En una de las frases más famosas de Frida Kahlo, la artista mexicana reflejaba su tormentosa relación con Diego Rivera: “He tenido dos grandes accidentes en mi vida: en un autobús y Diego; Diego es, por mucho, el peor”. Frida proyectó todo el dolor por el que pasó a lo largo de su vida, el físico y el emocional, a través de su increíble pintura surrealista. Junto a Diego Rivera formaban un tandem imposible e inseparable: él era promiscuo y ella se obligaba a aceptarlo.

Rivera (1886-1957), fue el muralista más importante de México; plasmaba su espíritu reivindicativo en edificios públicos (era marxista) a través de colores vivos e influencias cubistas. Entre 1932 y 1933 creó los famosos murales industriales de Detroit, que muestran todo el proceso de fabricación de los coches, desde el inicio hasta el fin de la producción industrial. Cuando la obra se expuso al público, este quedó boquiabierto: nunca se había hecho nada igual.

Frida Y Diego

Contratado por Edsel Ford, por entonces presidente de Ford Motor Company, Rivera hizo un trabajo de investigación previo a la realización de los 27 frescos que componen la obra maestra. Durante siete meses tomó nota de la actividad en la fábrica, realizó entrevistas a los trabajadores y se empapó de todos los detalles de las cadenas y líneas de ensamblaje así como de la maquinaria.

A través de las paredes del Instituto de Artes de Detroit, describió todo el proceso de producción automotriz de una planta en la Ford Motor Company: desde la extracción de las materias primas, el fundido de metales, el montaje de los motores, cableado, fabricación de neumáticos, asientos, ensamblaje y salida de los vehículos a los patios de la fábrica. Este proceso fue presentado en dos grandes muros, identificados como North Wall y South Wall y ubicados en la Sala Rivera del Instituto. El artista quiso incluirse en la obra y se le puede ver entre un grupo de obreros, como un espectador de su trabajo.

El Instituto de Artes de Detroit nos muestra un recorrido interactivo por los muros, porque cada imagen posee un potente significado simbólico:

El muralista mexicano plasmó por primera vez el proceso de producción más emblemático de Detroit, que años después comenzaría su declive. Todo un homenaje a la industria del motor y a sus trabajadores, que hacen tangibles nuestros sueños.

Fuente: Carlos Marente´s Blog, Detroit Institute of Arts.
Imágenes: Flickr, Teresa Amiguet.

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