Y qué decir del nuevo chasis Sport Select? El ajuste estándar de estos amortiguadores electrónicos es ya algo duro, si bien es capaz de ofrecer un nivel de confort superior al de otros chasis con orientación deportiva. Si se pulsa el botón Sport (en la parte superior de la zona central) se activa una válvula que aumenta la rigidez de esos amortiguadores y el chasis se vuelve más deportivo, sin que ello lo convierta en un vehículo orientado exclusivamente a tomar curvas rápido.

El cambio automático DSG tiene un funcionamiento magnífico, pero quizá el sobrecoste (más de 1.600 euros) en un vehículo de este tipo hará que se lo piense dos veces más de uno. Conocemos el manual de cinco relaciones y se trata de una transmisión óptima también, con un tacto agradable y un buen escalonado de las marchas.

Veredicto coches.com

El motor tetracilíndrico sorprende por su buen rendimiento, con un comportamiento flexible, suave… y eficiente, hasta el punto de que hay que pensarse mucho si compensa un diésel.  Tiene unas prestaciones contenidas, suficientes si no buscas una deportividad manifiesta, pero le hace guiños con ese tren de rodaje opcional con un reglaje más rígido.

No esperes un Polo GTI, pero sí una versión que aporta algo más al confort de marcha del que siempre ha hecho gala el Volkswagen Polo. Y además, con una estética no tan seria, tanto por dentro como por fuera, que el resto de la gama (solamente ligable al acabado Sport, recuerda, que es de los más completos… y caros).

Sí, su precio es elevado y se sitúa por encima de la media del segmento, pero al estar ya cercano el final de su vida comercial puede encontrarse buenas ofertas en concesionarios oficiales… y la depreciación del Polo es menor que la de los generalistas. ¿Esperar al nuevo modelo? Sin conocerlo todavía, este ofrece una habitabilidad y confort notables en su segmento, pero el nuevo mejorará en este sentido… eso sí, quizá no cuente de inicio con un kit exterior tan atractivo desde el inicio de su comercialización.

Volkswagen Polo Sport R-Line 1.2 TSI
7.3 Nota
Lo mejor
  • Habitáculo amplio y muy bien rematado
  • Relación rendimiento-eficiencia del motor
  • Calidad de rodadura
Lo peor
  • Diseño interior demasiado sobrio
  • Dirección poco informativa
  • Precio por encima de la media
Diseño7
Habitabilidad7
Acabados7.5
Maletero7
Equipamiento7.5
Motor8
Comportamiento7.5
Calidad Precio6.5

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