Los coches híbridos. Siempre los hemos visto como los mejores aliados para circular por ciudad y es innegable que es allí donde más a gusto se encuentran. El motor de combustión no sufre cada vez que tiene que ponerse en marcha el vehículo (de ello se encarga el eléctrico) y cuando aceleras con suavidad puedes moverte sin gastar una gota de gasolina mucho tiempo. ¿Y qué ocurre cuando se crea un coche híbrido con la idea de salir al campo de verdad? Es el caso del Subaru Forester.

Subaru siempre hace las cosas de modo diferente. No renunció a sus motores bóxer (garantizan un centro de gravedad bajo y menos vibraciones) o la tracción total simétrica (ideal en terrenos resbaladizos y que hace al coche más seguro). ¿Por qué iba a hacerlo a la hora de hacer un híbrido?

Manteniendo este esquema simétrico y con el equilibrio de pesos siempre en mente, el Forester 2020 es un producto bastante atípico en el mercado. Al cuatro cilindros bóxer de 150 CV atmosférico la lógica es poner un turbo para que gane par a bajas vueltas, pero en lugar de eso añadieron un motor eléctrico de 17 CV y 70 Nm de par y una pequeña batería (para no sumar demasiado peso).

De acuerdo, no mueve al coche en modo eléctrico más que pocos metros (apenas salir del garaje), pero ayuda en muchas ocasiones al motor de combustión. No ofrece el golpe de potencia de los turbo… pero el coche bastante rápido. Puede que en recta algo menos que otros SUV híbridos… pero en curvas la tracción simétrica te agarra al asfalto como ninguno. Y en caminos ningún otro todocamino le supera, pues es capaz de enviar el 100% del par a una sola rueda, además de sus 22 cm de altura libre al suelo. Vale, que gasta algo más que otras alternativas… pero son cifras más que correctas para un coche con tracción total permanente.

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