Haciendo una retrospectiva de como ha cambiado la seguridad en los coches durante los últimos veinte años, podemos afirmar de forma rotunda de que en general vamos hacia coches cada vez más seguros.

Y es que el surgimiento del Euro NCAP si bien puso de relieve las lagunas en temas de seguridad de muchas marcas, bastaron unos pocos años para que la consecución de las cinco estrellas se convirtiese en la prioridad de cualquier fabricante en Europa.

No obstante, la mayoría de coches del mercado siguen estando diseñados de tal manera que dependiendo del asiento, varíe la probabilidad de fallecer en caso de accidente debido a una colisión frontal o fronto-lateral. Cabe puntualizar que el riesgo total mencionado ha descendido considerablemente con el paso de los años.

Sin embargo, atendiéndonos a estadísticas, tanto a nivel nacional como europeo y en Estados Unidos, el asiento central sigue siendo el más seguro. 

Siendo más técnicos, el asiento central al ser el más alejado en caso de un impacto frontal, los riesgos se minimizan en comparación al resto de asientos del vehículo.

Como estamos hablando en términos estadísticos y de probabilidad, nos referimos a situaciones de accidente con víctimas mortales de impacto frontal y fronto-lateral ya que ambos suponen alrededor del 20% de los accidentes mortales en España.

Además, en caso de colisión lateral, por la misma razón que en un impacto de tipo frontal o fronto-lateral, el asiento del medio sigue siendo el que mejor se resguarda del impacto; y a priori, el más seguro.  

Pero tenemos que hacer un inciso ya que el asiento trasero central también puede tener una serie de inconvenientes que reducirían la seguridad mencionada. Para empezar, hay algunos coches que por antigüedad siguen teniendo un cinturón de tipo ventral (dos puntos de anclaje), y hay muchos otros que también no tienen reposacabezas.

Por otra parte, si queremos transportar a un bebé en el asiento trasero central, siempre será más seguro hacerlo si el asiento viene equipado con Isofix.

Sistema Isofix

Si esto no fuese posible, como bien demostraron los nórdicos hace mucho tiempo, el sistema más seguro de retención infantil es el que va en sentido contrario a la marcha. En caso de poner la silla en el asiento del acompañante, hay que desactivar el airbag para evitar la asfixia del bebé en caso de que este saltase.

Volviendo al análisis de los asientos con menor riesgo de lesiones, el asiento trasero derecho es después del central, el más seguro. Con el claro inconveniente de ser el más cercano a un impacto de tipo lateral derecho.

Por otro lado, el asiento del acompañante es el más cercano junto al del conductor en colisión frontal por lo que por estadística es el asiento más peligroso. No se queda atrás en probabilidad de lesión en impacto, el asiento trasero izquierdo. Al estar justo tras el conductor influye una menor visibilidad y además un peor acceso a la acera que suele hacerse desde el lado derecho.

Si empezábamos este artículo señalando la gran evolución en la seguridad de los vehículos actuales, también hay que esclarecer que la seguridad en las plazas traseras se ha desarrollado a un ritmo mucho menor que el de las plazas delanteras.

En muchos coches los asientos traseros suponen unas plazas de uso muy circunstancial que por lo tanto son menos seguros que los asientos delanteros.

Todo un análisis que puede resultar incluso “paranoico” pero que nos permite seguir poniendo sobre la mesa el objetivo de cero víctimas en carretera. 

Fuente: Colegio Profesional de Fisioterapeutas

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