Si hay una película de motor que haya triunfado en 2013 esa es Rush. La película sobre el duelo de James Hunt y Niki Lauda en la temporada de Fórmula 1 de 1976, con un presupuesto de 38 millones, generó 98 millones de dólares de beneficio, solo en taquillas americanas. Estos resultados han logrado que el cine de automovilismo vuelva a ponerse de moda y ya hay un nuevo proyecto en marcha, que representará la lucha entre Ford y Ferrari en Le Mans en los años 60.

La película es en realidad una adaptación del libro Go Like Hell: Ford, Ferrari and Their Battle for Speed and Glory at Le Mans‘ que A.J. Baime publicó en 2010. La Fox ha encargado a Joseph Kosinski, director de películas como Tron Legacy y Oblivion, que traslade la historia a la gran pantalla. Y no ha escatimado en recursos para conseguirlo.

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Las dos superestrellas del cine americano Tom Cruise y Brad Pitt, que no coincidían juntos desde Entrevista con el vampiro, serán los encargados de dar vida a los personajes de esta historia real. Tom Cruise se pondrá en la piel del mítico preparador Carroll Shelby, fallecido en mayo de 2012. El famoso ingeniero fue quien ideó el plan para que Ford construyese un coche para competir y vencer a Enzo Ferrari en la prestigiosa carrera de Le Mans. Aún se desconoce el papel que Brad Pitt interpretará, aunque hay muchos personajes aún por ocupar, como Lee Iacocca o Henry Ford II, el nieto del mismísimo Henry Ford.

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No era una tarea fácil, ya que debía acabar con el dominio de Ferrari, que venía de ganar las seis temporadas anteriores (de 1960 hasta 1965). Lo consiguieron gracias al Ford GT-40, que dominó de las 24 Horas de Le Mans desde 1966 hasta 1969 y está considerado uno de los mejores coches de la historia de Le Mans.

Esta declaración de guerra a Ferrari, construyendo un coche más rápido que los deportivos italianos, era en realidad una estrategia para recuperar el prestigio comercial perdido en Estados Unidos, donde perdía terreno como la marca predominante a pasos agigantados (gracias al buen hacer de General Motors y Alfred P. Sloan, el inventor del marketing de los coches).

La batalla para convertirse en la marca más rápida del mundo, en un mundo de la competición automovilística con unas normas de seguridad todavía en pañales, se convirtió en una carrera hacia la muerte. No creemos que llegue a estrenarse en 2014, pero estamos deseando ver la película… Porque promete.

Vía: Blog de cine

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