Suzuki está de estreno y en los últimos años hemos podido ver renovaciones de modelos como el Swift, el S-Cross, el Baleno o el Ignis. Ahora teniendo casi toda su gama de productos actualizada, Suzuki quiere pasar a otras cosas quizá menos importantes a nivel de negocio, pero con un valor emocional indudable. Hablamos del lanzamiento del Suzuki Swift Sport, la variante tope de gama del popular utilitario, que hemos tenido la ocasión de probar.

El Suzuki Swift ya es un vehículo experimentado entre los modelos del segmento B. Fue presentado allá por 1983 y la generación que tenemos entre manos es ya la quinta. Sorprende sus cifras de ventas a nivel mundial, pues supera los 5,4 millones de unidades. Sin embargo, en Europa han sido alrededor de un millón y, concretamente en nuestro país, todavía es un gran desconocido. Uno de los propósitos de este Swift Sport también es dar visibilidad al modelo.

Porque es innegable, el pequeño utilitario es muy llamativo y además cuenta con una ventaja: su presencia en la competición. Desde hace ya varios años, la Copa Suzuki Swift es una cuna para jóvenes pilotos y una de las copas monomarca más reconocidas en los rallyes nacionales. Seguirá siendo así y este nuevo Swift Sport será el modelo a utilizar en la próxima temporada. Ese factor emocional alrededor del coche hace que tenga un valor añadido para sus aficionados.

Exterior

A la hora de diseñar el Swift Sport la premisa fue clara: conseguir un aspecto más potente que en el Swift normal. Para ello se agregaron una serie de elementos que serán específicos de esta versión deportiva. Si comenzamos por el frontal destaca un paragolpes específico, más ancho y marcado. En el centro una parrilla dimensionada con un entramado más llamativo. Los faros LED aquí vienen de serie, al igual que los antiniebla circulares colocados en la parte inferior.

Desde el lateral se confirma lo que intuíamos en el frontal, todos los bajos del vehículo van cubiertos con unos plásticos que imitan a la fibra de carbono. El splitter delantero, los faldones laterales y el difusor trasero siguen esta pauta y, aunque se nota que no es carbono, el efecto no es insatisfactorio. En esta vista se aprecian unas llantas de 17 pulgadas en negro y el efecto de techo flotante logrado a base de oscurecer los pilares A y B, e integrar las manecillas en la parte superior del pilar C.

En la zaga también se ha querido ganar deportividad y se instala un spoiler trasero que parte del techo e incorpora la tercera luz de freno. Por debajo queda la pequeña luneta y los pilotos característicos del Swift. En el portón se puede leer ‘Swift Sport’ dejando claro que no estamos ante una versión cualquiera. La parte baja queda rematada con esa especia de difusor efecto carbono, que integra dos salidas de escape circulares que no pasan desapercibidas. A eso también ayuda el color amarillo Champion Yellow de nuestra unidad, que se suma a otras seis opciones en la paleta de colores

Las dimensiones varían ligeramente respecto al Swift normal. Tenemos una longitud de 3,89 metros (5 centímetros más debido a los paragolpes), una anchura de 1,73 metros y una altura de 1,49 metros. Si lo comparamos con la generación anterior del Swift Sport veremos que en ligeramente más ancho y más bajo. La distancia entre ejes es de 2,45 metros (igual que en Swift normal y 2 centímetros más en el Swift Sport anterior).

Interior

Si pasamos al habitáculo del Suzuki Swift Sport es fácil percibir las novedades que llegaron con la última actualización. Aquí predominan las formas redondas (en las esferas de la instrumentación, aireadores o controles de la climatización) y una distribución que lo enfoca todo hacia el conductor (en un ángulo de 5º). En la consola central se puede ver la pantalla táctil de 7 pulgadas con un sistema multiemedia que goza de buena conectividad (Apple CarPlay, Android Auto y Mirror Link), pero que no es todo lo intuitiva y rápida que nos gustaría.

Para diferenciarlo del resto, la variante Sport incluye una serie de elementos específicos que le dan bastante carácter. En este apartado destacan los asientos deportivos envolventes, que recogen el cuerpo con efectividad y tienen una tapicería de tela con costuras en rojo. Ese bordado se repite en el volante multifunción de cuero y en la palanca de cambios. Va a juego con las molduras de plástico, que tienen un acabado en rojo oscuro.

Desde el puesto de conducción también se apreciará a la perfección que estamos en su Swift Sport. Nuestra vista se posa en el cuadro de instrumentos, que estrena unas esferas específicas en color rojo y plata. Entre ellas hay una pantalla LCD de 4,2 pulgadas a color, que nos muestra datos interesantes como el soplado del turbo o un medidor de fuerzas G. Nuestros pies se posan en unos pedales deportivos en aluminio que favorecen la conducción.

Llegados a este punto tenemos que tener en cuenta de que estamos con un utilitario generalista. Aunque sea una variante tope de gama, no podemos esperar concesiones al lujo ni demasiada calidad en su habitáculo. En el Swift Sport encontramos un gran porcentaje de plásticos sí, pero no son desagradables al tacto y sus ajustes parecen más que correctos. Un acabado sincero y sin alardes que seguro que resiste bien al paso del tiempo.

Uno de los aspectos donde menos destaca el Suzuki Swift Sport es en términos de habitabilidad. Es cierto que mejora respecto a la generación anterior debido a una redistribución y que en este caso está homologado para cinco pasajeros (el anterior Swift Sport tenía solo cuatro plazas), pero no sacará nota en este apartado. Las deportivas plazas delanteras son amplias aunque pueden llegar a agobiar a los usuarios de complexión grande. Las plazas traseras cuentan con una anchura algo justa para viajar cinco adultos, además la plaza central carece de forma y tiene un prominente túnel de transmisión. Sin embargo, el espacio para las piernas y la cabeza es satisfactorio.

Maletero

Algo que penalizaba en exceso al anterior Swift era el maletero. En esta nueva generación es algo que mejora, pues se alcanzan 265 litros de capacidad (antes 210 litros). Aun así, sigue algo por debajo de la media del segmento. La parte positiva de este maletero es que cuenta con unas formas muy rectas y regulares que servirán para distribuir fácilmente la carga.

La parte negativa que le podríamos sacar es que la boca de carga queda elevada y perjudica a la hora de cargar objetos más grandes y pesados. Bajo el piso del maletero no hay espacio para una rueda de repuesto, en su lugar está el típico kit antipinchazos. En el caso de que se necesite un mayor espacio de carga, bastará con abatir la segunda fila en dos partes (60:40) para ampliar la capacidad a 947 litros.

Equipamiento

Si echamos la vista atrás, recordaremos que el Suzuki Swift tenía dos niveles de equipamiento: GLE y GLX. Pero ahora estamos probando el Swift Sport, una versión que es tope de gama y un acabado en sí misma. Cuenta con todas las bondades del GLX y suma además mucho equipamiento específico. Ya hemos ido repasando todas las modificaciones exteriores que trae, además de los faros LED automáticos y los antiniebla.

En el interior, además de los asientos deportivos y el diseño exclusivo, cuenta con otras novedades importantes. Hablamos del climatizador bizona, el volante ajustable en altura y profundidad, los asientos calefactables, retrovisores plegables eléctricamente, cristales tintados o botón de arranque. También lo anteriormente citado con el sistema multimedia con pantalla táctil de 7 pulgadas y la instrumentación con pantalla LCD de 4,2 pulgadas.

En cuanto a seguridad y ayudas a la conducción, el Suzuki Swift Sport viene bastante completo incluyendo el control de velocidad adaptativo, control de retención en pendientes, control de presión de neumáticos o seis airbags. Aunque el protagonismo en este sentido se lo lleva el DSBS (Dual Sensor Brake Support), un sistema que utiliza una cámara y un sensor láser para tener control predictivo de frenada, alerta de cambio de carril, alerta antifatiga, asistente de luces largas y, como novedad, asistente de cambio de carril.

Motor

Aunque una de las grandes novedades del Suzuki Swift Sport es la que se esconde bajo su capó. Ahora monta el motor 1.4 Boosterjet, el bloque gasolina K14C de cuatro cilindros turboalimentado. Hay que remarcar esa última palabra, pues la anterior generación todavía llevaba el M16A que era atmosférico. Desarrolla una potencia de 140 CV y 230 Nm de par entre las 2.500 y las 3.500 rpm. Supone un incremento de solamente 4 CV, pero donde marca la diferencia es en los 70 Nm de par adicionales.

Como no podía ser de otra forma, solamente puede ir ligado a una caja de cambios manual de seis velocidades, que acentúa ese carácter deportivo. También consigue ser bastante más eficiente que el anterior motor atmosférico y homologa un consumo medio de 6,0 l/100km y unas emisiones de CO2 de 135 g/km, según el nuevo y más realista ciclo de homologación WLTP (5,6 l/100km y 125 g/km según ciclo NEDC).

Este motor se coloca como el más potente de la gama Swift, por encima del atmosférico 1.2 Dualjet de 90 CV y del pequeño 1.0 Boosterjet de tres cilindros y 111 CV que puede llevar el sistema híbrido SHVS. Sus prestaciones por lo tanto están por encima, aunque tampoco son demasiado sorprendentes. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos y tiene una velocidad máxima de 210 km/h. Sin embargo, sus virtudes solo se pueden apreciar cuando nos ponemos al volante.

Comportamiento

Precisamente eso es lo que hacemos, comprobar de lo que es capaz el Suzuki Swift Sport 1.4 Boosterjet de 140 CV en una ruta bastante variopinta y aprovechable. Nada más arrancar, lo primero que se percibe es el refinamiento del cuatro cilindros, que apenas vibra. A ese aspecto ayuda un correcto aislamiento del habitáculo que consigue que no lleguen demasiados ruidos a excepción del que sale de nuestro escape, del que hablaremos más adelante.

Porque una de las cosas más interesantes del pequeño utilitario japonés es el desempeño del bloque 1.4 Boosterjet. Destaca por una entrega de potencia lineal que presenta su punto más aprovechable en la zona media del cuentarevoluciones. Sin embargo, y a pesar de no ser atmosférico, es un motor que te anima a estirar cada marcha pudiendo superar las 6.000 rpm. En ese punto es cuando más audible se hace el sonido que emana de las dos salidas del escape. Una melodía nada estridente (ni al nivel de otros verdaderos deportivos), pero que denota cierta personalidad.

En las carreteras de curvas por las que discurre nuestra toma de contacto le dimos mucho uso a la transmisión manual de seis velocidades. Nos parece una opción correcta y destaca por su tacto preciso y unos recorridos cortos que invitan a utilizarla. El desarrollo es algo largo, lo que consigue beneficiar a los consumos. De este apartado no podemos dar mediciones concretas por la duración de la prueba, pero parece que serán ajustados, siendo difícil subir de 7 litros en condiciones normales. Algo clave, pues su depósito es de solamente 37 litros.

Aunque, sin dudarlo, la verdadera clave del Suzuki Swift Sport es su nueva plataforma Heartec. Hecha de acero de alta resistencia, consigue unos mayores niveles de rigidez y, lo más importante, una reducción de 80 kg de peso respecto a su predecesor. Este modelo para la báscula en 975 kg, logrando uno de los mejores ratios peso/potencia del segmento para todo un peso pluma que sigue la filosofía de antaño de “no me des caballos, quítame kilos”.

De esta forma nos encontramos con un vehículo que presenta una agilidad sobresaliente y que se desenvuelve en los tramos revirados como un auténtico ninja japonés: efectivo y sigiloso. Estar por debajo de la tonelada permite apurar la frenada antes de la curva, redondear la trazada con facilidad y salir de ella con celeridad. Se trata de un coche muy divertido, un ejemplar ideal para aprender algo de conducción deportiva (una base soberbia para la copa de rallyes).

A este menester ayudan las suspensiones, una McPherson para el eje delantero y una barra de torsión en el eje trasero (ambas con amortiguadores Monroe). Se ha buscado una puesta a punto equilibrada, ni demasiado blanda para las curvas ni demasiado dura para la ciudad. Se logra el objetivo, aunque siendo un poco canallas le pediríamos un puntito más de rigidez. Lo mismo pasa con la dirección, que tiene un buen peso pero que podría ser un poco más comunicativa.

Opinión coches.com

A modo de resumen, el Suzuki Swift Sport es el tope de gama del modelo y también el ejemplar más deportivo de la firma japonesa. Cuenta con un carácter propio debido a las modificaciones que se han llevado a cabo en el exterior y que lo hacen un coche más atrevido. Lo mismo pasa en el interior con un buen número de elementos específicos y un equipamiento completo correspondiente a un acabado superior. No destaca por habitabilidad ni por capacidad de su maletero.

Sobresale más por el buen hacer del motor 1.4 Boosterjet de 140 CV, que suma el turbo para ofrecer una respuesta mejorada (con 230 Nm de par) y una mayor eficiencia. Colocado en la nueva y ligera plataforma Heartect (permite al utilitario tener un peso de 975 kg), ofrece un comportamiento dinámico bueno y una agilidad envidiable. Llega a los concesionarios a finales de mes con un precio de 19.370 euros (incluido descuento de lanzamiento de 2.000 euros), las expectativas de venta en nuestro país son de alrededor de 400 unidades en el primer año.

Suzuki Swift Sport 1.4 Boosterjet 140 CV
7.6 Nota
Lo mejor
  • Imagen diferenciada y llamativa
  • Comportamiento dinámico y agilidad
  • Equipamiento completo de serie
Lo peor
  • Espacio interior y maletero
  • Depósito pequeño
  • Precio algo elevado
Diseño8
Habitabilidad7
Acabados7.5
Maletero6.5
Equipamiento8
Motor8
Comportamiento8.5
Calidad Precio7

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