Volkswagen dejó de fabricar el Beetle el verano pasado, pero jamás será olvidado gracias a sus innumerables fanáticos. Entre ellos se encuentran Scott Tupper y su padre, quienes fabricaron en California (EE. UU.) un ejemplar completamente personalizado conocido como “Huge Bug”. Sí, continúa siendo un ejemplar increíblemente atractivo visualmente y conserva sus formas icónicas. Pero en realidad no te hará girar la cabeza por ninguno de estos dos motivos, sino porque es más grande que un Hummer, y nos encanta.

Aparentemente, la idea surgió porque pensaban que sería una buena idea tener un Beetle y “no sentir que te van a atropellar circulando en tráfico”. Como resultado, decidieron hacer un Beetle que fuera un 50 % más grande que el modelo estándar. Sin embargo, descubrieron que eso lo haría ilegal de conducir en la calle. Esto hizo reconsiderar a la familia Tupper sus planes, y por eso tan solo se incrementó el tamaño en un 40 %. La superficie sugiere que sigue siendo igual que el modelo original, pero poco comparte ya con las entrañas de un Volkswagen.

Basado en un chasis de camioneta Dodge y propulsado por un motor V8 Hemi de 5.7 litros, el “Huge Bug” surgió después de que el descapotable de 1959 de los Tupper, cortesía de Karmann, fuera escaneado mediante tecnología láser y, posteriormente, escalado digitalmente antes de que se pudieran fabricar las piezas metálicas. Eso sí, el coche ahora cuenta con dirección y frenos asistidos, asientos calefactados y aire acondicionado y un pedal de embrague falso que se activa para del pego; en la práctica está asociado a una caja de cambios automática.

Este enorme Escarabajo es realmente un monstruo, ya que pesa 6.200 libras (2.812 kg), y solo el capó marca sobre la báscula alrededor de 90 kilos. El interior es perfecto en cuanto a imagen y detalles, como el exterior. Sin embargo, debemos tener en cuenta que todos los diales del cuadro de instrumentos no son funcionales, dado que están ahí para no condicionar el diseño original del Beetle. En cambio, para poder ver toda la información necesaria a la hora de conducir, se despliega un cuadro digital en el momento en el que Tupper enciende el motor.

El resultado final se ve exactamente como uno de los 21.529.464 Volkswagen Beetle construidos entre 1938 y 2003, pero es enorme en comparación con el modelo estándar. Y todo ese trabajo duro valió la pena. En el vídeo del canal de YouTube Barcroft Cars, Scott dice que han estado recibiendo ofertas por el vehículo, pero que no tiene ninguna intención de venderlo. Y luego están las reacciones que causa adonde quiera que vaya con esa máquina: “La gente te persigue para tratar de acercarte, casi te sacan de la carretera porque no miran hacia dónde van”.

Fuente: Barcroft Cars

Vía: YouTube

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