La casa de subastas Gooding & Company puso a la venta a comienzos del mes de septiembre un Bugatti Type 57S Atalante de 1937 y ha encontrado nuevo dueño por 7.855.000 libras esterlinas (8.693.900 euros). En comparación, el Chiron, que parte en tres millones de euros, suena como una ganga. Por otra parte, solo se construyeron 17 ejemplares del Type 57 S Atalante entre 1934 y 1940, y aunque comparte algunas similitudes con el Type 57 S Atlantic –del cual solo hay cuatro unidades–, el Atalante es un automóvil especial por sí solo.

El chasis #57502 está propulsado por un motor de ocho cilindros en línea de 3.3 litros que tiene un solo carburador Stromberg y un compresor volumétrico Marshall K200. Se estima que es capaz de generar en torno a unos 200 CV a 5.500 rpm, y está acoplado a una transmisión manual de cuatro velocidades. Con un peso en seco de apenas 1.550 kilos, era uno de los vehículos con cuatro ruedas más rápidos que había en el globo: podía alcanzar los 180 km/h de velocidad máxima. Cierto es que un Ford Fiesta ST “anda más”, pero hay una brecha generacional de más de 80 años.

El diseño exterior del Bugatti Type 57 S Atalante es verdaderamente digno de contemplar, con una enorme parrilla en forma de herradura (¿o de huevo?) presidiendo la parte delantera, dos faros principales y dos luces antiniebla adicionales. La presencia de cinco salidas de escape que sobresalen de la parte trasera lo hace aún más exclusivo. Todo esculpido en una bella carrocería gestada en la que es posiblemente una de las mejores épocas para el diseño, el art decó. En el interior todo es justo y necesario, recubierto en un atmósfera de madera, metal y cuero marrón.

Este Type 57S Atalante se entregó nuevo en mayo de 1937 a Earl Howe, piloto de carreras y presidente del Bugatti Owners ‘Club (BOC). Estaba equipado con la librea preferida de Howe y equipado con un puñado de características a medida que lo convirtieron en un verdadero punto de atracción en varios circuitos británicos y eventos de BOC. El exterior y el habitáculo se diseñaron teniendo en cuenta los deseos de su conductor, ya que el objetivo principal del deportivo era participar en los circuitos (sí, había una época en el que podías competir y volver con tu coche a casa).

Después de que Howe vendiera este coche, la propiedad pasó John Tingay, responsable de la instalación de dicho compresor a fines de la década de los 40. Pero este Bugatti desapareció poco después sin dejar rastro y se pensó que era solo otro espécimen para ser olvidado. Pero, finalmente, en 2008, este espécimen fue encontrado en un garaje privado cerca de Newcastle y no había sido tocado durante casi 48 años. Al año siguiente, encontró un nuevo propietario y fue enviado para una restauración completa a uno de los mayores expertos de esta marca.

Ivan Dutton, el encargado de este peculiar ejemplar durante los últimos 12 años, ha sido quien ha tenido el valor de venderlo. Inicialmente, el valor estimado de venta era de siete millones de libras (7,72 millones de euros), pero dada la increíble historia, no debe sorprender que la cifra haya sido superada con creces. Tal y como señala la casa de subastas, este preciado Bugatti ha sido completamente restaurado y se puede usar con total garantía de que no se va a averiar, al menos no más de lo que lo haría cuando estaba disfrutando de su juventud.

El Bugatti Type 57S Atalante es uno de esos coches que, cuanto más lo miras, más bonitos es. Un motor potente y con carácter que combina bien con la ágil dinámica del automóvil, dan como resultado lo que era uno de los mejores vehículos del mundo cuando fue concebido. Quizá no llegue al caché del Type 57S Atlantic, ni tenga el aura del Type 59 Sports de 1934 que estableció un nuevo récord mundial de subasta para un modelo de la firma de Molsheim, Francia, pero sin duda sigue siendo una obra de arte meritoria que merece ser cuidada bajo el amparo de un coleccionista.

Fuente: Gooding & Company

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