La compra de un coche suele ser el gasto principal tras la hipoteca del hogar. Ya sea un coche nuevo, un “kilómetro cero” o un segunda mano, se suele olvidar que los gastos no han mecho más que comenzar después de la compra. Aquí te los vamos a pormenorizar.

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El coche tiene muchos gastos que debes calcular

El primer gasto es la compra del coche. Si la financiamos, tendrás que añadir al coste original del vehículo los costes de esa financiación, pero a veces compensa financiarlo (sobre todo, si necesitaas el coche pronto y no dispones de dienro en ese momento). De todos modos, existen webs que trabajan con diferentes bancos y cajas y que consiguen financiaciones en condiciones muy ventajosas.

Depués, todos conocemos la obligación de asegurar nuestro vehículo, al menos, sobre la responsabilidad sobre daños a terceros. Se incrementará el precio de la cuota anual del seguro si aseguramos la integridad de nuestro vehículo, si mejoramos la asistencia en carretera, la gestión de multas  o si queremos que las indemnizaciones sean las mejores posibles.

Periódicamente, nuestro coche necesita revisiones periódicas, normalmente por número de kilómetros o anuales. Suele ser cada 15.000 kilómetros, aunque hay coches que la tienen a los 20.000.

Su precio varía si la hacemos en un servicio técnico oficial o en un taller del barrio. Los servicios técnicos oficiales, al tener el respaldo del mejor conocimiento de nuestro coche, parecen los más indicados a tal efecto, y más aún con los sistemas de diagnóstico automatizados, aunque el precio de las mismas suele ser más elevado que el de los talleres multimarca, por ejemplo.

El Ayuntamiento de la localidad nos pasa anualmente un impuesto de circulación. Está en función de la potencia de nuestro vehículo y del municipio de residencia. Suele haber importantes diferencias de unos municipios a otros y de ciudades a localidades pequeñas, aunque el factor “potencia de nuestro vehículo” es el mayor determinante para saber la cuantía del impuesto.

Nuestro coche lo podremos tener guardado en una cochera o garaje, particular o comunitaria, en propiedad o alquilada. En función de estos factores, el gasto habrá que tenerlo en cuenta también, de manera mensual o anual. Si la cochera o garaje es nuestra, por el acceso de la calle al mismo se paga otro impuesto municipal.

Otros gastos, digamos, imprevistos o no programados, pueden ser la O.R.A. si nos desplazamos a otra localidad o en la nuestra propia. Otro gasto no previsto es el de las reparaciones fuera del mantenimiento, ya sean “de chapa y pintura” o mecánicas, donde será importante tener en cuenta si las tenemos previstas o no en nuestra cobertura de seguro.

Conviene no olvidar las temidas multas, cuya reclamación puede estar entre nuestras coberturas del seguro (que no aseguran su anulación, claro) y que no hay que dejar pasar por alto.

Ya sea diesel o gasolina, el depósito de combustible se suele vaciar a mayor velocidad de la que nosotros quisiéramos y precisa de un repostaje periódico. A igualdad de potencia, la compra del diesel suele ser más cara, aunque habrá que tener en cuenta las emisiones para ver su repercusión en el impuesto de matriculación. Por regla general, si realizas menos de 15.000 kilómetros anuales parece que el motor de gasolina puede requerir menos mantenimiento y menor gasto de compra. Hemos escrito sobre ello un artículo bastante pormenorizado.

También es importante recordar, la importante depreciación del vehículo  desde el momento mismo en que se saca matriculado del concesionario y deberás tenerla muy en cuenta cuando pretendas vender el vehículo de segunda mano. Los coches diesel resisten mejor los efectos de la obsolescencia que los de gasolina, por ejemplo, pero sobre esto escirbimos hace un tiempo un post que también deberías leer.

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