Cuando hablamos de drifting en el mundo del motor nos referimos a esa técnica que consiste en llevar el coche mediante largos derrapes. Uno de los factores principales para conseguirlo de forma correcta es tener un coche de tracción trasera con potencia y sin controles electrónicos, de forma que las ruedas posteriores puedan girar libremente formando grandes nubes sobre el asfalto. Y la siguiente pregunta será, ¿cómo encaja el Suzuki Swift Sport en todo esto?

Lo cierto es que es algo bastante contradictorio, pues el utilitario japonés es un pequeño modelo de tracción delantera y no demasiado potente. No parece el coche ideal para hacer derrapes, a pesar de que lo consideramos un ejemplar muy divertido tras probarlo. Aunque es técnicamente imposible hacer drifting con el Swift Sport, lo cierto es que en buenas manos es posible llevarlo de lado muchos metros y lograr un efecto similar.

Eso mismo es lo que se puede apreciar en el vídeo anterior, donde el joven piloto Olivér Ámon consigue hacer maravillas con el utilitario. Como podéis imaginar a estas alturas, la especialidad del húngaro es la del drifting y su manejo lo deja bien claro. A pesar de la tracción delantera, consigue balancear con maestría el Suzuki Swift Sport, redondeando algunas curvas de un modo que nunca habríamos llegado a imaginar.

Con el coche colocado en ángulos nada habituales, en algunas tomas da la sensación de que el eje trasero quiere adelantar al delantero, algo propio del sobreviraje. Parece que una de las claves para lograr este comportamiento son los los apenas 975 kg de peso del utilitario, que lo convierten en una referencia en el segmento. Ayuda también que a esta generación se le haya añadido un turbo, pues ahora el motor 1.4 Boosterjet ofrece unos nada desdeñables 140 CV de potencia.

Fuente: Olivér Ámon

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