
Volkswagen T-Roc 1.5 eTSI 150 CV, a prueba: ¿nuevo rey en el Juego de Tronos?
En el “Juego de Tronos” europeo hay muchos modelos que afilan sus espadas para conseguir la ansiada corona. Hoy nos encontramos cara a cara con uno de ellos, con el Volkswagen T-Roc. A pesar de llevar menos de una década en el mercado, el SUV alemán ha sabido ganarse su posición, habiendo vendido más de dos millones de unidades de su primera generación. Ahora ha llegado la segunda entrega de este ejemplar, que mejora en muchos aspectos y que tiene un precio de partida de 34.285 euros y busca ser el referente entre los SUV pequeños, uno de los segmentos más poblados de la actualidad.
El T-Roc no podía conformarse con un simple lavado de cara, eso ya lo habían hecho en 2021. Este ejemplar diseñado en Alemania y fabricado en Portugal introduce un aumento considerable en sus dimensiones para ser más amplio, al mismo tiempo que amplía su dotación de equipamiento y se sube al carro de las mecánicas electrificadas. Por estos y otros motivos, podemos decir que estamos ante un salto cualitativo brutal que desdibuja las fronteras con su hermano mayor, el Tiguan.
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Exterior
El frontal del nuevo T-Roc adopta la nueva «cara familiar» de la marca, acercándose estilísticamente a modelos de nueva hornada como el Tayron o el ID.7. El capó presenta un contorno acusado y se integra a la perfección en un morro alto y homogéneo. La firma lumínica acapara todo el protagonismo gracias a una moldura LED que une los faros por el centro y que, en las versiones superiores, integra el logotipo de Volkswagen iluminado en blanco.

Todo ello coronado por la posibilidad de montar los avanzados faros Matrix LED «IQ.LIGHT», que le otorgan una mirada más avanzada y tecnológica, muy recomendables para los que conducen de noche. Ese frontal queda rematado por una parte inferior que parece una gran boca debido a la unión de la parrilla y las molduras laterales. Al movernos hacia el lateral, el T-Roc transmite una extra de madurez.
Tiene una silueta atlética gracias a lo que los diseñadores llaman «stick de hockey», la moldura que recorre el marco del techo del pilar A hasta el pilar C. Eso acentúa la caída de techo y nos da cierto estilo coupé. La musculatura también queda patente en unos pasos de rueda ensanchados que ahora son capaces de albergar llantas desde 16 hasta unas imponentes 20 pulgadas. Algunas incluso con acabado en negro como las que calza nuestra unidad.

La zaga no se queda atrás en personalidad y mantiene esa deportividad. El portón trasero se extiende hacia el exterior y recibe un pequeño spoiler que integra la luz de freno. Siguiendo la tendencia de la parte delantera, los nuevos pilotos traseros LED en 3D están unidos por una barra transversal de cristal que también se ilumina, albergando en su centro el logotipo de Volkswagen iluminado en un llamativo color rojo. La parte inferior queda reservada para un difusor de corte deportivo en el acabado R Line, que no muestra salidas de escape.
Para rematar el apartado exterior, hay que hablar de lo que ha crecido este coche. El nuevo T-Roc alcanza los 4,37 metros de longitud, lo que supone un estirón notable de 12 cm respecto a su predecesor. También es más ancho, con 1,83 metros (+9 mm), y ligeramente más alto, llegando a los 1,56 metros (+20 mm). Su distancia entre ejes crece hasta los 2,63 metros (+39 mm), y todo este rediseño viene acompañado de una eficiencia aerodinámica brillante: su coeficiente baja hasta 0,29 Cx, una mejora del 10 %.
Interior

El habitáculo representa un cambio de era para el modelo. La digitalización manda: el conductor tiene ante sí un «Digital Cockpit» de 10,25 pulgadas y una pantalla táctil central que puede llegar a las 12,9 pulgadas. Si comenzamos por el puesto de mando, destaca la vuelta de los botones físicos al volante multifunción, que es el que controla la instrumentación digital. Permite intercambiar las vistas y seleccionar la información que tenemos delante en cada momento.
Además, por primera vez en este modelo, se ofrece opcionalmente un Head-Up Display para completar esa información en el parabrisas sin tener que quitar la vista del asfalto. La pantalla táctil principal de 12,9 pulgadas presenta un tamaño muy destacado, pero su integración no es tan buena, pues sobresale demasiado en el salpicadero. Es rápida, sus gráficos avanzados y sus menús bastante intuitivos.

Como gran novedad, el sistema de infoentretenimiento integra un asistente de voz (IDA) que se apoya en la inteligencia artificial de ChatGPT para responder a comandos naturales. Integra prácticamente todas las funciones, ya que apenas quedan botones en este interior. Facilitan la vida los selectores táctiles para la temperatura o para el volumen, así como el mando central que puede servir para el volumen o para los modos de conducción.
Como nota curiosa en este modelo, vemos que el selector del cambio automático se ha mudado a la columna de dirección. Esta medida cada vez más popular en varias marcas sirve para dejar más liberada la consola central y aumentar el espacio disponible. Ahí apenas queda el botón de arranque, el freno de mano y el mando que citamos antes. También en esa zona hay una superficie de carga inalámbrica para el móvil con función de refrigeración integrada.

El salto de calidad también es notable. Vemos un mayor cuidado por los materiales y una construcción bastante sólida. El salpicadero presenta superficies suaves y un nivel superior revestido con un tejido acolchado que incluso integra la iluminación ambiental. Los asientos pueden llevar una tapicería mixta con microfibra y cuero con un tacto muy destacado, mientras que vemos que desaparece el Piano Black. Sigue habiendo plásticos duros en las zonas inferiores, pero en este sentido vemos un coche mucho más maduro y cercano a sus hermanos mayores.
Si pasamos a la segunda fila de asientos, es donde verdaderamente se notan esos 12 cm extra de longitud de la carrocería. El aprovechamiento del espacio permite que los pasajeros traseros puedan disfrutar de suficiente espacio para las rodillas, incluso aunque superen la altura media. La posición de la banqueta, situada a 622 mm del suelo, garantiza una postura cómoda y unas excelentes cotas de habitabilidad, con bastante hueco para la cabeza. Este T-Roc tiene una mayor vocación familiar, pero sigue pecando de plaza central estrecha y con túnel de transmisión. Por lo menos hay salidas de aire y tomas USB-C.
Maletero

El volumen del maletero también se beneficia de este crecimiento generalizado. Suma 30 litros adicionales frente a la generación anterior, por lo que se planta en una excelente capacidad de 475 litros. Está por encima de la media y destaca por esa boca de carga amplia o por detalles como el portón eléctrico, la iluminación o el hueco bajo el piso.
Además, a partir del acabado «Life», el respaldo del asiento del acompañante se puede abatir hacia delante, lo que facilita enormemente la carga y el transporte de objetos especialmente largos. También se pueden abatir los asientos traseros en tres partes (40:20:40) para conseguir una capacidad máxima de hasta 1.350 litros.
Motor

La gama mecánica del Volkswagen T-Roc cambia por completo y se adapta a las necesidades actuales. Esto se traduce en que no hay versiones con etiqueta C, todas parten de la ECO gracias a dos tecnologías de electrificación bien diferenciadas. Es la primera vez que un Volkswagen solamente ofrece mecánicas híbridas, aunque en las de acceso con apellido eTSI tenemos que hablar más bien de sistemas microhíbridos. El 1.5 eTSI de cuatro cilindros y tracción delantera está disponible con 116 o con 150 CV, mientras que el 2.0 eTSI se beneficia de la tracción total 4MOTION y una potencia que llega hasta los 204 CV.
Los anteriores eran los microhíbridos con sistema de 48V, pero la gama del T-Roc se va a completar con el sistema híbrido completo, que recibe el nombre de 1.5 Hybrid. En este caso, se opta por el motor de gasolina de 1.5 litros y cuatro cilindros con una mayor presencia eléctrica, manteniendo la tracción delantera. Hay dos niveles de potencia: 136 y 170 CV, exactamente 20 CV adicionales respecto a los microhíbridos. Se ha confirmado que este modelo también reciba una variante deportiva, el Volkswagen T-Roc R que tendrá tracción total y una potencia de alrededor de 320 CV.
Comportamiento

Nos ponemos al volante del Volkswagen T-Roc más equilibrado a día de hoy. Hablamos del microhíbrido con un nivel de potencia intermedio y con la tracción delantera, que va a ser lo que necesiten la mayoría de usuarios. El motor 1.5 eTSI de cuatro cilindros nos parece una opción ideal. Adiós a los tres cilindros que estaban más comprometidos por refinamiento y fiabilidad, aquí tenemos un motor turboalimentado con las últimas tecnologías de desactivación de cilindros y microhibridación para conseguir la etiqueta ECO.
Aunque tiene una versión de acceso con 116 CV, ésta con 150 CV es más capaz. Según su ficha técnica, vemos una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos y una velocidad máxima de 212 km/h. La clave es ese par máximo de 250 Nm entre las 1.500 y las 3.000 revoluciones, que aseguran contundencia a bajo régimen. A eso habría que sumar alternador de arranque por correa y la batería de iones de litio del sistema de electrificación ligera de 48 V.

Lo cierto es que esta tecnología no es capaz de mover las ruedas por sí sola, pero se nota el apoyo al bloque de gasolina y también se traduce en una eficiencia superior. Hablan de un ahorro de alrededor de medio litro de combustible y nos parece bastante factible. En este T-Roc 1.5 eTSI vemos un consumo homologado de entre 5,6 y 6,0 l/100km. Nosotros, tras una semana de pruebas con viaje por carretera incluido vemos una media de 7,4 litros, algo más elevado, pero comprensible teniendo en cuenta los desplazamientos realizados.
También dependerá de cómo sea conducido, algo que se puede controlar a través de los modos de conducción. Permite elegir entre Eco, Confort, Sport o Individual; habiendo bastante diferencia entre ellos. Se nota en la entrega de potencia o en la dureza de la dirección, pero también en la gestión del cambio, que es la única opción disponible en este modelo.

Los tiempos cambian y nos llevan a que ya no haya una caja de cambios manual en el Volkswagen T-Roc. Las versiones microhíbridas, incluso la de acceso, van ligadas a la transmisión automática: la DSG de doble embrague y siete velocidades. Cada vez nos gusta más el tacto de esta caja, que es rápida y también bastante suave. Además, se da al usuario la opción de cambiar de forma manual haciendo uso de las pequeñas levas tras el volante, aunque también tiene un modo deportivo por sí misma.
Asentado sobre la plataforma MQB evo, el T-Roc hereda las bondades dinámicas de sus hermanos mayores. Dinámicamente es un coche intachable, y su comportamiento se puede afinar aún más si equipamos la suspensión adaptativa DCC, que modifica la dureza de los amortiguadores según el modo de conducción elegido. Es un sistema que le hace ganar enteros y tener un comportamiento más redondo, pero de serie ya está muy conseguido. Nos ha parecido un coche ágil tanto en la ciudad como fuera de ella gracias a un peso contenido en 1.474 kg.
Opinión coches.com

El nuevo Volkswagen T-Roc saca un sobresaliente en su renovación. Ha sabido leer perfectamente lo que pedía el mercado: más espacio, mejores acabados, tecnología puntera y mecánicas eficientes. El salto de calidad interior es innegable y su diseño exterior se ve más robusto e imponente que nunca. Las futuras versiones híbridas seguro que exactamente lo que le faltaba al modelo, pero a día de hoy con las microhíbridas lo cierto es que ya cumple con creces. El motor 1.5 eTSI de 150 CV nos parece la opción más inteligente y versátil de toda la gama.
El T-Roc lo tiene absolutamente todo de cara para seguir reinando en Europa y lo cierto es que nos cuesta sacarle pegas. Podríamos mencionar que el equipamiento de serie puede que se quede un poco justo y que eso obligue a escalar en el configurador. Eso también va a hacer que la tarifa de partida de 34.825 euros se encarezca. Una unidad con algo más de potencia como la que tenemos y un nivel de equipamiento superior ya va a estar rondando los 40.000 euros, un precio a tener en cuenta para un todocamino de sus dimensiones…
- Mejora en el espacio interior
- Buena calidad y tecnología
- Equilibrio a nivel dinámico
- Equipamiento de serie justo
- Sin cambio manual (ni diésel)
- Precio con extras elevado
Volkswagen T-Roc 1.5 eTSI 150 CV, a prueba: ¿nuevo rey en el Juego de Tronos?. Galería de fotos
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